En medio de una recesión que modificó las urgencias ciudadanas y del impacto de los últimos escándalos que salpicaron a figuras cercanas a Javier Milei, tanto el oficialismo como la oposición fragmentada comienzan a mirar de reojo el horizonte electoral de 2027.
En este contexto de ebullición, medir la temperatura social, el nivel de tolerancia al ajuste y la fortaleza de los posibles frentes políticos resulta clave para proyectar quiénes podrían capitalizar el descontento o el éxito del rumbo actual en los próximos comicios.
Una reciente encuesta elaborada por la consultora Trends en la provincia de Buenos Aires, a la que tuvo acceso El Cronista, arrojó un escenario polarizado y desafiante para la Casa Rosada de cara a las próximas elecciones presidenciales.
Al medir la intención de voto por espacio político, La Libertad Avanza lidera de manera individual con un 26%, seguido de cerca por el kirchnerismo con un 23% y el peronismo no K con un 16%.
Sin embargo, al proyectar posibles alianzas, el panorama cambia de color: un peronismo unificado alcanzaría el 39% de los sufragios, logrando superar a un potencial bloque electoral conformado por LLA y el PRO, que sumados llegarían al 34%, mientras que la izquierda retendría un 10%.
Este mapa electoral adverso se explica, en gran medida, por un fuerte desgaste en los niveles de aprobación del Gobierno nacional. El sondeo, realizado sobre 1250 casos durante el mes de mayo, muestra que la gestión de Javier Milei recoge un rechazo del 66%, impulsado fundamentalmente por un 58% de los consultados que la califica como “muy mala”.
En contrapartida, la evaluación positiva se ubica en el 32%. Esta foto actual consolida una tendencia a la baja que la encuestadora viene registrando de manera sostenida durante el último año, marcando una profunda caída desde el 45% de aprobación que el mandatario ostentaba en mayo de 2025.
El deterioro en la percepción de la administración libertaria encuentra su correlato directo en las principales preocupaciones ciudadanas, donde la agenda económica sufrió una mutación significativa.
Según los datos recolectados, el reclamo histórico por la inflación quedó relegado al séptimo puesto con apenas un 5% de menciones.
Hoy, las urgencias de los encuestados pasan de lleno por el bolsillo y la actividad laboral: los bajos salarios se posicionan como el principal problema del país con el 23%, seguidos inmediatamente por el desempleo con un 21%, configurando un escenario donde el impacto de la crisis golpea con mayor dureza que la dinámica de los precios.
Qué pasa con la imagen de los principales dirigentes
En cuanto a las imágenes de los principales dirigentes, el estudio refleja un tablero de desgaste generalizado con una sola excepción: Axel Kicillof. El gobernador bonaerense es el único que logra un diferencial a favor, con un 51% de imagen positiva frente a un 47% de negativa.
Detrás de él aparece Cristina Kirchner, quien si bien presenta un saldo en rojo, conserva un piso sólido de apoyo al registrar un 47% de valoraciones a favor y un 51% de rechazo.
Un escalón más abajo, con diferenciales fuertemente negativos, se ubican otras figuras como Sergio Massa (37% de positiva y 59% de negativa), Patricia Bullrich (35% y 63%) y Mauricio Macri, cuya figura se encuentra muy golpeada con apenas un 28% de apoyo y un contundente 70% de rechazo ciudadano.
Finalmente, la cúpula de La Libertad Avanza tampoco logra escapar del impacto de la actual coyuntura económica y social. El propio Javier Milei anota un 33% de imagen positiva y un 65% de negativa, números que lo dejan con un diferencial adverso de 32 puntos, en sintonía con la evaluación de su gestión.
El cuadro oficialista se agrava al observar a la vicepresidenta Victoria Villarruel, que registra un 25% de apoyo y un 67% de rechazo, y toca su punto más crítico con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La hermana del jefe de Estado exhibe el peor desempeño de todo el listado, acumulando apenas un 17% de imagen positiva frente a un masivo 77% de rechazo.