El Gobierno llega al inicio de la etapa preelectoral con una combinación incómoda: una mayoría que reclama un cambio de rumbo, una aprobación que se mantiene por debajo del 40% y un deterioro persistente en la economía cotidiana. Pero también conserva un activo que la Casa Rosada considera central para pensar en 2027: una parte importante de la sociedad todavía espera que la situación económica mejore.
Ese contraste surge del último relevamiento nacional de Management & Fit, realizado entre el 20 y el 31 de julio sobre 2600 casos efectivos y 2200 ponderados, con un margen de error de +/-2,1%. El estudio incluye además un corte específico de 800 casos en la provincia de Buenos Aires.
El dato político más sensible aparece cuando se pregunta por el futuro de la gestión. Un 57% afirma que, si las elecciones presidenciales fueran ahora, votaría pensando en un cambio total de políticas y equipo de gobierno.
En el otro extremo, solo 16,1% optaría por mantener íntegramente el actual modelo y sus funcionarios. Otro 23,7% elegiría una continuidad del Gobierno, pero con modificaciones en algunas políticas. Sumados, ambos grupos representan 39,7%. Son 1,7 puntos menos que en junio.
La fotografía es consistente con la evaluación general de Javier Milei. La aprobación de su gestión alcanza el 37,1%, frente a una desaprobación de 58,6%, lo que abre una brecha negativa de 21,5 puntos. La confianza en el Gobierno permanece prácticamente congelada en 37,8%.
Sin embargo, detrás de esos números aparece una variable que todavía juega a favor de la estrategia oficial. El 59,2% considera que la economía argentina puede mejorar hacia adelante. El problema es el plazo: 40,4% cree que esa recuperación llegará recién en más de un año.
Es decir, el Gobierno enfrenta una sociedad mayoritariamente crítica del presente, pero que todavía no clausuró la expectativa de recuperación.
La economía, entre el principal activo y el mayor riesgo
La paradoja se vuelve todavía más evidente cuando se analiza qué políticas deberían mantenerse y cuáles deberían cambiar. Entre quienes defienden una continuidad total, la economía y el desarrollo económico son ampliamente la política más valorada, con 49,4% de las menciones.
Pero entre quienes aceptarían que el Gobierno siga con modificaciones, la primera política que reclaman corregir también es la economía, con 30,3%. Después aparecen trabajo y empleo, jubilaciones y asistencia social y desarrollo productivo.
La economía funciona así como el principal elemento de cohesión del núcleo duro libertario y, al mismo tiempo, como la primera demanda de corrección entre los votantes más blandos que todavía no abandonaron al oficialismo. El dilema se explica en buena medida por el bolsillo.
El 53,6% de los hogares manifiesta dificultades para afrontar sus gastos, 1,5 puntos más que el mes anterior. El problema se profundiza especialmente entre mujeres, mayores de 40 años y sectores de menor nivel educativo.
La dificultad para llegar a fin de mes encabeza las preocupaciones personales con 24%, seguida por los bajos ingresos con 20,4%. Sumados, los problemas de naturaleza económica representan 71,4% de las menciones.
El endeudamiento aporta otra señal. Entre quienes declaran tener deudas, la tarjeta de crédito es el principal instrumento utilizado, con 37,2%, seguida por los préstamos personales. Y el destino del crédito muestra hasta qué punto la deuda se utiliza para financiar gastos corrientes: 33,4% se endeudó principalmente para comprar alimentos o cubrir los gastos del mes, mientras otro 25,9% recurrió al crédito para pagar otras deudas.
La discusión económica empieza además a desplazarse. Los precios y tarifas continúan al frente de los problemas del país con 22,4%, pero la desocupación subió hasta 17,6% y la pobreza hasta 16,2%. En cambio, la corrupción retrocedió hasta 17,9%.El dato marca una transición: la preocupación social ya no está concentrada exclusivamente en la inflación. Empleo, ingresos y pobreza ganan terreno en la agenda.
Milei pierde presente, pero todavía disputa el futuro. La evaluación de la situación actual del país es claramente negativa. Solo 17% considera positiva la realidad económica y social, mientras 54,8% la evalúa de manera negativa.
Pero cuando la pregunta se traslada a cómo estará la Argentina dentro de un año, la distancia se reduce. El 34,5% espera una mejora y el 43,2% cree que la situación será peor. La mirada negativa supera a la positiva por 8,7 puntos, bastante menos que en la evaluación del presente.
El mismo contraste aparece en las emociones.
Los sentimientos negativos asociados a la situación del país llegan al 63,5%, frente a 35,1% de positivos. Preocupación y desconfianza aparecen al frente, seguidos por tristeza. La esperanza, aunque en retroceso, conserva un espacio dentro de las menciones positivas.
Para la Casa Rosada, esa diferencia entre presente y futuro será determinante. La estrategia electoral depende de que la expectativa de mejora se transforme efectivamente en una percepción de recuperación antes de que comience a definirse el voto de 2027.
Elecciones 2027: por qué Kicillof no logra convertir el desgaste de Milei en una ventaja definitiva
El corte bonaerense introduce otro dato relevante: el deterioro del Gobierno nacional no se traduce automáticamente en una fortaleza equivalente para la principal figura opositora del distrito más importante del país. Axel Kicillof registra 39,6% de aprobación como gobernador y 55,2% de desaprobación. La medición prácticamente no presenta cambios respecto de junio.
En el ranking de dirigentes dentro de la Provincia, Kicillof aparece con 34,9% de imagen positiva y 46,8% negativa. Cristina Kirchner tiene 34,3% positiva y 49,4% negativa.
Javier Milei cae a 28,8% de valoración positiva y 55,7% negativa entre los bonaerenses. Diego Santilli, otra de las figuras que el oficialismo mira de cara al armado provincial, registra 25,5% positiva y 46,6% negativa.
La Provincia muestra así una suerte de empate imperfecto: Milei aparece más deteriorado, pero el gobernador tampoco supera un techo cercano al 40% de respaldo a su gestión.
Para el oficialismo, eso significa que el malestar económico todavía no tiene un único destinatario opositor capaz de absorberlo. Y para el peronismo, supone que el desgaste de la Casa Rosada no alcanza por sí solo para construir una mayoría.
En resumidas cuentas, el escenario que deja la encuesta no muestra una ruptura definitiva con el Gobierno, pero sí una advertencia.
Ficha técnica de la encuesta de Management & Fit
- Fecha de relevamiento: del 20 al 31 de julio 2026.
- Universo: Población residente en Argentina entre 16 y 75 años.
- Tipo de Investigación: Cuantitativa. Encuestas recolectadas por metodología presencial, online y CATI a fijos y celulares. Se establecen cuotas de sexo, edad y nivel educativo según datos del Censo Nacional 2022.
- Casos: 2600 casos efectivos y 2200 casos ponderados a nivel nacional, con un margen de error de +/- 2.1%, para un nivel de confianza de 95%.
- Se realiza un corte de análisis en: Provincia de Buenos Aires con 800 casos, con un margen de error de +/-3.5%.