La diputada y jefe de bloque del radicalismo, Pamela Verasay, conversó con El Cronista sobre la reforma laboral que va camino a sancionarse en sesiones extraordinarias y reflexionó sobre lo que todavía falta por hacer en materia impositiva y presupuesto universitario, dos cuestiones que atravesaron la discusión parlamentaria durante los últimos meses.
La mendocina y mano derecha del gobernador Alfredo Cornejo acompañó la lista que encabezó Luis Petri para las elecciones de octubre, donde la UCR y el oficialismo actuaron como socios electorales. El bloque, en conjunto con el PRO y el MID, es uno de los árbitros de la mayoría del presidente Javier Milei en el Congreso.
-¿Cómo crees que pueda llegar a impactar la reforma laboral en la formalización del empleo y qué puntos pueden tener más influencia en el mercado laboral?
-Primero que nada, estoy contenta, porque la verdad es que el Congreso vuelve a desempolvar una ley. Esta ley tiene más de medio siglo para contextualizar lo que estamos discutiendo, imagínate yo no había nacido y la ley ya estaba en vigencia. Entonces, eso primero, en valor para ver para que se entienda lo difícil que es desarmar estructuras. Pueden ser buenas o pueden ser malas, pero hay que actualizarlas. La Argentina cambió, el mercado laboral cambió, la forma de producir cambió.
Nos puede gustar o no nos puede gustar el vínculo entre el empleador y el trabajador, pero hay que legislarlo. Vos me preguntás puntualmente a dónde afecta la reforma: creo que es un avance justamente en clarificar ese vínculo, desde que vos lo registrás al trabajador, la forma en la que lo contratás y en el caso del de finalizar el vínculo, el esquema indemnizatorio que corresponde. ¿Para qué? Mientras más claras tenés las reglas del contrato, menos incertidumbre vas a tener, porque vos sabés que la incertidumbre entre los vínculos, entre las partes, si en el medio te aparece algún creativo legal, terminás en la justicia, y caro. E inmediatamente lo transformas en un riesgo, que para un empleador más riesgo es más costo y más costo es menos menos incentivo a contratar formalmente a ese trabajador. Entonces, creo que con este punto, por lo menos, evitamos dejar afuera, desproteger a los trabajadores en definitiva que se pretende tutelar o amparar en en la ley de contrato para preservar sus derechos.
Creo que ahí atacamos el segundo punto, ¿no? Esta litigiosidad que hace que que se prendan las luces rojas cuando querés o blanquear o contratar nueva mano de obra. Pero también te quiero poner en relevancia que no alcanza solo con el vínculo entre el empleador y el trabajador. Para mí es un punto importantísimo que es volver a discutir los ámbitos colectivos de la negociación. Porque acá tenemos que discutir sobre la realidad de cómo el sindicato reconocido en la Constitución, por supuesto. ¿Quiénes son? ¿Cómo se financian y qué buscan en su camino? Me parece fundamental que esta ley le ponga fin a la ultraactividad de los convenios colectivos. Con esto que te quiero decir, que se terminaron las prórrogas automáticas de reglas laborales que que rigen hoy para una Argentina de hace en 40 50 años atrás. Y además eh de la mano con esa regla que se pone automáticamente por una prórroga en lugar de volver a sentar a las partes para negociar la realidad de la Argentina, inmediatamente se habilita meterle la mano en los bolsillos a los trabajadores y al empleador. Esa es una realidad.
Porque se habilita el aporte sindical de una manera compulsiva y te digo hoy les toma el pelo. Porque yo no puedo entender cómo un convenio colectivo, como el de camioneros, sobre el salario recauda dos puntos por profesionalización y le agrega dos puntos más por capacitación. ¿Cuál es la diferencia? Entonces, bueno, dejemos de andar esta estafa del aporte para tener derecho, creo que es un punto relevante porque le trae transparencia. Transparencia y dinamismo al ámbito colectivo que necesitamos hoy para que funcione esa relación equilibrada que se busca entre el empleador y teóricamente la parte más débil que es el trabajador.
Y finalmente algo que está pasando acá y que por suerte hoy Mendoza no paró, me parece muy importante que la ley también viene a determinar la forma del procedimiento para que vos puedas ejercer tu derecho a huelga. Que la ley te indique cuál es el camino para que tanto valga tu derecho a parar, porque seguramente tenés algún reclamo que puede ser justo en tu actividad como el resto de los argentinos a trabajar. Eso me parece clave, cuestiones básicas para que un país funcione cuidando también ese justo reclamo que puede tener alguna actividad, algún sector. Eso me parece determinante en este panorama general de lo que tratamos hoy en el recinto.
-En el debate se habló mucho de la cuestión impositiva por el capítulo fiscal que tiene el proyecto, y se determinó esta eliminación de la baja de las alícuotas de Ganancias. El Gobierno ahora plantea mandar una reforma tributaria en el corto plazo, ¿qué condiciones se tienen que dar para llevar adelante esta reforma, para bajar impuestos en definitiva, y que no afecte los recursos de las provincias?
