El 2025 cerró con un fenómeno paradójico: mientras el consumo interno se estancaba y la industria local sufría el impacto de la apertura, las importaciones crecieron al triple del ritmo de las exportaciones.
Con más de 9000 nuevas firms volcadas a la importación —un aumento del 70%—, el mercado se ha vuelto extremadamente competitivo y atomizado.
En este nuevo mercado “plagado” de nuevos jugadores, la profesionalización del contrato es la única garantía de supervivencia.
Desde la validación de capacidad económica hasta la aprobación discrecional de solicitudes y el incierto acceso a divisas hasta hace dos años atrás importar no era una cuestión de logística, sino de supervivencia burocrática, explican los especialistas.

Si bien el escenario va hacia la normalización del comercio, también existen alertas: “tampoco se levantaron todas barreras”, coinciden despachantes de Aduana. Es que quienes trabajan a diario en comercio exterior se topan con clientes que entienden, por ejemplo, que ya no es requisito cumplir con Reglamentos Técnicos.
Esta falta de conocimiento sobre la normativa actual genera que particulares se lancen a importar, pero luego los despachos quedan retenidos en Aduana. Por eso, para hacer uso eficiente de la apertura comercial se recomienda recurrir a profesionales.
Las 7 claves antes de firmar
Para navegar con éxito en este nuevo mercado, no basta con tener el permiso; hay que blindar la operación y no dejar nada librado al azar:
1. Descripción milimétrica del producto
Lo que no se detalla, no se puede reclamar. Es vital especificar calidad, fichas técnicas, tipo de empaque, tolerancias y muestras de referencia. En el comercio exterior, la ambigüedad es el prólogo de una pérdida económica.
2. El Incoterm no es un detalle, es el costo
Evite términos vagos como “a convenir”. Debe quedar claro quién asume el riesgo y el costo, y hasta qué punto exacto (ej. FOB Puerto de Shanghái o DAP Planta Córdoba). El Incoterm define el momento exacto en que la responsabilidad de la mercadería pasa del vendedor al comprador.
3. Medio de pago y gestión del riesgo
¿Carta de crédito o transferencia anticipada? Cada método reparte el riesgo de forma distinta. En un mercado que busca normalizarse, elegir el instrumento adecuado no es solo una cuestión de “cómo pagar”, sino de qué garantías ofrece el banco ante un incumplimiento.

4. Cobertura ante la volatilidad de la moneda
Aunque la macroeconomía muestra signos de estabilidad, los contratos deben prever cláusulas de ajuste o definir claramente la moneda de pago (USD, EUR, etc.). ¿Qué sucede si hay un cambio brusco en el tipo de cambio entre la orden y el pago efectivo?
5. Plazos: La dictadura del calendario
No solo importa cuándo llega la mercadería. Se deben estipular plazos de producción, tránsito, tiempos de pago y, fundamentalmente, el período ventana para efectuar reclamos por fallas o faltantes.
6. El “paraguas” legal
Es el tema que nadie quiere tocar cuando la relación comercial inicia, pero es el más crítico cuando algo sale mal. ¿Se resolverá bajo ley argentina o extranjera? ¿Habrá arbitraje o tribunales ordinarios? Definirlo de antemano ahorra años de litigio.
7. Documentación: El ticket de salida
Factura, packing list, documentos de transporte (BL/AWB) y certificados de origen o calidad. La falta de un solo documento puede significar multas millonarias y mercadería bloqueada en puerto, replicando aquellos viejos dolores de cabeza que la desregulación busca eliminar.
El negocio de importar en Argentina se transformó en una actividad de competencia pura, por eso, frente al crecimiento exponencial de jugadores, la profesionalización del contrato es una de las claves para lograr competitividad.
















