

El consumo en los comercios minoristas de pequeña y mediana escala volvió a mostrar señales de debilidad en febrero, en un contexto marcado por la reasignación del gasto de los hogares hacia bienes esenciales y artículos vinculados al inicio del ciclo lectivo.
Según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme descendieron 5,6% interanual a precios constantes durante febrero. En contraste, la variación mensual evidenció un incremento del 2,6%, aunque el resultado no alcanzó para revertir la tendencia general. Con estos valores, el indicador acumuló una retracción del 5,2% en lo que va del año.

La serie histórica del índice muestra que el comercio pyme atravesó durante 2025 tres etapas diferenciadas. El primer trimestre registró subas interanuales muy elevadas —25,5% en enero y 24% en febrero— impulsadas en gran medida por el efecto base tras la fuerte caída del consumo en 2024. Sin embargo, la recuperación perdió fuerza a partir de abril: la variación interanual se desaceleró a 3,7% y volvió a terreno negativo en mayo (-2,9%) y junio (-0,5%). Durante el segundo semestre la tendencia se mantuvo contractiva, con caídas que oscilaron entre -1,4% y -5,2%, lo que reflejó un consumo todavía debilitado en el comercio minorista pyme.De acuerdo con el informe, el comportamiento del consumo respondió a un cambio en las prioridades de gasto. El documento señala que “el consumo se concentró en bienes de subsistencia y artículos escolares por la reasignación del gasto de los hogares”, mientras que la demanda operó con un patrón selectivo, con fuerte presencia de promociones y financiamiento para sostener las operaciones comerciales.
La mejora mensual de febrero estuvo influenciada por factores estacionales, particularmente por el inicio del ciclo lectivo y el movimiento de fin de mes. Sin embargo, el informe advirtió que ese rebote no modificó la dinámica de fondo. En ese sentido, CAME sintetizó que “el escenario confirmó una contracción técnica pese al repunte estacional de fin de mes”.
Situación de los comercios
El relevamiento también mostró un panorama heterogéneo en la percepción de los comerciantes.El 52,6% de los propietarios indicó que la situación de su negocio se mantuvo estable respecto al año anterior, una proporción que resultó seis puntos inferior a la registrada en enero. En paralelo, el 38,8% afirmó que su situación empeoró en comparación con el mismo período del ciclo previo.
En cuanto a las expectativas, los comerciantes mostraron una mirada algo más equilibrada hacia el futuro. El 46,6% estimó que su situación dentro de un año será similar a la actual, mientras que el 42,9% anticipó una mejora y el 10,5% proyectó un deterioro.
El escenario de inversión, en cambio, se mantuvo cauteloso. El 57,6% de los encuestados consideró que el contexto actual no es propicio para realizar desembolsos, frente a un 15,5% que evaluó el momento como oportuno y un 26,9% que aún no definió su posición.

Rubros con mayores caídas
El análisis sectorial confirmó la debilidad del consumo. Seis de los siete rubros relevados registraron resultados negativos en la comparación interanual, lo que ratificó el proceso de contracción del comercio minorista pyme.
Entre las caídas más pronunciadas se destacaron:
- Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles: –14,4%
- Perfumería: –10,7%
- Alimentos y bebidas: –8,7%
En estos sectores, el informe identificó factores comunes como la pérdida de poder adquisitivo, el traslado del gasto hacia la canasta escolar y el aumento de los costos operativos de los comercios.
En contraste, Farmacia fue el único rubro que mostró una variación positiva, con un incremento interanual del 0,3%, impulsado por el carácter esencial de los productos y la demanda vinculada a medicamentos y obras sociales.
Otros sectores registraron caídas más moderadas. Ferretería y materiales eléctricos retrocedió 0,3% interanual, mientras que calzado y marroquinería disminuyó 1,1%. En el caso de textil e indumentaria, las ventas descendieron 7,4% frente al mismo mes del año anterior.
Consumo selectivo y presión sobre los márgenes
El informe señala que la dinámica comercial estuvo atravesada por una demanda cada vez más selectiva. Los consumidores priorizaron precios bajos, promociones y planes de financiación para concretar las compras, mientras que los comercios enfrentaron mayores dificultades para sostener sus márgenes de rentabilidad.
Según el documento, los costos operativos y la presión tributaria condicionaron la rentabilidad de los locales, en un contexto donde el incremento de gastos fijos y la suba de costos de reposición limitan la capacidad de inversión.
En ese marco, CAME advirtió que el desafío para el sector radica en estabilizar los márgenes comerciales en un escenario de ingresos ajustados y costos en aumento. La evolución del consumo dependerá, en gran medida, de la recomposición del poder adquisitivo y de una mayor previsibilidad en los costos operativos.












