

El conflicto en el Hospital Garrahan volvió a escalar este jueves, luego de que la Junta Interna de ATE anunciara la realización de un paro previsto para el próximo miércoles contra los despidos y la reforma laboral impulsada por el Gobierno. La medida será ratificada en una asamblea de trabajadores convocada para el lunes, pero desde el gremio ya dan por descontada la concreción de la protesta.
El anuncio se produjo tras la decisión oficial de avanzar con cesantías y suspensiones de delegados sindicales, una medida que ATE calificó como una represalia política en el marco de un conflicto que se arrastra desde 2025. A través de un comunicado de prensa, la conducción gremial denunció irregularidades en los sumarios administrativos y cuestionó el accionar del Poder Ejecutivo.

“Tanto los anuncios de las cesantías como las suspensiones generaron un rechazo contundente en el hospital. No sólo se violó el secreto de sumario, al conocer todo el mundo la instrucción antes que los propios trabajadores implicados, sino que se viola cualquier presunción de inocencia al ya estar decretadas las sanciones por el Gobierno antes de que los trabajadores hagan su descargo”, afirmó Alejandro Lipcovich, secretario general de ATE Garrahan.
“El sumario, en definitiva, es una farsa. Las cesantías y suspensiones son una decisión política del Gobierno”, sostuvo el dirigente, quien vinculó la ofensiva oficial con el desenlace del conflicto salarial del año pasado, cuando los trabajadores del Garrahan lograron una recomposición acumulada del 61% tras meses de paros, movilizaciones y protestas masivas.
Lipcovich destacó además el respaldo interno recibido por parte del personal del hospital y el acompañamiento de otros sectores sociales. Según señaló, la concentración y conferencia de prensa realizadas ayer miércoles, junto con un cabildo abierto posterior, reunieron a trabajadores de distintos turnos, organizaciones sociales, sindicales, de jubilados y a familias de pacientes.
Desde la conducción gremial también enmarcaron el conflicto en el debate nacional por la reforma laboral que impulsa el Ejecutivo. “Esta búsqueda por disciplinarnos y criminalizar el derecho a la protesta se inscribe en el propio texto de la reforma laboral. Nos quieren callados, que aceptemos salarios de hambre y dejemos que destruyan nuestro hospital y la salud pública. No lo vamos a permitir”, afirmó Gerardo Oroz, delegado adjunto de ATE Garrahan.
Oroz confirmó que el lunes se realizará una asamblea general en el hospital para formalizar la convocatoria al paro previsto para el miércoles y definir las acciones de movilización. “Junto con otros sectores del sindicalismo combativo llamamos a parar y movilizar. La CGT debería tener ya definido el paro y no discutir sus conveniencias a espaldas de los trabajadores”, sostuvo.

La nueva medida de fuerza se inscribe en un escenario político marcado por derrotas legislativas del oficialismo, que incluyeron la insistencia del Congreso sobre la ley de emergencia pediátrica vetada por el presidente Javier Milei, y por una sucesión de marchas masivas en defensa del financiamiento de la salud pública. En ese contexto, el Hospital Garrahan volvió a posicionarse como uno de los principales focos de tensión entre el Gobierno y los gremios del sector estatal.











