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La inflación se aceleró en los últimos ocho meses y en febrero se espera que se mantenga todavía encima del 2%. El precio de la carne jugó en contra de la decisión de no actualizar la canasta con la que se mide la inflación.

El año empezó con un registro récord desde marzo del año pasado tras marcar un 2,9%. El impulso que registró la carne no se vio ajustado en el segundo mes del año.

El efecto de las variaciones en el mostrador ya impactó en las expectativas de los consumidores. Según la Encuesta de Expectativas de Inflación de la Universidad Di Tella, la inflación esperada para este 2026 alcanzó el 35,7%, cuatro puntos más que en el mes anterior. En todas las regiones aumentó la expectativa de que la inflación en el año será al menos tres veces la proyectada en el presupuesto.

Febrero

Las primeras estimaciones para febrero ubican la medición en hasta 3%, medición parcial que registró EcoGo por la permanencia del efecto de la suba de las tarifas, que aumentaron 3,6% en el caso de la electricidad en el AMBA y 17% el promedio para el gas a nivel nacional. El aumento de los colectivos y los peajes aportó al aumento.

Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, coincidió en que la carne liderará la suba y empujará el índice general, que ubican en torno a 2,7% en las mediciones preliminares, a lo que se suma el shock de las tarifas.

La carne además aumentó en febrero un 7% en promedio en el mercado de Cañuelas, lo que se tradujo en subas en el mostrador significativas pero graduales, observaron desde Fundación Capital. “El rubro carnes y derivados en el Índice de Precios al Consumidor se ha incrementado en promedio 6% mensual entre noviembre y enero (20% acumulado)”, agregaron desde Fundación Capital, que espera una inflación del 2,6% para febrero.

Fuente: Shutterstock
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“La inflación de febrero estaría en torno al 2,8% mensual. Las primeras dos semanas comenzaron con aumentos fuertes, pero a partir de la tercera los precios se estabilizaron. De cerrar en 2,8%, la inflación rompería el ciclo alcista que se observó en los últimos meses”, explicó Ivan Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso.

“La carne y las tarifas hacen que se compense la estabilidad de rubros asociados al dólar, mientras que las verduras, que lideraron en enero, no van a presionar tanto”, marcó Carrera. El tipo de cambio oficial anotó en el mes una caída de $49. Su efecto se siente principalmente en los bienes transables.

El segmento de inflación mayorista es el que más refleja esta dinámica del tipo de cambio, aunque no se tradujo en una baja concreta de precios. La inflación mayorista en enero desaceleró 0,7 puntos porcentuales y anotó un 1,7% mensual.

“Sin embargo, en términos interanuales se aceleró por cuarto mes consecutivo, alcanzando 26,4%. La desaceleración mensual respondió principalmente al comportamiento de los productos manufacturados, que aumentaron apenas 1,4% m/m (-1 pp m/m). Distintamente, los productos primarios registraron un incremento de 2,6% mensual, 0,1 pp por encima de diciembre y los importados subieron 1,5% mensual en línea con la dinámica previa, aun cuando el tipo de cambio se viene moviendo a la baja”, analizaron desde LCG.

Trimestre

Hacia los meses siguientes, Cachanosky adelantó que esperan que la inflación continúe cediendo y retome el sendero de la desinflación: “El 2026 cerraría en torno al 20%, por lo que se ubicaría por debajo del 31,5% del 2025”.

La carne mantendrá su incidencia. Según Fundación Capital, prevén que el aporte de la misma al índice de precios sea de 0,8 puntos en febrero y de hasta un punto en marzo.

Los aumentos de distintos servicios regulados le ponen un piso de 0,7 puntos a la inflación en febrero y de 0,4 puntos en marzo.

Marzo es además un mes estacionalmente alto dado el regreso de las clases y el comienzo de la temporada otoño-invierno.

Los especialistas marcaron que estos factores le ponen un piso alto a la inflación para los primeros meses del año, en torno a 2,5%. Para marzo específicamente anticipan un 2,8% mensual. En este sentido, anticipan que “un primer trimestre con más inflación de la prevista inicialmente, expectativas de inflación sostenidas en el 30% anual, con paritarias que empiezan a mostrar cierto acortamiento y un cambio en el mix de política económica reservas-inflación, nos llevan a un 2026 con mayor nominalidad que la prevista inicialmente. El mes de abril será clave de monitorear, esperando que el índice de precios baje un escalón, si bien no esperamos un registro por debajo del 2% mensual en el primer semestre. El camino de desinflación se percibe más lento hacia delante”.