Dos expresidentes del Banco Central cuestionaron la reforma que impulsa el Gobierno para la Carta Orgánica de la entidad monetaria. El presidente Javier Milei salió al cruce de las críticas.

Mercedes Marcó del Pont, impulsora de la reforma que dio origen a la norma vigente, y Miguel Pesce, titular de la entidad durante la presidencia de Alberto Fernández, cuestionaron los principales lineamientos de la reforma.

La crítica central es que limitará el margen de acción de la entidad ante escenarios que demanden mayor intervención, como lo fue el caso de la pandemia, cuando Argentina no tenía acceso a financiamiento y el Banco Central debió emitir para financiar al Tesoro.

Marcó del Pont dijo que la eliminación del objetivo múltiple, que hoy contempla el resguardo de la moneda y el foco en la producción y el empleo, tiene como meta limitar las facultades de otras gestiones al frente de la entidad. “Siempre tuvo el objetivo múltiple y se eliminó en el 92, a raíz de la convertibilidad”, explicó la exfuncionaria a El Cronista, quien agregó que se volvieron a incluir para devolver al Central la posibilidad de regular las condiciones del crédito.

Entre los aspectos que incluye esta posibilidad, destacó los de “promover el crédito a pymes, intervenir cuando las diferencias entre tasas pasivas y activas son muy altas”, entre otros.

Fuente: Ministerio de Economía
Fuente: Ministerio de Economía

Además, planteó que con la carta orgánica actual, tanto durante la gestión de Mauricio Macri, con Federico Sturzenegger en el Banco Central, como en la gestión actual, se abandonó la regulación del crédito y las tasas de interés sin mayores problemas.

El mayor problema es hacia adelante: “Me preocupa porque, en el marco de un Gobierno que mire el crecimiento, los ingresos y el empleo, el financiamiento es fundamental, y se va a condicionar esa posibilidad”.

La funcionaria que retomó los objetivos múltiples agregó que el Banco Central debe funcionar como parte del Estado, esto es, alineando la política monetaria con la política económica y sus objetivos.

El cambio de la Carta Orgánica, sintetizó, beneficia al sector financiero: “Cuando el Banco Central resigna la potestad de calcular la tasa u orientar el crédito, decide el mercado, que es lo que pasa hoy en Argentina y no por nada se da la diferencia de tasas que hay hoy”.

En el caso del antecesor directo de Santiago Bausili, el cuestionamiento se centró en el peligro que implica que el organismo se enfoque en un sólo objetivo.

“Si sólo estabiliza precios, puede generar una recesión buscando ese único objetivo que le impone la Carta Orgánica. Si hay autonomía del Banco Central, tiene que tener el doble objetivo, como lo es en el caso de la Reserva Federal de Estados Unidos, que enfoca en precios y empleo”, dijo Pesce en diálogo con este diario.

Además, recordó que “hemos vivido períodos de un solo mandato del Banco Central, como en la convertibilidad, y tuvimos la recesión más extendida y profunda de Argentina, con una desocupación del 25% y que derivó en la crisis del 2001”.

Es por eso que cuestionó la necesidad de modificar los mandatos: “No son reglas normativas, son políticas. Sin esa cláusula, el Banco Central podría desentenderse de la destrucción de puestos de trabajo. La Carta Orgánica no impone que se lleven políticas determinadas, y por eso funcionó con distintos gobiernos”.

Restringir los mandatos de la entidad, consideró Pesce, puede afectar el margen de acción en materia de financiamiento pyme, hipotecario o de exportaciones, y agregó: “La Carta actual permite financiamiento por adelantos transitorios al Tesoro. El problema del cambio es que, en situaciones críticas como la pandemia, si se prohíbe el financiamiento, el Gobierno no habría tenido margen tras recibir las finanzas públicas en default, sin recursos ni acceso a crédito, no hubiera tenido cómo afrontar esas situaciones”.

La economía crece en algunos sectores, pero la contribución de estos al mercado laboral es puesta en duda. El debate sobre quién gana más y dónde el trabajo multiplica, llegó para quedarse.

Por la noche, el presidente respondió en sus redes sociales a los planteos de los exfuncionarios. “Fin de la brutalidad monetaria”, dijo y agregó: “Acorde a Tinbergen, para alcanzar un objetivo de política económica se necesita por lo menos un instrumento de política que sea independiente”. Además, planteó que la Carta Orgánica de 2012 es “una declaración de ignorancia al asignarle a un instrumento de política económica, en este caso la política monetaria, cinco objetivos. Por ende, no debería ser motivo de sorpresa la continua aceleración de la tasa de inflación, algo que se quebró desde 2024”.

“Si queremos terminar para siempre con la inflación, aniquilar la reforma de 2012 volviendo a un objetivo factible (preservar el valor de la moneda) será un gran paso en la dirección correcta”, concluyó el mandatario.

El asesor del presidente, Ramiro Castiñeira, hizo su propia propuesta, que contempla prohibir el financiamiento al Tesoro y la emisión de deuda remunerada como “la tragedia de las Leliqs y las Lebacs y la estafa de esconder el déficit del Tesoro en los pasivos del Banco Central”, prohibir la emisión de dólar futuro y la inclusión de swaps en las reservas, así como la de desdoblar el mercado de cambios o imponer cupos, un único objetivo con la estabilidad de precios y límites a las presidencias atadas a la inflación y el nivel de reservas.