Las cataratas son uno de los problemas de visión más frecuentes asociados con el envejecimiento. Su aparición se produce de forma progresiva a medida que el cristalino del ojo pierde transparencia, por lo que sus efectos pueden avanzar sin que el paciente note cambios drásticos en su capacidad visual.
En este contexto, Pablo Artal, físico y catedrático de Óptica de la Universidad de Murcia, ha defendido la importancia de no retrasar la intervención innecesariamente. “Las cataratas hay que operarlas incluso antes de que den síntomas”, explicó en una entrevista concedida a La Vanguardia.
El especialista sostiene que una persona puede desenvolverse bien en condiciones determinadas, pero experimentar dificultades cuando realiza atividades cotidianas como ante cambios en la iluminación, salidas a la calle o en la conducción. En estos casos, el hecho de que un paciente no identifique con claridad un cambio en su calidad visual puede contribuir al riesgo de caídas o accidentes, especialmente a edades avanzadas.
Por qué las cataratas pueden afectar a los pacientes antes de que se perciban los síntomas
Artal explica que las cataratas no aparecen de forma repentina, sino que el cristalino se vuelve más turbio con el paso del tiempo, un proceso que puede desarrollarse a distinta velocidad en cada persona.
Por este motivo, el catedrático considera que no siempre es conveniente esperar hasta que la dificultades se vuelvan notorias para considerar la posibilidad de realizar una cirugía.
La relación entre las cataratas y riesgo de caídas también se ha estudiado en diversas investigaciones médicas. La Academia Americana de Oftalmología señala que distintos estudios han encontrado una reducción de este riesgo después de la cirugía de cataratas en personas mayores de edad.
Sin embargo, Pablo Artal aclara que los especialistas en oftalmología deben determinar qué resulta más conveniente para cada paciente, y que la posibilidad de realizar una cirugía corresponde a una decisión individual.
En línea con esto, el Instituto Nacional del Ojo recomienda sopesar los riesgos y beneficios de la cirugía con un profesional, aunque explica que este procedimiento suele indicarse cuando la pérdida de la visión afecta al normal desarrollo de las actividades cotidianas.
Cómo es la cirugía de cataratas
Actualmente, la cirugía es el único tratamiento para eliminar una catarata. Durante la intervención, el cristalino que se ha tornado opaco se retira y se sustituye por una lente intraocular artificial.
Uno de los aspectos que destaca Pablo Artal es que la elección de la lente debe tener en cuenta las necesidades de cada persona, dado que no todos los pacientes utilizan la visión de la misma manera. Además, manifiesta que una lente intraocular no funciona como una lentilla que pueda retirarse fácilmente: “Es una decisión que hay que tomar con cuidado”.
Por otro lado, las lentes monofocales permiten enfocar principalmente a una distancia determinada, mientras que hay otras alternativas que pueden ofrecer visión en distintos rangos. Sin embargo, estas últimas también pueden generar inconvenientes, como halos o una menor calidad visual. Por este motivo, la elección debe realizarse con el asesoramiento del oftalmólogo.
Qué es una catarata secundaria después de la operación
Después de una cirugía, algunas personas pueden experimentar una nueva pérdida de nitidez que suele denominarse catarata secundaria. Sin embargo, el catedrático subraya que esto no significa que la lente artificial se haya vuelto opaca.
Según explica, lo que puede ocurrir es que la cápsula que permanece en el ojo y sostiene la lente intraocular pierda transparencia. En otros casos, puede realizarse un procedimiento con láser para abrir esa cápsula y recuperar el paso de la luz.
En cuanto a las cataratas propiamente dichas, Artal es contundente sobre las opciones disponibles actualmente: “La solución es la cirugía”.
Además, aclara que por el momento no existe un tratamiento farmacológico capaz de eliminar una catarata ya formada, sino que la cirugía es la única forma de retirarla. No obstante, en fases iniciales pueden producirse cambios como una nueva graduación o una mejor iluminación, que pueden ayudar a manejar algunos síntomas.