Una nueva oleada de ciberataques contra supermercados europeos ha provocado pérdidas de alimentos frescos y congelados después de que piratas informáticos manipularan a distancia los sistemas de refrigeración de decenas de establecimientos. Los incidentes se detectaron durante la madrugada de este lunes 2 de noviembre y afectaron principalmente a cadenas de Bélgica y Suecia.
Los ataques también alcanzaron establecimientos de Luxemburgo, mientras que se notificaron problemas similares en Países Bajos, Irlanda y Estonia, aunque todavía no se conoce el alcance de las incidencias en estos tres últimos países. En algunas tiendas, los congeladores llegaron a registrar temperaturas de hasta 50 grados, lo que obligó a retirar productos y movilizar equipos técnicos para recuperar el funcionamiento de las instalaciones.
La ofensiva llega apenas tres semanas después de un ataque similar contra cientos de supermercados franceses, que dejó pérdidas de decenas de millones de euros. Los nuevos incidentes también coinciden con las consecuencias del reciente robo de 6300 millones de dólares a Binance, atribuido por el FBI a piratas informáticos vinculados a Corea del Norte, aunque no se ha establecido ninguna relación entre ambos casos.
Cómo fue el ciberataque a los supermercados europeos
Los ciberdelincuentes consiguieron acceder a los sistemas informáticos que controlan las cámaras frigoríficas de distintos supermercados. Una vulnerabilidad en el software habría permitido modificar las temperaturas a distancia y activar los mecanismos de descongelación durante la noche, cuando muchos establecimientos estaban cerrados.
En Bélgica, Delhaize confirmó que unos 40 establecimientos resultaron afectados por un incidente informático relacionado con sus equipos de refrigeración. Carrefour notificó problemas en otras 15 tiendas, mientras que también se registraron alteraciones en locales de Spar y en una cadena de carnicerías de Amberes.
“Tenemos conocimiento de un incidente informático que afecta a los sistemas de refrigeración de varios establecimientos Delhaize. Nuestros equipos están trabajando intensamente para evaluar por completo la situación. Compartiremos más información tan pronto como nos sea posible”, explicó un portavoz de Delhaize Luxemburgo a EFE.
Los primeros problemas comenzaron alrededor de la medianoche. Según la radiotelevisión pública belga RTBF, algunos congeladores alcanzaron temperaturas de unos 15 grados, incompatibles con la conservación habitual de los alimentos congelados.
Ante la imposibilidad de controlar los equipos, varios establecimientos recurrieron a camiones frigoríficos para preservar sus mercancías. Otros tuvieron que desechar productos por la interrupción de la cadena de frío.
La situación se repitió en Suecia, donde las cadenas ICA y Coop comunicaron incidencias en sus sistemas de refrigeración y congelación. En algunos establecimientos, las temperaturas llegaron a alcanzar los 50 grados.
ICA, una de las principales distribuidoras alimentarias del país, confirmó que un número limitado de tiendas resultó afectado durante la madrugada. Por su parte, el Centro Nacional para la Seguridad Cibernética de Suecia abrió una investigación para esclarecer lo sucedido.
Hasta el momento, no se ha identificado públicamente a los responsables ni se ha confirmado que todos los incidentes registrados en los distintos países europeos procedan de un mismo grupo.
El antecedente de Francia: 700 supermercados afectados y pérdidas millonarias
Los ataques de este lunes presentan similitudes con el incidente registrado el pasado 12 de octubre en Francia, cuando los ciberdelincuentes consiguieron alterar los sistemas de refrigeración de al menos 700 supermercados.
En aquella ocasión, la subida repentina de las temperaturas provocó el deterioro de grandes cantidades de alimentos frescos y congelados, además de daños en la maquinaria. Algunos establecimientos incluso registraron pequeños incendios.
Las pérdidas del ataque de octubre ascendieron a decenas de millones de euros, según la información publicada sobre aquel episodio. En cambio, todavía no existe un balance económico consolidado de los daños ocasionados este lunes en los establecimientos europeos.
La reiteración de los incidentes expone un riesgo para las cadenas de distribución: los sistemas digitales que permiten controlar instalaciones y equipos a distancia también pueden convertirse en una vía de acceso para los ciberdelincuentes.
A diferencia de otros ataques informáticos dirigidos al robo de datos bancarios o personales, en estos casos el objetivo fue el funcionamiento de los equipos encargados de conservar los productos destinados a la venta.
El ciberataque a Binance: un robo de 6300 millones de dólares atribuido a Corea del Norte.
La vulnerabilidad de los sistemas informáticos puede tener consecuencias que van mucho más allá del robo de datos o dinero. Mientras que en los supermercados europeos los ataques comprometieron la conservación de alimentos y provocaron pérdidas de mercancías, en el sector financiero estas amenazas pueden traducirse en la sustracción de grandes cantidades de fondos.
Un ejemplo es el reciente ciberataque a Binance, la mayor plataforma de intercambio de criptomonedas del mundo, que sufrió un robo con un impacto estimado en 6300 millones de dólares. Aunque no existe una relación conocida entre ambos incidentes, los casos reflejan cómo las intrusiones informáticas pueden afectar tanto a las operaciones físicas de las empresas como a sus activos digitales.
El incidente ocurrió alrededor del 29 de octubre y obligó a suspender temporalmente las retiradas de fondos. El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) atribuyó el ataque a Corea del Norte y lo vinculó con TraderTraitor, un grupo de ciberdelincuentes asociado al régimen de Pionyang.
Según las investigaciones preliminares de Binance, los atacantes habrían comprometido el ordenador portátil de un ingeniero de operaciones para acceder a uno de sus sistemas y ejecutar retiradas de fondos sin autorización.
La compañía aseguró haber bloqueado unos 3000 millones de dólares y anunció que cubrirá las pérdidas mediante su fondo de protección de usuarios y recursos propios, aunque todavía no ha determinado públicamente el importe definitivo de los daños.
El domingo 1 de noviembre, Binance comenzó a restablecer las retiradas de forma escalonada. Tras la reanudación del servicio, la plataforma registró salidas netas de unos 3640 millones de dólares, resultado de retiradas por 4649 millones y depósitos por 1010 millones durante el periodo comunicado por la empresa.
Mientras Binance avanza en la recuperación de sus operaciones, las autoridades europeas continúan investigando los ataques contra los supermercados para identificar a sus responsables y determinar su alcance. Ambos casos exponen los riesgos de depender de sistemas digitales cuya vulneración puede comprometer tanto los recursos económicos como el funcionamiento cotidiano de las empresas.