

Un nuevo estudio plantea que la edad biológica de un corazón trasplantado no queda determinada únicamente por la edad del donante. Según los investigadores, el tejido cardíaco puede modificar algunas de sus señales moleculares de envejecimiento y acercarse a las del organismo que lo recibe.
El trabajo fue realizado por científicos de Brigham and Women’s Hospital, Harvard Medical School y otras instituciones. Se publicó el 17 de septiembre de 2026 como un preprint en bioRxiv, por lo que todavía no ha pasado por una revisión por pares. Los autores estudiaron trasplantes de corazones entre animales de distintas edades y después analizaron muestras procedentes de personas que habían recibido un trasplante.
Un corazón trasplantado puede cambiar sus señales de envejecimiento
Los investigadores realizaron trasplantes heterocrónicos, es decir, procedimientos en los que el corazón de un animal de una determinada edad se trasplanta a otro de una edad diferente. Después analizaron el tejido mediante distintas técnicas para medir cambios relacionados con el envejecimiento.
Los resultados mostraron que los corazones trasplantados modificaron sus señales de edad biológica en dirección a la edad del receptor. El efecto apareció en los patrones de metilación del ADN y en la expresión de genes relacionados con el envejecimiento. El cambio se observó principalmente en el tejido trasplantado y no produjo una modificación equivalente de la edad biológica del resto del organismo receptor.
Los autores interpretan estos resultados como una señal de que el entorno interno del organismo puede ejercer una influencia importante sobre la edad biológica de los tejidos. El corazón, por tanto, no tendría un estado molecular completamente fijado en el momento de la donación.

¿Qué significa que un corazón adopte la edad biológica de quien lo recibe?
La expresión edad biológica no equivale a la edad cronológica de una persona. Se refiere al estado molecular y funcional de un tejido y puede estimarse mediante distintos biomarcadores relacionados con el envejecimiento.
En este estudio, una parte importante de las mediciones se realizó mediante patrones de metilación del ADN, un mecanismo que modifica la actividad de determinados genes sin cambiar la secuencia del ADN. Los investigadores utilizaron esos patrones junto con otros análisis moleculares para estimar cómo cambiaba el estado biológico del corazón después del trasplante.
Por eso, afirmar que un corazón “adopta la edad” del receptor no significa que un órgano de 60 años pase físicamente a ser igual que uno de 30. El resultado indica que determinados marcadores moleculares del envejecimiento se desplazan hacia los del nuevo organismo.
Tampoco demuestra que un corazón viejo se convierta por completo en un corazón joven. El estudio no establece que desaparezcan automáticamente otros cambios acumulados a lo largo de la vida, como daños estructurales o alteraciones funcionales.
Los investigadores también analizaron corazones humanos
Después de los experimentos con ratones, el equipo extendió el análisis a personas que habían recibido trasplantes cardíacos. En las muestras estudiadas, los marcadores de edad biológica del corazón trasplantado mostraron una asociación más fuerte con la edad del receptor que con la edad del donante.
Ese resultado apunta en la misma dirección que los experimentos realizados en animales. Sin embargo, la parte clínica no debe interpretarse como una demostración definitiva de que los corazones humanos rejuvenecen después de un trasplante. Se trata de una asociación molecular observada en un trabajo que todavía no ha sido revisado por otros especialistas.
Los autores plantean que este fenómeno podría tener implicaciones para la asignación de órganos. Una de las posibilidades que señalan es que el entorno del receptor influya en el estado biológico posterior de un corazón donado. Aun así, el estudio no demuestra que un órgano procedente de una persona mayor tenga una supervivencia o un funcionamiento equivalente al de uno procedente de una persona más joven.
El estudio todavía debe confirmar sus implicaciones
El trabajo propone que el entorno sistémico del receptor puede modificar el estado biológico de un órgano trasplantado. Esta hipótesis podría ayudar a estudiar por qué algunos tejidos cambian sus características moleculares cuando pasan a formar parte de otro organismo.
El hallazgo, sin embargo, no significa que actualmente sea posible rejuvenecer un corazón mediante un trasplante. Los investigadores midieron cambios en biomarcadores, metilación del ADN y expresión génica, por lo que todavía hace falta establecer cómo se relacionan esas modificaciones con la función cardíaca y con la evolución de los pacientes.
Además, se trata de un preprint, por lo que las conclusiones todavía tienen que ser evaluadas mediante revisión por pares y reproducidas en nuevas investigaciones.















