Durante una exposición ante el Atlantic Council, el Canciller Pablo Quirno, sostuvo que el Estado ya devolvió al sector privado recursos equivalentes a 2,5 puntos del Producto Bruto Interno (PBI) mediante la reducción de impuestos y la eliminación de cargas consideradas distorsivas.
Durante su presentación, el funcionario aseguró que esas medidas representan unos u$s 17.000 millones anuales y forman parte de un cambio de paradigma orientado a mejorar el clima de inversión.
Quirno destacó además las oportunidades que ofrece el país en el actual proceso de transformación económica, con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como uno de los pilares para atraer capitales junto con la posibilidad de avanzar en un acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos.
“Hay países que pasan años anunciando su potencial económico. La Argentina hoy está en otra etapa: finalmente comenzó a convertir sus capacidades y ventajas estructurales en condiciones concretas para el crecimiento”, afirmó.
Según el funcionario, el principal obstáculo histórico no fue la falta de recursos sino la ausencia de reglas estables. “El problema argentino nunca fue la escasez de oportunidades, sino la falta de un marco previsible que permitiera transformar esas ventajas en crecimiento real”, señaló.
Como ejemplo del nuevo enfoque económico, remarcó que “entre reducción de impuestos y eliminación de cargas distorsivas ya se devolvieron al sector privado recursos equivalentes a 2,5 puntos del producto”.
Quirno también destacó avances en la estabilización macroeconómica. Según explicó, en pocos meses se logró desarmar un desequilibrio cuasifiscal cercano a 10 puntos del PBI acumulado en el balance del Banco Central de la República Argentina, mientras que el gasto público real cayó más de 30%.
En paralelo, sostuvo que la inflación comenzó a retroceder desde niveles que calificó como “incompatibles con una economía normal”, en un proceso que —según dijo— se llevó adelante cumpliendo los compromisos financieros del país.
“El equilibrio fiscal no es una consigna circunstancial: es el ancla del programa económico”, afirmó el funcionario. En ese sentido, argumentó que la estabilidad macroeconómica es condición necesaria para garantizar seguridad jurídica y previsibilidad para las inversiones.
“El desorden macroeconómico termina erosionando derechos, castigando el ahorro y distorsionando los precios relativos. Sin estabilidad es imposible realizar cálculos serios de inversión”, advirtió.
En ese marco, mencionó las reformas impulsadas por el Gobierno, entre ellas la aprobación de la Ley de Bases, el avance del proceso de desregulación económica, cambios en el mercado laboral y medidas orientadas a facilitar el comercio exterior y reducir la carga tributaria.
“Una macroeconomía ordenada, un programa fiscal consistente y una administración que reduce impuestos a medida que consolida el superávit configuran un entorno más previsible”, concluyó.
Foco de interés
Según explicó Quirno, la seguridad de suministro, la resiliencia de las cadenas globales y el acceso a energía y minerales críticos se convirtieron en ejes centrales de la seguridad económica.
“El mundo atraviesa una etapa en la que la seguridad de abastecimiento y el acceso seguro a energía y minerales críticos dejaron de ser temas sectoriales. Hoy forman parte del núcleo duro de la seguridad económica”, señaló.
En ese marco, afirmó que empresas y países buscan jurisdicciones confiables, marcos regulatorios previsibles y socios capaces de cumplir compromisos.
En ese sentido, Quirno sostuvo que Argentina reúne esas condiciones y que puede hacerlo en particular en articulación con Estados Unidos, especialmente en materia energética.
Como ejemplo, mencionó el potencial de Vaca Muerta, que alberga una de las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo y aparece como uno de los activos estratégicos del país en el nuevo mapa energético global.
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