En el marco de la agenda de reformas y de modernización del Estado, la gestión de Javier Milei se anotó otro triunfo operativo en materia de desburocratización.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, anunció que la Argentina logró posicionarse en el primer lugar a nivel global en la velocidad para el otorgamiento de marcas comerciales, un avance sensible para el sector corporativo y el ecosistema emprendedor.
El funcionario utilizó su cuenta personal en la red social X para dar a conocer el hito, que responde a un cambio normativo clave impulsado por el oficialismo.
“Argentina se convirtió en el país más ágil del mundo para otorgamiento de marcas”, destacó el ministro, poniendo de relieve la digitalización de trámites que históricamente representaron un dolor de cabeza para las empresas locales y extranjeras radicadas en el país.
La aceleración de este proceso legal, que hasta hace poco tiempo podía demorar meses e incluso años en resolverse, encuentra su origen en la Resolución 583/25, oficializada el miércoles en el Boletín Oficial. La normativa unifica etapas administrativas e incorpora tecnología de punta para barrer con la lentitud tradicional del papeleo.
El principal diferencial de este nuevo esquema, que ya comenzó a aplicarse formalmente desde el pasado 1° de marzo, radica en la adopción de nuevas herramientas digitales. Según detalló el propio Sturzenegger en su publicación, el examen de fondo que se exige para dar luz verde a una marca ahora se realiza mediante inteligencia artificial. Esto permite cruzar bases de datos y verificar antecedentes en una fracción del tiempo que demandaba la revisión manual de los expedientes.
En paralelo a la validación automatizada, la flamante resolución reestructura y optimiza el control de conflictos. Esta instancia legal, que suele transformarse en uno de los cuellos de botella más complejos cuando existen oposiciones de terceros sobre la titularidad de un nombre o un diseño, fue rediseñada para destrabar expedientes acumulados y aportar previsibilidad jurídica a las compañías que necesitan blindar sus activos intangibles.
Para el mundo corporativo local, la noticia no pasa desapercibida. La agilización de los trámites ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) formaba parte del pliego de reclamos constantes de las principales cámaras empresarias. En los hechos, la demora infinita para registrar una marca terminaba frenando el lanzamiento de nuevos productos, trababa rondas de inversión y dificultaba la expansión de las franquicias.
Desde los despachos oficiales confían en que la reducción drástica de estas barreras administrativas operará como un incentivo directo a la formalización, abaratando fuertemente los costos ocultos de abrir un negocio en la Argentina.