En el tercer día hábil del año, el Banco Central volvió a comprar dólares y en lo que va del 2026 suma u$s 104 millones. En este sendero, busca darle la señal de acumulación de reservas al FMI de cara a la segunda revisión del programa firmado en abril, aunque se descuenta que no cumplirá la meta.
A mediados del año pasado el Gobierno acordó con el organismo pasar todas las revisiones para 2026 para despejar el año electoral de la incertidumbre que había generado la primera revisión en julio.
Si bien el organismo dispuso la fecha hacia finales de enero, fuentes oficiales aseguraron que la revisión se concretará en los primeros días de febrero. La segunda revisión está atada al desembolso de unos 700 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), equivalente a poco menos de u$s 1000 millones.
En la primera revisión también se acordó recortar la meta de acumulación de reservas en u$s 5000 millones para diciembre “para reflejar los déficits iniciales”. Es así que las reservas netas en diciembre deberían haberse ubicado en - u$s 3500 millones. Sin embargo, según estimaron desde Cohen Aliados Financieros en base a la metodología del FMI, las reservas netas perforaron los -u$s 16.000 millones.
El Gobierno se encamina así a solicitar su segundo waiver (o perdón por incumplimiento) en el programa firmado en abril.
Sin embargo, las compras del Central le dan un viento de cola al Gobierno para demostrar que está comprometido con el cumplimiento del programa. En el staff report el FMI planteó que “la acumulación de reservas se acelerará aún más a partir de 2026 y se espera que alcance los objetivos originales del programa para finales de 2027”.
En el tercer día de vigencia del esquema cambiario que actualiza las bandas según la inflación, y el segundo con compras de reservas, el Central suma compras por u$s 104 millones, lo que arroja un promedio de más de u$s 50 millones diarios en los días en los que estuvo activo como comprador.

En el segundo día de compras, el Central se hizo con u$s 83 millones, casi el 7% del volumen operado en el mercado de cambios, dando la señal de acelerar la acumulación de reservas por encima del compromiso asumido del 5% diario del volumen operado.
De mantenerse el promedio hasta ahora, la entidad monetaria podría sumar casi u$s 1000 millones por mes.
El Gobierno tiene en mente un objetivo de acumulación de, como mínimo, u$s 10.000 millones, consistente con la ampliación de la base monetaria en respuesta a una mayor demanda de pesos. De máxima, estiman que el Central podría sumar u$s 17.000 millones este año.
Un traspié, sin embargo, marcó el inicio del nuevo esquema. “El debut de las nuevas bandas no fue del todo auspicioso: el Tesoro debió intervenir para moderar la suba del dólar y el riesgo país cortó su racha de baja, reflejando que el frente cambiario sigue siendo un punto sensible”, informaron desde MAP.
El frente fiscal es el más sólido para el oficialismo. Si bien diciembre es habitualmente un mes con mayor demanda del gasto por el pago de aguinaldos, se descuenta que el Gobierno logrará cumplir con la meta de superávit fijada en 1,6% del PBI para todo el año. El dato finalmente se conocerá a mediados de este mes.
Otro de los factores en la mira era la cuenta corriente. Según estimaron desde Suramericana Visión, “en el acumulado al tercer trimestre el déficit de la cuenta corriente acumuló u$s 9.991 millones respecto al superávit de u$s 4800 millones en igual período de 2024. Así, la cuenta corriente cerraría en 2025 con un déficit en torno al 1,5% del PIB que supera en 3 veces el nivel estimado en el acuerdo de facilidades extendidas con el FMI en abril pasado (0,5%)”. Sin embargo, en la primera revisión se modificó este objetivo para llevarlo a 1,7% del PBI.
El Gobierno llega con el poroto de haber conseguido el primer presupuesto de la era Milei, luego de dos prórrogas consecutivas, algo que había reclamado el organismo para dotar de apoyo político a los objetivos de ingresos y gastos del Gobierno. Además, tuvo avances en la reforma laboral, que se tratará en febrero, y en la reforma fiscal, que será enviada en partes al Congreso. Además, se encuentra pronto a lanzar la nueva canasta para la medición de la inflación, algo que, según el organismo, mejoraría la calidad de las estadísticas.


















