La inteligencia artificial (IA) ha evolucionado en apenas una década desde modelos capaces de responder preguntas hasta sistemas que pueden ejecutar tareas y participar en procesos de descubrimiento científico. Así lo ha explicado este martes en Murcia David Carmona, vicepresidente de Microsoft Discovery and Quantum, quien lleva vinculado al desarrollo de esta tecnología desde sus inicios en 2015, informó EFE.
El español, nacido en Córdoba y con 25 años de trayectoria en la multinacional estadounidense, considera que las tres generaciones de la IA se están desarrollando de forma paralela y a una velocidad hasta ahora nunca conocida. En su opinión, la capacidad científica será uno de los principales factores que determinarán la competitividad de los países, en un escenario en el que “la ciencia la va a desarrollar la IA”.
De responder preguntas a ejecutar tareas con agentes de IA
La primera generación de la inteligencia artificial está basada en modelos de pregunta-respuesta, capaces de proporcionar información a partir de las consultas de los usuarios. Esta tecnología continúa conviviendo con una segunda generación basada en los denominados “agentes”, que pueden ir más allá de responder dudas y ejecutar tareas bajo la supervisión de una persona.
Según Carmona, esta segunda etapa supone un cambio en la forma de trabajar, ya que “ya no es la IA dando asistencia a los humanos, sino que son humanos guiando a la IA para que ejecute acciones”. El cambio ha permitido multiplicar exponencialmente el desarrollo de software y modificar los procesos de productividad.
La primera generación ya ha tenido efectos sobre la actividad empresarial. Según los datos citados por el experto, la IA ha permitido aumentar la competitividad de las empresas en torno a un 45% en tareas de atención y relación con los clientes y un 55% en procesos internos de productividad. En ámbitos como la medicina, también está contribuyendo a reducir drásticamente los tiempos de diagnóstico de enfermedades raras.
La tercera generación de la IA busca nuevos descubrimientos científicos
Para Carmona, el gran salto tecnológico llegará con la tercera generación, que sitúa a los agentes de IA en el terreno del descubrimiento científico. En lugar de limitarse a automatizar tareas o mejorar procesos existentes, estos sistemas podrán investigar soluciones a problemas científicos complejos a partir de las preguntas y objetivos planteados por especialistas.
Se trata de una “generación del descubrimiento” en la que los agentes pueden resolver en unas horas o días problemas científicos complejos a los que se destinaban décadas o que incluso no tenían una solución.
“Hablamos de IA no para hacer más cosas sino para descubrir nuevas cosas, es una frontera que empieza a tener mucho peso”, ha subrayado, porque permitirá “hacer cosas que antes no podíamos hacer, no solo hacerlas mas rápido y mejor”.
Equipos de agentes para resolver problemas que requieren décadas
Esta nueva etapa también modifica la forma en la que los investigadores pueden utilizar la inteligencia artificial. En lugar de trabajar con un único agente, los científicos pueden plantear objetivos a equipos de agentes para que exploren diferentes vías y busquen soluciones a problemas complejos.
No obstante, las propuestas generadas por la IA todavía deben comprobarse mediante experimentos de laboratorio. El siguiente paso, según el especialista, será conseguir que los modelos puedan reproducir con exactitud los procesos de la naturaleza y, de esta manera, reducir la necesidad de realizar esas comprobaciones físicas.
Computación cuántica e IA: el siguiente salto científico
En este contexto aparecen los denominados modelos “quantum”, que combinan la computación cuántica con la inteligencia artificial. El objetivo es avanzar hacia sistemas capaces de reproducir con precisión procesos naturales y ampliar las posibilidades de investigación científica.
Carmona considera que, cuando esta tecnología alcance ese nivel, tendrá un impacto especialmente profundo en la ciencia y en la capacidad de innovación de los países. Por ello, ha defendido que su desarrollo será “un antes y después para la humanidad” por el potencial científico que puede llegar a generar.
Para el vicepresidente de Microsoft Discovery and Quantum, este escenario hará que la capacidad científica tenga un peso cada vez mayor en la competitividad internacional. La evolución de la IA, por tanto, no se limitará a conseguir que las máquinas hagan más tareas, sino que apunta a utilizarlas para encontrar respuestas a preguntas que hasta ahora permanecían sin solución.