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El presidente Javier Milei encabezará este sábado por la tarde en Santa Fe el acto central por el 213 aniversario del Combate de San Lorenzo con el que se dará cierre a la polémica decisión del Gobierno de trasladar el sable corvo del General José de San Martín desde su emplazamiento en el Museo Histórico Nacional para quedar bajo custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo, en su cuartel porteño de Palermo.
La actividad oficial tendrá lugar a las 19 en la localidad de San Lorenzo, más precisamente en el Campo de la Gloria, donde las tropas nacionales enfrentaron a los realistas.
Entre 30 y 40 integrantes del cuerpo de Granaderos recrearán la histórica “carga de caballería” desde el lugar exacto de los hechos hacia el río.
La pieza histórica salió del museo porteño a las 8:45 custodiada por personal de seguridad, conservación y una guardia del Regimiento de Granaderos a Caballo, y arribó a Aeroparque a las 11:00 para su vuelo hacia la ceremonia.
El traslado generó escenas de profunda emoción en Buenos Aires. Fuentes del Museo Histórico confirmaron que el público, mayoritariamente joven, dejó mensajes emotivos en el libro de visitas y que “hubo gente que se iba llorando” al despedir el objeto que permaneció allí desde 2015.
Además de Milei, quien llegará en avión a Rosario y se trasladará en helicóptero a San Lorenzo, para desde allí movilizarse en vehículo junto a funcionarios de la mesa chica como el ministro del Interior, Diego Santilli, y participará el gobernador Maximiliano Pullaro.
Cabe recordar que el 3 de febrero el Poder Ejecutivo dispuso “el traslado del Sable Corvo del Libertador General Don José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional hacia la sede del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín”.
La medida se formalizó a través del Decreto 81 de 2026, publicado en el Boletín Oficial, y estableció que el símbolo histórico será trasladado de manera definitiva a la Avenida Luis María Campos 554 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, “donde el Regimiento tendrá la responsabilidad de su preservación, seguridad e integridad conforme a las normas y protocolos aplicables”.
“El Sable Corvo integra el patrimonio histórico de la Nación Argentina y constituye uno de los símbolos más representativos de la soberanía nacional y de la consolidación de la independencia”, según destacan los considerandos del decreto. El bien fue donado al Estado Nacional en el año 1897 con la finalidad de asegurar su preservación y custodia estatal.
La norma derogó el decreto de 2015, firmado durante la gestión de Cristina Kirchner, que había dispuesto el regreso del sable al museo para su exhibición permanente. Según el actual Gobierno, su permanencia en el regimiento “restituye su contexto histórico propio” y garantiza mejores condiciones institucionales de resguardo.
La medida generó la renuncia de la directora del Museo Histórico Nacional (MHN), María Inés Rodríguez Aguilar, y la presentación de una medida cautelar de los descendientes de los herederos del sable para impedir que se concrete el cambio de custodia.
La Casa Rosada fundamentó la decisión en la idea de devolver el arma a la unidad militar directamente ligada a la vida de San Martín.
Desde el Ejecutivo recordaron que el sable fue robado en dos oportunidades cuando estaba bajo custodia del MHN, en los años 1963 y 1965.
Los herederos del Sable Corvo de San Martín pidieron frenar el traslado del sable: qué dijo la Justicia
Según pudo saber El Cronista, los descendientes del donante original solicitaron una “prohibición de innovar” para que el sable permanezca en el Museo Histórico Nacional, tal como —afirman— fue establecido como condición expresa en la donación aceptada por el Estado en 1897.
La acción fue presentada por Mercedes, Sebastián y María Rosa Terrero, junto a sus hijos Malena Terrero y Candelaria Domínguez Cossio, quienes se acreditan como herederos legítimos de Juan Nepomuceno José Miguel Buenaventura Terrero y Villarino, vinculado históricamente con la cadena de custodia del arma.
En el escrito, los demandantes sostienen que “cualquier modificación respecto del destino del sable corvo alteraría de manera directa el patrimonio histórico y cultural de la Nación”y violaría el cargo impuesto en la donación.
En su presentación judicial, los herederos argumentan que el sable fue donado por la familia Rosas-Terrero bajo la condición de que fuera depositado y exhibido en el Museo Histórico Nacional, punto que —según remarcan— surge de la correspondencia histórica intercambiada con el entonces director del Museo, Adolfo Carranza, y del decreto de aceptación firmado en marzo de 1897.
“El histórico objeto fue donado con la condición de que sea depositado en el Museo Histórico Nacional”, sostienen, y agregan que ni el Poder Ejecutivo ni el Congreso tendrían facultades para modificar ese destino.
La presentación plantea que, si se incumple el cargo impuesto en 1897, podría habilitarse incluso la revocación de la donación conforme al Código Civil y Comercial.
Sin embargo, la Justicia Federal rechazó el jueves último la medida cautelar que habían presentado los descendientes de Manuela Rosas y Máximo Terrero para evitar el traslado del sable corvo.
La jueza Macarena Marra Giménez, a cargo del Juzgado Contencioso y Administrativo Federal Número 12, no dio por probada la postura que sostiene que la donación del sable corvo haya sido “con cargo”, es decir, como obligación accesoria impuesta al Estado, en este caso, relativa al lugar de guarda, el Museo Histórico Nacional.