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La Dirección General de Tráfico de España (DGT) advierte sobre los riesgos de conducir con granizo, un fenómeno meteorológico que “puede aparecer de forma repentina y convertir la carretera en una superficie deslizante”, además de reducir la visibilidad. Ante estas condiciones, el organismo recomienda extremar las precauciones al volante para evitar accidentes.

A través de su cuenta oficial en X, la DGT ha difundido este jueves una serie de consejos para circular con seguridad cuando aparece granizo. Además, han recordado cómo actuar ante una carretera inundada por una riada, una situación que puede poner en peligro la estabilidad del vehículo y la vida de sus ocupantes.

Cómo conducir con granizo y evitar perder el control del vehículo

La presencia de granizo sobre el asfalto puede reducir la adherencia de los neumáticos y dificultar las maniobras, especialmente cuando el fenómeno aparece de manera inesperada. Por este motivo, la DGT aconseja adaptar la conducción a las condiciones de la vía y evitar cualquier movimiento brusco que pueda provocar una pérdida de control. Las principales recomendaciones son:

  • Reducir la velocidad de forma progresiva, sin frenar bruscamente.
  • Aumentar la distancia de seguridad con el vehículo que circula delante para disponer de más espacio de reacción.
  • Evitar acelerones, frenazos y giros bruscos, ya que pueden comprometer la estabilidad del coche.

Estas precauciones permiten afrontar el tramo con mayor margen de seguridad cuando el granizo dificulta la circulación. Si las condiciones meteorológicas empeoran, también conviene valorar si es necesario detener el desplazamiento en un lugar seguro.

Qué hacer si una carretera queda inundada por una riada

La DGT también ha difundido recomendaciones para actuar cuando una vía queda cubierta por el agua tras lluvias intensas. La principal indicación es no intentar atravesar una corriente, aunque el conductor conozca la carretera o considere que el nivel del agua es reducido.

En estos casos, el organismo aconseja valorar la situación, dar la vuelta y buscar un itinerario alternativo. El agua puede haber erosionado el terreno bajo el asfalto, aumentar la profundidad del tramo o transportar objetos que dificulten el paso y reduzcan la adherencia de los neumáticos.

La recomendación preventiva es evitar los desplazamientos cuando las previsiones anuncian lluvias intensas y tormentas fuertes, siempre que sea posible. Si el viaje ya ha comenzado, es fundamental prestar atención a la evolución del tiempo y seguir las indicaciones de las autoridades.

La DGT pide evitar la circulación por las carreteras afectadas por el temporal y las acumulaciones de agua.
La DGT pide evitar la circulación por las carreteras afectadas por el temporal y las acumulaciones de agua.EFE/A.Carrasco Ragel

A partir de qué nivel el agua puede arrastrar un coche

La profundidad de la inundación es uno de los factores que determinan el riesgo de perder el control del vehículo. Según las recomendaciones difundidas por la DGT, cuando el agua alcanza aproximadamente los 20 centímetros, las ruedas motrices pueden perder adherencia y dificultar la dirección. Si el nivel supera los 30 centímetros, el vehículo puede ser arrastrado por la corriente.

El riesgo también depende del peso del coche, la altura de sus bajos, la velocidad de la corriente, la profundidad del cauce y la inclinación del terreno. Por eso, no es seguro confiar únicamente en la altura del agua para decidir si se puede atravesar un tramo inundado.

Si el vehículo queda atrapado y comienza a flotar o a ser arrastrado, la DGT recomienda mantener la calma, avisar al 112 y salir del habitáculo inmediatamente. Siempre que sea posible, hay que quitarse el cinturón de seguridad y abandonar el coche por una ventanilla, preferiblemente por el lado que queda contra la corriente.

Si la ventanilla no se puede abrir, se puede intentar romper el cristal con un objeto largo y punzante, haciendo palanca por el hueco de la ventana. Una vez fuera del vehículo, la recomendación es subir al techo del coche y no al capó.