Puja de poder

La política se mete en una elección clave en la Justicia para el manejo de los abogados porteños

El Colegio Público de Abogacía de la Capital Federal (CPACF) elige hoy sus titulares para los próximos dos años. El actual titular, Ricardo Gil Lavedra, busca la reelección. Compite contra su actual vice, Patricia Trotta, y el sindicalista Rubén Ramos

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Tres listas electorales se disputan este martes el liderazgo del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (CPACF), que regula la matrícula de los abogados de este distrito y el cual no está exento de la injerencia de facciones políticas que se disputan su conducción y su presupuesto proveniente de los abonos anuales de los miembros y otros servicios.

La lista oficialista (Unidad en Defensa de la Abogacía) es encabezada por el juez que integró el tribunal del Juicio a las Juntas y actual titular del CPACF, Ricardo Gil Lavedra, mientras que la principal lista opositora (Gente de Derecho) es encabezada por la actual vicepresidenta primera del Colegio, Patricia Trotta; quien rompió con la actual conducción. Se presenta en una tercera lista (Espacio Abierto de la Abogacía) Rubén Ramos, titular del gremio de los abogados del Estado.

Las elecciones se darán esta jornada entre las 8 y 18 horas en la sede del Colegio, ubicado en Avenida Corrientes 1441, en el barrio porteño de San Nicolás. Allí solo podrán votar los abogados matriculados que hayan sido inscriptos en el padrón y hubieren abonado la cuota anual. Aunque hay 78.000 matriculados, se espera que asistan a las urnas unos 18.000.

Allí se espera que pese la estructura de cada una de las listas, poder que está ligado a los espacios políticos que los avalan. Quien resulte vencedor tendrá mayor poder de fuego de cara a las elecciones del año próximo, cuando se deban determinar las vacantes judiciales para el Consejo de la Magistratura.


Los candidatos y los partidos dentro de las listas 

La lista de Gil Lavedra está estrechamente vinculada a la UCR y al PRO. Diferentes referentes judiciales de ambos espacios cruzaban mensajes para motivar a los matriculados afines a que asistan a las urnas.

En su lista hay candidatos como el ex secretario de Legal y Técnica de Mauricio Macri, Pablo Clusellas; el expresidente del Comité Capital de la UCR, Carlos Mas Vélez, de gran ligazón con Daniel Angelici; entre otros. También están como garantes las agrupaciones del exministro de Justicia, Germán Garavano; y Diego Marias, exfuncionario de la Ciudad y exinterventor de Medios Públicos de Milei.

El armado que impulsa a Trotta tiene como base el armado del extitular del CPACF, Jorge Rizzo, que perdió los comicios llevados a cabo dos años atrás en manos de la actual conducción.

A pesar de esa estructura, hay una amplia gama de abogados de orígenes variopintos que integran esa lista: están desde el ex titular de la IGJ kirchnerista Ricardo Nissen; el morenista, Alejandro Kim; el excandidato a vicegobernador de Milei, Francisco Oneto; hasta llegar al exlegislador socialista y querellante por delitos de lesa humanidad Marcelo Parrilli. Aun así, la predominancia de los candidatos es de sectores del peronismo y kirchnerismo porteño, que lidera Juan Manuel Olmos.

En el tercer espacio liderado por Ramos buscan catalogarse como la "alternativa plural e independiente de los partidos políticos, integrada por profesionales del derecho que trabajamos tanto en el ámbito público como privado".


Cruces entre los candidatos del Colegio de Abogados porteño

"Hubo muchos pasos atrás con Rizzo. Quieren el poder del Colegio para usarlo como trampolín para la política. Gil Lavedra dio grandes avances para las capacitaciones profesionales y la digitalización del Colegio; y evitó que se pierdan la incumbencia de abogados para divorcios administrativos, por ejemplo", dice uno de sus acérrimos defensores.

Desde el lado de Trotta replican lo contrario: "Nuestros adversarios cuentan con recursos electorales. Hubo retrocesos para los abogados penalistas y es cada vez más importante la presión que pretende poner la UIF para que rindamos informes sobre los honorarios, lo que afectaría al secreto profesional de los abogados".

En la campaña también hubo cuestionamientos más particulares. El oficialismo achacó a Trotta por defender una vieja costumbre (ya derogada) de regalar un Rolex a los presidentes del Colegio. "Nosotros no regalamos relojes ni despilfarramos", dijo uno de los principales promotores del Gil Lavedra. En diálogo con Clarín, la líder del partido defendió esa cuestión alegando que solo es un "buen presente" y apuntó contra el oficialismo por perder "400 millones de pesos" en el balance de su primer año de gestión.

Ramos criticó al Colegio Público por tener cerca de u$s 500.000 de caja y, aun así, aumentar "la matrícula y el bono todos los años". "Lo hace para sostener gastos que no benefician el ejercicio de la profesión: Seguridad (más de $200 millones), Limpieza (casi $120 millones), Sistemas ($400 millones)", agregó.

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