

El mundo del trabajo está cambiando más rápido que nunca. La inteligencia artificial (IA) en el trabajo está modificando tareas, roles y decisiones en empresas de todos los sectores.
En ese contexto, Ryan Roslansky y Aneesh Raman, CEO y Chief Economic Opportunity Officer de LinkedIn, respectivamente, advierten que la mayoría de las competencias actuales quedarán obsoletas en pocos años.
En su libro Open to Work, editado por Océano en España, ambos sostienen que este cambio laboral hacia 2030 ya está en marcha y no es una proyección lejana.

La IA transformará el 70% de las habilidades laborales antes de 2030
El dato es directo: cerca del 70% de las habilidades laborales cambiarán antes de 2030 por el avance de la IA en el trabajo. Esta estimación se apoya en análisis sobre la evolución reciente del mercado laboral.
El cambio ya empezó. Entre 2015 y 2022, el 24% de las habilidades necesarias para los empleos se modificaron a nivel global. Ahora, con la aceleración tecnológica, el ritmo es mucho mayor.
Los autores lo resumen con una advertencia clara: “La IA no te va a reemplazar en el trabajo, pero es probable que alguien que utilice la IA sí lo haga”. La diferencia no está en la tecnología en sí, sino en quién la usa y cómo la integra en su trabajo diario.
El impacto también se ve en la contratación. Dos tercios de los líderes empresariales afirman que no considerarán candidatos sin conocimientos en IA, según datos citados en el libro. La IA en el trabajo deja de ser una ventaja para convertirse en un requisito.
El cambio se acelera y obliga a adaptarse más rápido que nunca
El avance tecnológico no es lineal. Se mueve de forma exponencial. Roslansky y Raman explican que la IA sigue una curva en “S”: crece lentamente al inicio, pero en un punto se acelera y transforma industrias completas.
Ese punto ya llegó. La adopción de herramientas de IA se expandió en pocos años y ahora entra en su fase más rápida. Esto reduce el tiempo de adaptación para los trabajadores.
El problema es que las personas piensan en términos lineales. Esperan cambios graduales. Pero la tecnología no funciona así. Este desajuste genera incertidumbre y resistencia.
Los autores también explican que esa reacción es biológica. El cerebro interpreta el cambio como una amenaza. Por eso muchos profesionales dudan o postergan la adopción de nuevas herramientas, incluso cuando el entorno ya cambió.
Mientras tanto, otros avanzan. Cada día hay más trabajadores que experimentan con IA, automatizan tareas y mejoran su productividad. Esa diferencia crece con el tiempo y define quién se adapta y quién queda atrás.
Las habilidades humanas serán la clave en el nuevo mercado laboral
El cambio no elimina el trabajo. Lo transforma. La historia lo demuestra. Según los autores, el 60% de los empleos actuales no existían en 1940, lo que muestra cómo la tecnología redefine el mercado laboral.
En este nuevo escenario, las habilidades humanas ganan valor. La creatividad, la comunicación, la empatía y la adaptación son cada vez más importantes frente a tareas repetitivas que pueden automatizarse.
La IA no reemplaza estas capacidades. Las amplifica. Los profesionales que combinan tecnología con habilidades humanas generan más valor que aquellos que dependen solo del conocimiento técnico.
También cambia la forma de aprender. El foco ya no está solo en acumular conocimientos, sino en desarrollar la capacidad de aprender de forma constante. La actualización continua se vuelve parte del trabajo.

Según plantean Roslansky y Raman, no es que el trabajo vaya a desaparecer, pero sí cambia de base. En ese escenario, la ventaja no está en lo que una persona sabe hoy, sino en su capacidad para adaptarse al próximo cambio.














