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Antes de convertirse en campeón del mundo con España y en una de las figuras más reconocidas del FC Barcelona, Andrés Iniesta creció en Fuentealbilla, un pequeño municipio de Albacete donde su familia mantenía una estrecha relación con la agricultura.

Allí nació un proyecto que, con el paso de las décadas, se transformó en uno de sus principales negocios fuera del fútbol.

La historia comenzó en los años noventa, cuando su padre, José Antonio Iniesta, decidió plantar 10 hectáreas de viñedos con la intención de elaborar sus propios vinos. Aquella primera inversión fue el punto de partida de Bodega Andrés Iniesta, una empresa familiar que actualmente declara casi 300 hectáreas de viñedo y 14 variedades diferentes de uva.

El crecimiento permitió diversificar la producción y desarrollar distintas líneas comerciales, desde vinos jóvenes hasta referencias de mayor crianza. Así y todo, la expansión de los terrenos y de la actividad no estuvo acompañada de una rentabilidad sostenida: la compañía también atravesó ejercicios de pérdidas y necesitó nuevas aportaciones de capital.

Antes de convertirse en campeón del mundo con España, Andrés Iniesta creció en Fuentealbilla.EFE

De las primeras 10 hectáreas a una bodega familiar con casi 300

El origen de Bodega Andrés Iniesta está ligado a José Antonio Iniesta, quien comenzó a invertir en viñedos durante la década de 1990. La familia amplió progresivamente sus terrenos mediante nuevas plantaciones y la adquisición de viñas adultas, con la intención de desarrollar una actividad vinícola propia.

El proyecto dio un salto en 2010, cuando la bodega abrió sus puertas al público. Para entonces, la familia había avanzado en la construcción de instalaciones destinadas a transformar la producción agrícola en vinos comercializados bajo sus propias marcas.

En 2013, la explotación ya contaba con unas 130 hectáreas de viñedos en producción, según explicó entonces Agustín Lázaro, gerente de la compañía, en una entrevista con el medio regional La Cerca. La superficie continuó aumentando hasta acercarse a las 300 hectáreas que actualmente comunica la empresa.

La bodega se encuentra en La Manchuela, una comarca situada entre las provincias de Albacete y Cuenca, con condiciones climáticas favorables para el cultivo de la vid. Desde allí, la familia desarrolla una actividad que comprende el cuidado de los viñedos, la elaboración del vino y su comercialización.

Qué vinos produce Andrés Iniesta y cuáles son sus principales marcas

Uno de los pilares del negocio es la diversidad de uvas. Las plantaciones reúnen 14 variedades que permiten elaborar vinos tintos, blancos, rosados y espumosos, incluidos productos amparados por la Denominación de Origen Manchuela.

Entre las variedades cultivadas figuran algunas tradicionales de la región, como Bobal, Macabeo y Graciano, junto con otras de origen internacional, como Chardonnay, Sauvignon Blanc y Petit Verdot. Esta combinación amplía las posibilidades de producción y permite desarrollar vinos destinados a distintos consumidores.

La oferta comercial se articula principalmente alrededor de dos marcas:

  • Corazón Loco: una gama de vinos con propuestas jóvenes, que incluye diferentes elaboraciones de blancos, tintos y rosados.
  • Finca El Carril: una línea vinculada a la identidad vitivinícola de La Manchuela, con referencias de mayor crianza y distintas variedades de uva.

A estas etiquetas se suman los vinos espumosos. La diversificación permite a la compañía participar en diferentes segmentos del mercado sin depender de un único tipo de producto.

El negocio de Iniesta más allá del vino: turismo rural y experiencias entre viñedos

La producción de vinos no es la única fuente de actividad de Bodega Andrés Iniesta. Con el crecimiento de las instalaciones, la familia incorporó propuestas vinculadas al enoturismo, un segmento que permite aprovechar los terrenos y acercar el proceso de elaboración a los visitantes.

La empresa ofrece recorridos por la bodega, visitas a los viñedos y catas. También dispone de alojamientos rurales que permiten pasar la noche en el entorno de la explotación agrícola. A estas actividades se suma la comercialización de aceite de oliva y productos relacionados con el vino.

La diversificación acompaña la proyección comercial de sus etiquetas. Según la propia bodega, sus vinos han obtenido más de 200 medallas en certámenes nacionales e internacionales desde 2011, entre ellos el Concours Mondial de Bruxelles y el concurso Bacchus.

Cuánto factura la bodega de Andrés Iniesta y cuáles son sus resultados

Pese al crecimiento de la superficie cultivada y a la diversificación de sus actividades, el proyecto familiar ha enfrentado dificultades financieras.

Según las cuentas de 2023 depositadas en el Registro Mercantil y publicadas por El Independiente y El Confidencial en abril de 2025, Bodega Andrés Iniesta registró pérdidas de aproximadamente 171.100 euros, después de obtener un beneficio de 138.709 euros en 2022.

La facturación de 2023 se situó en torno a 1,6 millones de euros, por debajo de los 2,1 millones de 2021 y del máximo de 2,88 millones que había alcanzado en 2018. Las pérdidas acumuladas desde la apertura de la bodega superaban los 4 millones de euros, según esas publicaciones.

Para sostener la actividad, la sociedad también recurrió a aportaciones de capital. En julio de 2023 realizó una ampliación por 5.875.000 euros, que elevó su capital social hasta los 13.365.000 euros.

Lejos del fútbol, el negocio millonario de Iniesta que lo ubica entre los mejores del mundo. Bodegas Iniesta

La compañía está vinculada a la sociedad Maresyterey, presidida por José Antonio Iniesta, mientras que el exfutbolista figura en la estructura societaria del negocio. La evolución refleja la diferencia entre ampliar la capacidad productiva de una empresa y conseguir que esa inversión se traduzca en beneficios sostenidos.

Las cifras corresponden a las cuentas de 2023 publicadas en 2025 y no permiten establecer el resultado económico de la bodega en 2026.

La explotación que comenzó con 10 hectáreas en Fuentealbilla se ha convertido así en una empresa que combina agricultura, elaboración de vinos y turismo rural. Un negocio que mantiene el vínculo de Andrés Iniesta con su localidad natal, aunque todavía enfrenta el desafío de consolidar su rentabilidad.