

El aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a los cigarros por la Secretaría de Hacienda para este año causó un desplome en el consumo formal de este producto.
De acuerdo con el Informe de finanzas públicas y deuda pública enero-abril de 2026, en abril de este año se recaudaron MXN $253.2 millones, lo que representó un desplome de 83.2% en su comparación anual.

El año pasado, durante abril se recaudaron MXN $1,442.5 millones, es decir, prácticamente 7 veces más que este año, en un impuesto que se vincula directamente con el volumen de consumo, e incluso cuando el año pasado, los impuestos sobre el producto eran más bajos.
El año pasado, las cajetillas de 20 cigarros de las principales marcas costaban aproximadamente MXN $80; sin embargo, a partir de enero de este año, superaron MXN $100 por cajetilla.
En la Miscelánea Fiscal del año pasado, la tasa del IEPS por cada cajetilla de cigarros aumentó de 160% a 200%, mientras que la tasa por cada cigarro aumentó de MXN $0.64 a MXN $0.85.
De acuerdo con estimaciones de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), de los 20 cigarros que se pagan de una cajetilla, 17 son de impuestos.
El IEPS se cobra directamente a los consumidores finales, en cada cajetilla que se consume en el mercado formal.
En el acumulado enero-abril, la recaudación del IEPS de cigarros se mantiene al alza, al alcanzar MXN $29,645 millones, lo que representa prácticamente 30% más que el año pasado.
Mercado ilícito, el gran ganador
En entrevista con El Cronista, Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Anpec, mencionó que el organismo ha lanzado una campaña para prevenir la venta de cigarros de contrabando en las tienditas de la esquina.
El representante del comercio en pequeño del país aseguró que el incremento de impuestos a los cigarros fue “salvaje”, lo que ha causado una caída de, al menos, 50% en la venta de cigarros formales.
De acuerdo con un estudio elaborado por KPMG 31.9% de los cigarros consumidos en América Latina en 2025 fueron ilícitos, es decir, casi uno de cada tres.
David Bird, director asociado de KPMG, señaló en abril pasado, que el consumo ilegal alcanzó 77 mil millones de unidades, generando pérdidas fiscales estimadas en u$s 8,500 millones para los gobiernos de América Latina y Canadá.
“El mercado negro ya no es marginal, sino estructural”, afirmó el especialista de KPMG en una presentación para Phillip Morris International (PMI).
Sin embargo, desde la perspectiva de Cuahtémoc Rivera, el presente es peor, pues se incrementó la demanda de este producto, que se vende a precios promedio de MXN $25, menos de una cuarta parte del costo promedio de las cajetillas más consumidas en el país.
El problema es que México tiene fronteras muy porosas, pues el contrabando, dijo Rivera, entra por aduanas como las de Tijuana, Baja California; Nuevo Laredo, Tamaulipas; Manzanillo, Colima, entre otras.
En la Ciudad de México, el punto de distribución del cigarro de contrabando es el mercado de Tepito, de donde se reparte a los vendedores informales, que comercian este producto “a ojos vistos” fuera de las estaciones del Metro, paraderos de autobús o los puestos de los boleros de zapatos.
El problema es peor, reflexiona, porque los grandes ganadores del incremento en los precios del tabaco, son los integrantes de la delincuencia organizada, quienes usan los recursos para pagar la nómina de sus actividades criminales y diversificar el negocio ilícito.
“La excesiva carga fiscal a los únicos que terminó beneficiando fue al mercado negro”, sentenció Cuauhtémoc Rivera.