-Bueno, para ir clarificando, la verdad es que me quedó un gusto amargo cuando se retiró el capítulo impositivo de Ganancias, porque si vos pones la lupa fiscalista frente a cada política pública, no vas a poder avanzar porque vimos que la frazada es corta. En segundo lugar, creo que es necesaria la reforma, tenemos un sistema tributario muy burocrático en el sentido de que es más el esfuerzo que te demanda recaudar para la cantidad de impuestos que tenemos y cuáles son los que efectivamente recaudan de los más de 30 impuestos que tiene el sistema. Entonces, sí creo que hay que hacer una revisión y más vale quedarte con pocos distributivos a un montón que recaudan poco o algunos nada y son un costo inclusive en el sistema tributario en general. Obviamente, quienes más van a estar predispuestos a discutir esto, o sea, son los que tienen mejor ordenada sus cuentas en las provincias.
Mendoza da ese debate y entiende que es necesario para que la política pública avance, tenés que bajar impuestos. ¿Cuesta? Sí. ¿Lo podés hacer? Sí, si tenés orden andá a tu casa. Si vos tenés un presupuesto, que es la herramienta que tiene la provincia de política económica en su jurisdicción con un nivel de gasto acorde a su nivel de recaudación, vas a estar en condiciones de ver, bueno, dónde ajusto un poquito, porque si no bajo impuestos es un círculo vicioso: no se reactiva la economía, no se reactivan las actividades, no hay estímulo, vuelve a compensar el gasto, no bajamos impuestos y así llevamos años sin poder discutir efectivamente, un esquema impositivo a la baja, porque de eso hablamos cuando cuando pensamos en la baja de la presión impositiva que te pide todo el sector privado, que es de donde viene la generación del empleo genuino, ¿no?
-En algún momento se tiene que romper el hielo, digamos.
-Totalmente, en algún momento hay que poner en la mesa, por eso te digo, las provincias que tengan mejor equilibradas sus cuentas van a ser las que en mejores condiciones van a poder dar este debate. Y te quiero decir que se puede y es posible, no sé si en 10 años que viene bajando impuestos y de alguna manera hemos logrado reactivar algunas actividades, en la pandemia tuvimos programas para generar empleo en ese momento tan crítico de atravesó en la Argentina. Digo, si vos tenés una política de esto, el Estado con sus cuentas ordenadas en su tamaño justo estás en condiciones de discutir el nuevo esquema tributario, el esquema de coparticipación y no es muy difícil modificar la ley de coparticipación con la unanimidad nacional que vos necesitás, pero se puede trabajar vía compromiso, el pacto fiscal que se ha hecho, pero que se cumple también, ¿no?
Los gobernadores se han comprometido a la baja de ingresos brutos y resulta que han sido los primeros en subir para después empezar a bajar y entre la primera suspensión del pacto dejaron de bajar ingresos brutos. Entonces, creo que ahí pasa el desafío, que si no nos hacemos cargo no vamos a poder trabajar en cambios importantes. Lo vimos ahora. Esos puntos que podíamos ayudar para el de el estímulo de la PYME. Yo pienso en la micro PYME y en la PYME tramo uno. Estamos hablando de empresas que tienen menos de 50 empleados. La micro puede ser el mini supermercadito de tu casa, que pasas, tiene 10, 15 empleados. Hay que pensar en ese sector que necesita definitivamente un alivio y generar empleo. Entonces, sí, creo que es una discusión compleja, pero que es necesaria si definitivamente.
- Otro tema que ahora el gobierno quiere volver a poner en agenda es el nuevo proyecto de financiamiento universitario. Es un tema central para el radicalismo, generó muchísima polémica cuando se intentó derogar las leyes vigentes en el Presupuesto 2026. ¿Cómo crees que se va a encarar esta discusión otra vez y qué puntos habría que reajustar?
-En primer lugar, el proyecto tiene menos de 24 horas de haber estado de la cámara, creo. No lo hemos analizado en particular al proyecto, pero sí comparto que hay que salir de la puja judicial. Hubo una ley que tuvo un proceso y hubo un presupuesto que tuvo un proceso. Ambas partes reclamaron, apelaron y hoy estamos, no ganó nadie. Entonces, celebro que en esta oportunidad haya una nueva ley. Lo que espero es que pueda haber un acuerdo entre el gobierno nacional y los rectores. Me parece que ese va a ser el mejor camino para ponernos de acuerdo porque esta, como te digo, esta puja no ganó nadie. Se vieron resentidas las partidas universitarias, se reflejó en un presupuesto que no terminó de convencer, pero en definitiva me parece que hoy, como están dadas las cosas, valoro el punto de diálogo. Ojalá que desde la Cámara de Diputados, que por donde ha ingresado al proyecto, podamos darle una respuesta a la educación. Vos pensá que el reclamo universitario arrancó siendo un reclamo justo para actualizar partidas que hacen al funcionamiento operativo de la universidad. Y en el medio, por supuesto que cuando uno debate salarios universitarios, como todos, hay un retraimiento, hay un retraso respecto de la evolución de la inflación, eso no se puede negar. Pero ahora, si yo me encuentro a sindicatos vivos que empiezan a colarse detrás de un reclamo honesto, noble, como lo plantearon los rectores, terminan siendo encerrada en la universidad tras del aparato sindical. Entonces, por eso el rescato que volvamos a poner una mesa de conversación en el Congreso entre el Gobierno Nacional, que es quien gira los recursos, y el presupuesto que plantea la universidad para funcionar. De ahí tiene que salir algo que en definitiva vuelva de nuevo a la normalidad eh el financiamiento de la universidad.
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