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En los últimos días, clientes de Mercadona han comenzado a observar cambios en una de sus secciones más tradicionales. La pescadería está experimentando una transformación hacia un nuevo modelo que prioriza la rapidez y la comodidad.

Algunos consumidores han detectado mostradores más pequeños o incluso espacios casi vacíos. En su lugar, aparece pescado ya preparado en bandejas refrigeradas, listo para llevar.

Este cambio no es puntual. La empresa ha iniciado su implantación progresiva en distintas tiendas. La intención es extenderlo a toda su red comercial en los próximos años.

Mercadona lanza un ambientador para que el hogar huela a lujo de Dubái las 24 horas del día (foto: Shutterstock).

El cambio en la pescadería de Mercadona un modelo más ágil y adaptado al consumo actual

Mercadona ha estado realizando un análisis exhaustivo de su sección de pescadería. Según la declaración de la propia compañía, tenía como objetivo determinar si los clientes estaban satisfechos con el producto.

La conclusión fue inequívoca: “la experiencia en el hogar no siempre cumplía con las expectativas”. Este aspecto marcó el comienzo de una transformación significativa.

El nuevo sistema opta por un modelo más funcional. Se da prioridad al pescado limpio, cortado y envasado, preparado para cocinar sin necesidad de una preparación adicional. Este enfoque se adapta a nuevos hábitos de consumo. Cada vez más individuos buscan soluciones rápidas y eficientes para su cotidianidad.

Así será el nuevo modelo de compra que adoptará el supermercado: “más fresco y de mejor calidad”. (Foto: Shutterstock).

Nuevo sistema de venta de pescado en Mercadona

La modificación más destacada se manifiesta en la presentación del producto. Actualmente, es común localizar pescado en bandejas, listo para su consumo.

Este enfoque disminuye la necesidad de aguardar turno en el mostrador. El cliente tiene la posibilidad de tomar el producto directamente y proseguir con su compra. Según la explicación de la compañía, el propósito es “promover el consumo de pescado a través de un servicio más eficiente y accesible”.

Además, se persigue “minimizar al máximo el lapso que transcurre desde que el pescado es extraído del agua hasta que es consumido”. Esto refuerza la noción de frescura.

Dos años de pruebas y análisis en tiendas

Previo a implementar esta modificación, Mercadona llevó a cabo un análisis durante un periodo de dos años. Este incluyó evaluaciones en sus establecimientos y un estudio exhaustivo del comportamiento del cliente.

La empresa se basó en “aportaciones reales” de los consumidores. Es decir, opiniones obtenidas de manera directa en el punto de venta. A partir de estos datos, identificaron que el inconveniente no residía únicamente en el producto. También afectaba todo el proceso de adquisición y preparación.

Dicho diagnóstico motivó una redefinición total de la sección. El enfoque ahora se centra en la experiencia integral del cliente. La implementación del nuevo sistema es gradual. No todos los establecimientos presentan aún las mismas modificaciones.

La empresa destinó cerca de 130 millones de euros en préstamos a proveedores. El objetivo es adaptar la producción al nuevo formato. El cambio no solo afecta a las tiendas, sino que también implica una transformación en toda la cadena de suministro.

Profand y Piscifactorías Andaluzas participan en este proceso. Ambas colaboran en la mejora del surtido. El presidente de la compañía, Juan Roig, explicó el cambio: “Vamos a replicar lo que está instaurado en la carne”. También señaló: “Por temas de calidad y de seguridad alimentaria, queremos que nos lo haga un proveedor”.

La reacción de los clientes será clave para su consolidación. Habrá quienes prefieran el sistema tradicional. Otros valorarán la rapidez y comodidad del nuevo formato.

Lo más probable es que ambos modelos convivan durante un tiempo. Mercadona busca equilibrio entre servicio y eficiencia.