En esta noticia

La vida cotidiana en Pompeya sigue revelando detalles dos mil años después de su desaparición. Lo que ocurrió dentro de sus casas, en sus espacios más íntimos, continúa saliendo a la luz gracias a nuevas tecnologías que permiten analizar restos invisibles a simple vista.

Ahora, un estudio biomolecular ha identificado uno de los rituales más extendidos en la ciudad antes de la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. Los habitantes utilizaban resinas exóticas procedentes de África y Asia en sus prácticas domésticas, lo que confirma la existencia de una red comercial mucho más amplia de lo que se pensaba.

Los análisis de cenizas en incensarios han permitido identificar el uso de resinas exóticas en los rituales domésticos de Pompeya.Fuente: Parque Arqueológico de PompeyaEFE

El ritual doméstico en Pompeya que utilizaba resinas exóticas de África y Asia

La investigación, difundida por el Parque Arqueológico de Pompeya y que será publicada en la revista Antiquity, analizó cenizas halladas en incensarios y altares domésticos, conocidos como lararios. Estos espacios eran habituales en las viviendas romanas y estaban dedicados a los cultos familiares.

Los resultados muestran que en estos altares se quemaban resinas exóticas que no pertenecen a la flora mediterránea. El coordinador del estudio, Johannes Eber, explicó que este hallazgo constituye una prueba directa de las conexiones comerciales del Imperio romano con regiones lejanas. Según indicó, la presencia de estas sustancias demuestra que Pompeya estaba integrada en redes globales que alcanzaban África y Asia.

El uso de estos materiales no era casual. Su carácter exótico y su coste elevado reflejan el nivel económico de quienes los utilizaban. Estos rituales no solo tenían un significado religioso, sino también social, vinculado al estatus de las familias.

Qué revela este hallazgo sobre el comercio global en el Imperio romano

El descubrimiento aporta una nueva dimensión sobre el alcance del comercio en la Antigüedad. Hasta ahora, las fuentes escritas ya sugerían la existencia de intercambios entre Roma y regiones lejanas, pero este estudio aporta evidencia física directa.

El análisis químico también detectó residuos derivados de la uva, lo que confirma el uso de vino en los rituales domésticos. El investigador Maxime Rageot, de la Universidad de Bonn, señaló que este dato refuerza lo que ya se conocía a través de textos y representaciones artísticas sobre los sacrificios romanos.

La combinación de resinas exóticas y vino en los altares domésticos muestra cómo estos rituales integraban elementos materiales y simbólicos. No se trataba solo de prácticas religiosas, sino de una expresión concreta de la vida cotidiana y de las conexiones culturales del momento.

Además, el hallazgo se basa en restos procedentes no solo de Pompeya, sino también de Boscoreale, una zona cercana conocida por sus villas vinculadas a la élite romana. Esto sugiere que estas prácticas estaban extendidas en distintos niveles sociales, aunque con variaciones en la calidad de los materiales utilizados.

Por qué Pompeya sigue siendo una fuente única para entender la vida antigua

La excepcional conservación de Pompeya, sepultada por la erupción del Vesubio, permite acceder a detalles que en otros yacimientos se han perdido. Los restos quedaron fijados en el tiempo, lo que ofrece una oportunidad única para estudiar la vida cotidiana con un nivel de precisión poco habitual.

El director del Parque Arqueológico de Pompeya, Gabriel Zuchtriegel, destacó que “solo la arqueología contemporánea puede aprovechar adecuadamente” este yacimiento y lo definió como “una fuente inagotable de conocimiento”. Estas declaraciones reflejan el valor científico del enclave y su capacidad para seguir generando nuevos descubrimientos.

Los altares, tanto domésticos como públicos, eran espacios clave en la vida religiosa cotidiana de los habitantes de Pompeya.Fuente: Parque Arqueológico de PompeyaJohannes Eber

Las técnicas biomoleculares utilizadas en este estudio abren además nuevas posibilidades. Permiten identificar sustancias, prácticas y comportamientos que antes quedaban fuera del alcance de la investigación arqueológica tradicional.

Este descubrimiento no solo aporta información sobre un ritual concreto. También reconstruye una escena cotidiana que se repetía en muchas casas de Pompeya, donde el humo de las resinas exóticas y el uso del vino formaban parte de un gesto habitual, justo antes de que la ciudad quedara enterrada para siempre bajo las cenizas del Vesubio.