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Desde hace meses, la sequía que afectó al sector agropecuario durante la última campaña también provoca que haya poca cantidad de agua en la la Cuenca del Río del Plata, lo que genera graves problemas de navegación. La sequía en Sudamérica que es uno de los impulsores de los altos precios actuales de la soja y el maíz, a su vez por la emergencia fluvial amenaza a la capacidad de transporte de los buques con exportaciones argentinas.
La crisis de las vías fluviales de la región manifiesta el creciente impacto del clima más cálido en los suministros agrícolas mundiales. Lo que impulsa altos precios y, en paralelo, la inflación alimentaria presionada por la fuerte demanda de China.
Barcos encallados y atascos en puertos fluviales. Esta es la realidad que atraviesa actualmente Paraguay y la que podría afectar a la Argentina de empeorar la situación.
En los ríos cada vez menos profundos que atraviesan países productores como Brasil, Argentina y Paraguay, las barcazas actualmente transportan menos que su carga habitual.
La situación es más intensa en Paraguay y el país le solicitó a Brasil que libere agua de la represa hidroeléctrica de Itaipú, después de que se encallaran embarcaciones y se formaran atascos en puertos porque las barcazas no pueden moverse.
Nuestro país como uno de los principales exportadores mundiales de harina y aceite de soja, comercializa un 80% de los cultivos a través de ríos.

Las mayores dificultades en Argentina se observaron en el Alto Paraná, en el tramo compartido de nuestro país con el Río Paraguay y en el Río Paraná al sur de Confluencia.
"La situación de la Cuenca del Plata es de aguas bajas. Hoy en el puerto de Rosario hubo 1,06 metros, viene bajando con respecto a días anteriores y los pronósticos no son buenos. En abril de 2019 había 3 metros", señaló Alfredo Sesé, Secretario Técnico Comisión de Transporte,de la Bolsa de Comercio de Rosario, al El Cronista.
Ya durante el año pasado la ausencia de lluvias en las altas cuencas que dan origen a los ríos Paraguay y Paraná causó un alarmante descenso de caudal y profundidad.
A lo largo de 2020 la BCR estimó que ingresaron 2.212 buques a cargar granos, subproductos y aceites vegetales al Gran Rosario, y que desde marzo a diciembre del año pasado se registraron niveles en el puerto de Rosario por debajo de los promedios históricos.
Impacto económico:
Sesé explicó que el principal impacto económico es que las barcazas que hacen transporte por agua fluvial calan 10 pies, lo que significa aproximadamente 3 metros, pero los barcos están saliendo con menos carga por la falta de agua. Específicamente con dos o tres pies menos, cuando cada pie que una embarcación no carga son entre 1800 toneladas y 2000 toneladas -dependiendo el barco- lo que significa un "falso flete".
"El año pasado desde la Dirección de Información y Estudios Económicos estimamos que con las bajantes de agua hubo un sobre costo de alrededor de 300 millones de dólares. Para este año se espera que sea similar", dijo el Secretario Técnico Comisión de Transporte.
En uno de los tramos argentinos claves, que es el del Río Paraná de la zona de Rosario, se cargan barcos de cerca de 34 pies, pero los buques están saliendo con 30 pies. El economista Sesé aclaró que las obras de dragado permiten mitigar en parte el problema.
En Paraguay, la sequedad detuvo la navegación desde abril dado que las profundidades están en torno a los 30 centímetros. La cuenca que comprende los ríos Paraná y Paraguay y sus afluentes obtiene su agua principalmente de fuentes en la región centro-sur de Brasil, donde la sequía está elevando los precios de productos desde el maíz hasta el café y el azúcar. Incluso en tramos en que las embarcaciones sí pueden movilizarse, llevan menos carga para reducir su calado.













