Descubrimiento arqueológico: hallan un impactante esqueleto de 800 años que confirma una oscura leyenda noruega del siglo XIII
Fue hallado por partes en el interior de un pozo ubicado en un antiguo castillo medieval, vinculándolo con un antiguo texto nórdico.
Un sorprendente descubrimiento arqueológico ha permitido desvelar parte de la historia de una oscura leyenda noruega del siglo XIII conocida como la Saga de Sverris, la cual narra las luchas de poder en dicho país durante la época medieval.
El descubrimiento y análisis de este esqueleto, de más de 900 años de antigüedad, aporta información genética y arqueológica valiosa sobre la época vikinga, pero también confirma detalles narrados en el mencionado texto antiguo.
Descubrimiento arqueológico: ¿cuál es la leyenda relacionada con este esqueleto de 800 años?
La leyenda en cuestión se titula El Hombre del Pozo y aparece en la Saga de Sverris, una crónica medieval sobre el rey Sverre, quien gobernó Noruega en el siglo XII en medio de una intensa guerra civil.
Según esta saga, en 1197, un grupo de seguidores de la Iglesia Católica Romana conocido como los Baglers atacaron a Sverre y a sus leales, los Birkebeiner. Acto seguido, arrojaron un cadáver a un pozo del castillo de Sverresborg para envenenar el suministro de agua.
Con el tiempo, este personaje se convirtió en una figura enigmática dentro de la saga y en la historia medieval noruega. Por eso, el descubrimiento de este esqueleto en 1938 y la finalización de los estudios de ADN en 2016 fortalecieron un posible vínculo con El Hombre del Pozo.
Estos huesos, distribuidos en distintas partes del pozo, incluían una mano izquierda y un cráneo con signos de haber recibido un golpe fatal, lo que podría coincidir con el ataque narrado en el texto histórico.
Descubrimiento arqueológico: ¿qué revelaron los análisis de ADN del "hombre del pozo"?
La osteoarqueóloga Hanne Ekstrøm Jordahl y su equipo determinaron que los huesos pertenecían a un hombre de entre 35 y 40 años, robusto y de aproximadamente 1,75-1,80 metros de estatura. Además, presentaba rasgos de tuberculosis o silicosis, enfermedades comunes en la época medieval.
Sin embargo, la prueba de ADN realizada por el genetista Martin Ellegaard aportó un detalle fundamental: el "hombre del pozo" tenía rasgos nórdicos, era rubio, de ojos azules y provenía de la región de Agder, en el sur de Noruega.
Esto sugiere que podría no haber sido uno de los aliados de Sverre, tal como se había pensado, lo que añade nuevas perspectivas a la interpretación de la saga.