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Esto se explica porque la combinación de ingresos reales en caída, un cambio en la estructura del empleo y tasas de interés positivas en términos reales generó un “daño” profundo en el canal del crédito en Argentina.

Según el último relevamiento de la consultora Equilibra, la morosidad del crédito al sector privado (atrasos de 3 meses o más) experimentó un salto exponencial: pasó del 2,0% en noviembre de 2024 al 9,7% en mayo de 2026.

El informe destaca que, aunque la tendencia es generalizada, el impacto es significativamente más dramático en las familias que en las empresas. Mientras que la mora corporativa se ubica en 3,5%, el incumplimiento en personas físicas saltó al 16,1%, superando ampliamente el récord anterior de mediados de 2019 (7,8%).

El drama de los números: 5,8 millones de morosos en el país

Al analizar la situación por cantidad de personas, las cifras que arroja Equilibra son aún más preocupantes. De los 20,7 millones de adultos con financiamiento formal en el país (un 60% de la población mayor de edad), 5,8 millones se encuentran en situación de mora.

El peso de las deudas ya se lleva el 25% del sueldo y crecen los atrasos en expensas y prepagas

Esto significa que el 28% de los tomadores de crédito tiene incumplimientos, una cifra que se disparó desde los 2,4 millones que se registraban hace apenas dos años.

El informe advierte que esta suba exponencial responde a una “insuficiencia de ingresos o expectativas no concretadas de mejora del poder adquisitivo”.

El canal no financiero, el más golpeado

Un punto clave del informe es la brecha según el tipo de entidad. La mora en entidades No Financieras (como tarjetas de retail o préstamos fuera del sistema bancario) se disparó al 30,3%.

En este segmento, el incumplimiento de las personas que no tienen acceso a bancos supera el 50%. Por el contrario, en las entidades financieras tradicionales, la mora se sitúa en un 7,6%.

Las tres causas detrás del salto

Equilibra identifica tres factores fundamentales para explicar este récord de irregularidad:

  • 1-Caída del ingreso

Durante la gestión actual, el ingreso real registrado cayó un 9% y el ingreso disponible (neto de gastos básicos y tarifas) se hundió un 14%.

  • 2-Deterioro del empleo

Se perdieron 217.000 empleos privados formales y 130.000 públicos, los cuales fueron reemplazados por 530.000 puestos en servicios de baja productividad (cuentapropistas no registrados).

  • 3-Tasas de interés

Tras años de deudas que se “licuaban” por inflación, las tasas de interés real se volvieron significativamente positivas, encareciendo el costo de financiamiento.

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Como resultado, la carga de los servicios de deuda sobre la masa salarial formal pasó del 8,7% a rozar el 25% en solo 24 meses.

Impacto regional y juvenil

El mapa de la mora muestra una Argentina fragmentada. En el Norte del país, el ratio de personas morosas superó el 30% (con excepción de Jujuy). En contraste, la Patagonia y la región Central muestran una mayor penetración del crédito, pero niveles de mora por debajo del promedio nacional (28%).

Personas en mora sobre población que tomó crédito

Por otro lado, la consultora pone el foco en los jóvenes (18 a 29 años): solo 4 de cada 10 tienen acceso al crédito formal, y de ellos, casi el 40% ya se encuentra en situación de mora.

Cuáles son las consecuencias para la economía

Para Equilibra, este escenario no es solo un problema financiero, sino un obstáculo macroeconómico de peso. “El canal del crédito está dañado, por lo cual será difícil revertir la anemia de la demanda interna”, señala el reporte.

Además, el informe advierte que la mora está trascendiendo el sistema crediticio: las familias están empezando a registrar atrasos crecientes en pagos de expensas, prepagas y cuotas de clubes, lo que sugiere que el “boom” de crédito previo solo sirvió para esconder transitoriamente el deterioro patrimonial de los agentes económicos.