La economía argentina registró en diciembre un EMAE récord, pero el mercado laboral contó otra historia. El dato de empleo del mismo período mostró una pérdida de 100 mil puestos de trabajo respecto al año anterior, una suba del desempleo al 7,5% y un crecimiento de la informalidad.
Para el economista Fausto Spotorno esta divergencia no es una anomalía sino la consecuencia previsible de una transformación estructural en marcha: hay sectores al tope, pero los grandes generadores de empleo están en el piso.
El diagnóstico de Spotorno apunta a tres sectores clave. “En el piso tenés tres sectores importantísimos en lo que es construcción de empleo: industria, comercio y construcción. Esos sectores son vagones, no locomotoras, no empujan la economía”, señaló ven diálogo con radio Mitre.
La explicación, para el analista, tiene raíces en la política económica de la era kirchnerista: “Se criticaba al exportador y se beneficiaba a aquel que competía con importaciones. Pero ahora se está normalizando la economía y todos esos beneficios que tenían estas industrias están cayendo”.
El proceso no es caída libre, sino reconversión. El propio Spotorno encontró en los datos de transporte y logística una señal de que algo se mueve por debajo de la superficie: “Al comercio le está yendo mal, pero a transporte y logística le está yendo bastante mejor, lo que muestra que hay una transformación en cómo se comercian las cosas en Argentina”.
El caso de la construcción, señaló, tiene además una particularidad: el sector acumuló durante el cepo un exceso de oferta que hoy lo paraliza. “Al final de 2023 había récord de departamentos sin vender”, recordó. La conclusión es lapidaria: “Comercio, industria y construcción están sufriendo todas las plagas posibles”.
Las herramientas que tiene el Gobierno para reactivar el consumo son, según Spotorno, limitadas y con riesgos asociados. Bajar la tasa de interés o los encajes bancarios podría dinamizar el crédito, pero enfrenta dos obstáculos: la presión inflacionaria y el nivel de morosidad.
“Vos capaz bajás la tasa y lo único que lográs es que la gente reestructure su deuda y no consuma”, advirtió. Por eso, su foco está en otro lado: “La clave en el empleo es tratar de estimular la inversión todo lo que se pueda, algo de eso está pasando con el RIMI, pero el problema es que eso tarda en tener impacto en todos los niveles”.
La salida del cepo para empresas aparece, en ese esquema, como una variable con potencial. “Eliminar el cepo para las empresas también podría tener un efecto positivo, porque haría que las empresas internacionales no tengan tantas dudas en invertir en la Argentina”, sostuvo Spotorno.
Su perspectiva de mediano plazo es más optimista: el economista proyecta que “la mejora en los sectores exportadores va a arrastrar a los sectores vagones”.