El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que la compañía no aplicará subas bruscas en los combustibles pese a la escalada bélica en Medio Oriente y la fuerte volatilidad del crudo. “No va a haber cimbronazos”, afirmó y remarcó que la empresa mantendrá su política de precios basada en promedios móviles.
En declaraciones a Radio La Red, el ejecutivo sostuvo que YPF no fija sus valores en función de la cotización diaria del barril, sino que aplica una fórmula matemática que suaviza los picos y los valles. “Nosotros tomamos decisiones tranquilos frente a estas situaciones”, subrayó.
El mensaje apunta a despejar temores en el mercado interno, en un momento en que el barril de Brent volvió a escalar con fuerza tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior respuesta de Teherán. La referencia europea llegó a subir más de 13% en las primeras horas del conflicto y este martes 3 de marzo operaba en torno a los u$s 82, con alzas superiores al 5% en la jornada.
La escalada militar dio un nuevo giro este lunes cuando Irán anunció el cierre del Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Dirigentes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní advirtieron que cualquier embarcación que intente atravesarlo podría ser atacada.
En ese escenario de incertidumbre, Marín insistió en que el traslado al surtidor no será automático ni abrupto. “Un cimbronazo YPF no lo va a hacer. Va a ir viendo cómo evoluciona el precio”, reiteró.
Cómo funciona la política de “promedios móviles” de YPF
Marín explicó que la petrolera aplica un esquema técnico conocido como moving average o promedio móvil. En términos simples, implica no ajustar el precio en función del valor puntual del día.
“No vemos el precio del petróleo de hoy; si hoy cierra a 90 ponemos el precio a 90 y si mañana baja a 80 tenemos que bajar a 80. Eso es muy difícil para el consumidor”, ejemplificó. Para evitar esa dinámica, la empresa calcula un promedio en un período determinado —cuyo detalle no reveló— y sobre esa base define los ajustes.
“Cuando los precios del petróleo duran muy poco, no tienen una afectación importante en el precio del combustible”, señaló. La lógica es amortiguar la volatilidad internacional y dar previsibilidad al mercado local.
Sin embargo, aclaró que el mecanismo no desconecta a la Argentina del contexto global. Si el barril llega para quedarse en niveles elevados, el impacto será inevitable. “Va a afectar de a poquito, pero tiene que ser de muy largo plazo”, indicó.
Ormuz, oferta global y el frente exportador
El CEO de YPF detalló que por el Estrecho de Ormuz se exportan alrededor de 15 millones de barriles diarios y que cerca del 15% del consumo mundial pasa por esa vía. Esa concentración convierte al corredor en un “cuello de botella” clave: cualquier interrupción implica una ruptura de oferta que presiona los precios al alza.
En el mercado petrolero, explicó, no hace falta que el flujo físico se interrumpa de inmediato para que suban las cotizaciones, ya que la sola expectativa de menor disponibilidad futura impacta en los contratos de futuros.
Aun así, llamó a no sobrerreaccionar. “No hay que actuar con pánico”, sostuvo y reiteró que la estrategia de YPF es mantener la mayor estabilidad posible para el consumidor.
Más allá del corto plazo, planteó que el nuevo escenario también posiciona a la Argentina como proveedor energético seguro, al estar fuera de las zonas de conflicto. Proyectó que hacia 2032 el país podría alcanzar exportaciones del orden de los u$s 50.000 millones anuales en energía, con una participación relevante del gas natural licuado.
“Haciendo números rápidos, con precios normales, nos da que Argentina puede llegar a esos números”, afirmó. Mientras el Brent oscila al ritmo de la guerra, la apuesta oficial combina prudencia en el mercado interno y expansión estratégica en el frente exportador.