La inminente presentación en el Congreso de la reforma laboral por parte del Gobierno nacional trajo diversas repercusiones por parte de sectores de todos los ámbitos. Más resonantes fueron las declaraciones de los líderes gremiales Héctor Daer (Sanidad) y Andrés Rodríguez (UPCN) en el foro de negocios de AmCham, en el que dejaron abierta la puerta para establecer un diálogo con el Gobierno y consensuar algunos puntos de la misma.
"No tenemos problema en consensuar una reforma laboral. Lo que no queremos es la destrucción de la estructura sindical", dijo el secretario general de la Unión del Personal Civil de la Nación. La postura fue acompañada por Daer, uno de los tres triunviros de la CGT, que comentó ante los empresarios y dirigentes allí presentes que los sindicatos no son culpables de las condiciones laborales actuales.
El Gobierno aún no le puso fecha oficial a la presentación de la reforma laboral en el Congreso. Este paquete de medidas con agregados, modificaciones y derogaciones sobre casi todos los ámbitos de la legislación del rubro se encuentra parado en la Justicia, a la espera que la Corte Suprema determine si convalida o no la medida cautelar dictada por la Cámara del Trabajo.
El presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, disertó unas horas antes que los jefes gremiales e instó a los actores políticos a evitar las judicializaciones de decisiones que deben ser negociadas y acordadas por la propia política. Esto fue interpretado desde diversos sectores como un tiro por elevación a diversas causas, pero en particular de la reforma laboral.
Hoy en su paso por la Casa Rosada, el gobernador mendocino Alfredo Cornejo insinuó que podía formar parte del nuevo paquete de ley ómnibus que se enviaría a las provincias, como borrador, esta semana. Incluiría también la reforma previsional y la propuesta de Ganancias.
Los puntos que complican la reforma laboral (y los que no)
Hasta el momento, diversos gremios relevantes contactados por este medio alegaron que no fueron considerados por el Gobierno para discutir la reforma laboral. Incluso Rodríguez se descargó ayer durante su participación en el panel de AmCham al contar que el único que se contactó con ellos para mediar algún tipo de negociación fue el ministro del Interior Guillermo Francos, pero que los resultados no fueron los esperados: "Nos propuso una reforma laboral, se fue con el 90% de acuerdo, y después apareció otro texto en el DNU. Desde entonces no nos llamó más nadie".
La puesta en conocimiento del Decreto 70/2023 -que contiene los apartados de la reforma laboral- impactó sobre la cúpula sindical por la severidad y la amplitud de las reformas: abarca normativa laboral vinculada a cuestiones individuales, colectivas y de regulación de los conflictos de trabajo. Desde los gremios apuntan al economista Federico Sturzenegger y al secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo, como los principales impulsores de esa profunda reestructuración.

En el evento de ayer, Rodríguez dijo estar a favor de quitar "multas" a empleadores que rigen por irregularidades en los esquemas de contratación, algo que no fue acompañado por Daer, pero tampoco negado. Diversos gremios también se mostraron a favorables a adoptar el sistema de indemnizaciones por despido inspirado en el que usa la UOCRA y que es impulsado por el propio Gobierno.
Aunque no ahondaron en detalles, aludieron que están dispuestos a debatir y consensuar la mayoría de las normas, pero oponiéndose fervientemente a aquellas que tiendan a "la destrucción de la estructura sindical".
Si bien no lo mencionaron, aquello último refiere a la modificación que el DNU desregulador hace sobre las cuotas sindicales (la retención que un empleador le realiza a su trabajador no afiliado al sindicato del sector para redireccionarla al gremio al que no forma parte), que indica que un trabajador puede elegir si eso se le puede descontar o no de su salario. Se trata de una caja importante que hace a la sustentabilidad de los sindicatos y que puso en alerta a todos los sectores, tanto dialoguistas como intransigentes con el Gobierno.
"Con eso el Gobierno busca desarticular el movimiento sindical. Pero no se trata solo de eso, quieren eliminar el piso de los convenios y buscan romper lazos entre los gremialistas y los trabajadores", indica un importante jefe gremial a El Cronista. En relación a esto último, la limitación del derecho a la protesta y la declaración de "esenciales" a ciertos rubros para que garanticen una actividad mínima sin parar son otros aspectos que genera una oposición casi unánime en el sindicalismo.
"El actual gobierno implementó tanto el Protocolo [antipiquetes] como el Decreto de manera unilateral y sin consulta alguna a los actores y representantes sociales (...). Defendemos el derecho irrestricto a la huelga, es un instrumento indispensable para la mejora continua de las condiciones sociolaborales de los trabajadores", escribió el titular de la UOCRA Gerardo Martínez en un artículo reciente publicado en Equal Times.
Las negociaciones entre gremios y el Gobierno de Milei
A pesar de que los jefes gremiales no veían con buenos ojos al despedido secretario de Trabajo Omar Yasin, el inminente reemplazo por el exTechint Julio Cordero generó aún más desconfianza. Desde uno de los gremios más numerosos comentaron a este medio: "No queremos sentarnos con alguien que nos va a apuntar con un revólver en la frente". Aún pesa que en el debate del año pasado por la reducción de la jornada laboral haya dicho: "Yo limito la jornada, entonces usted tiene que trabajar menos. ¿Para qué? ¿Para ir afuera a hacer qué?"
El Gobierno no cuenta con interlocutores claros con el gremialismo. Yasin no interactuaba demasiado con ellos y la postura de Cordero aún se desconoce. Francos siempre fue visto como uno de los más asequibles para el intercambio de posturas, pero esa área de Gobierno no tiene mayor incidencia sobre la reforma. Aun así, un alto funcionario remarcó hoy que se buscarán acercar posiciones. "A ellos les importa la caja, si les damos las cuotas solidarias van a estar más flexibles para otras cosas", marcó.
En tanto, las posibilidades de consenso comienzan a generar cuñas entre los propios líderes sindicales. Desde uno de los gremios más combativos con el Gobierno comentaron su profundo malestar por el posicionamiento de Daer y Rodríguez: "Se preocupan más por las organizaciones que por los trabajadores. No hay medidas a debatir, todas tocan a los trabajadores". En tanto, desde el sector de "Los Gordos" se sinceran que hay aspectos debatibles, aunque eligieron no dar mayores precisiones.














