

Con niveles de morosidad récord y una inflación que no desacelera hace nueve meses, las paritarias no dan batalla.
El Gobierno habla de la creación de 400.000 puestos de trabajo, de los cuales la mayoría son independientes o cuenta propia, ya que en el sector formal se perdieron 222.000 puestos de trabajo en dos años. “¿Esto es bueno o no? Difícil de saber. Hay cambios en las modalidades de trabajo más flexibles (monotributo) y más tercerización (independientes)”, dijo el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien sumó que en promedio los asalariados ganan menos que los independientes, que encima pagan menos impuestos, por lo que es una migración razonable.
Una observación sobre el aumento de la remuneración promedio se desprende del análisis de las horas trabajadas. Según analizó el Instituto Argentina Grande, la cantidad de horas semanales trabajadas en el tercer trimestre de 2025 aumentó un 9% y alcanzó las 3,5 horas.

“Nunca en un tercer trimestre la jornada semanal fue tan larga: el aumento de la tasa de actividad, el aumento de las personas que buscan trabajar más horas y el aumento de las horas trabajadas indican lo mismo, un aumento de la demanda sobre el mercado laboral en un contexto donde los ingresos laborales caen lentamente y están en pisos históricos y el ingreso disponible es cada vez menor producto del aumento de las tarifas de servicios públicos”, observaron.
Es en este marco que las paritarias abren el 2026 con negociaciones por debajo de la inflación proyectada.
Para el Centro de Estudios sobre el Trabajo y el Desarrollo, de la Universidad de San Martín, esto podría traducirse en una nueva baja del poder adquisitivo.
El conjunto de los salarios del sector privado cerró el 2025 en niveles similares a los registrados en 2023, mientras que los privados cerraron un 30% por debajo.
“Durante los primeros meses de 2026 podría haber tenido lugar una nueva caída del poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores privados. Las negociaciones salariales de enero y, especialmente, de febrero definieron aumentos que se ubican por debajo de la proyección del índice de precios para ese período”, observaron desde el instituto, antes incluso de conocerse el dato de inflación de 2,9% para febrero.
Es así que se observan dos meses seguidos en los que las paritarias se ubicaron en conjunto por debajo de la inflación, con una suba promedio del 1,7% para enero (contra una inflación del 2,9%) y del 0,6% para febrero.
En medio de ese escenario, en una entrevista el ministro de Economía Luis Caputo dejó un mensaje sobre los ingresos: “a los que no llegan a fin de mes les digo que confíen en nosotros. Estamos haciendo todo para que les empiece a ir bien”.
En diciembre, las paritarias se ubicaron por encima de la inflación (3,2% contra un 2,8% del IPC), pero esto se explicó por la suma fija acordada en la paritaria de comercio, que llevó al conjunto de los acuerdos a superar la inflación. “Si se excluye comercio, el aumento nominal de diciembre fue de 2% y no de 3,2%”, dijo Matías Maito, director del centro de estudios.

“Si bien algunos sectores no cerraron su paritaria para febrero, es poco probable que los acuerdos pendientes modifiquen esta tendencia en un contexto productivo y laboral poco favorable a la recuperación salarial”, agregaron desde el organismo.
En línea con las bajas expectativas de la recuperación salarial se da una conflictividad laboral en bajos niveles en la comparación histórica: en 2025 se registró el menor nivel de paros desde 2006.
“La caída de la conflictividad puede leerse como el resultado de un contexto económico y laboral”, sumaron.
















