En lo que va de 2026, la brecha entre los salarios y la inflación se amplió respecto de años anteriores. Esta diferencia supone un desafío adicional en un contexto de morosidad todavía creciente y consumo presionado.
“El frente salarial continúa mostrando números negativos. De acuerdo con los últimos datos oficiales del INDEC, el salario registrado privado sigue corriendo por detrás de la inflación”, dijo Matías Ghidini, CEO de GhidiniRodil.
En el primer trimestre, los salarios privados registrados relevados por INDEC acumularon un aumento del 5,9%, mientras que la inflación en el mismo período tocó una suba de 9,4%.
La brecha entre salarios e inflación
Esto deja a los primeros meses del año con un arranque en desventaja respecto de la evolución en años anteriores. En 2025, la brecha para todo el año fue de 3 puntos porcentuales, ya que los salarios marcaron un aumento de 28,7% y la inflación acumuló una variación del 31,5%. La diferencia es aún más marcada cuando se observa 2024, año en el que los salarios privados (147,5%) le ganaron a la inflación (118%).
Fue el propio ministro de Economía, Luis Caputo, quien transparentó esta situación en el IAE Summit, cuando planteó que “el salario todavía tiene que recuperar”.
Ante situaciones de morosidad de las familias que tocan el 12% según estimó la consultora 1816. A ello debe sumarse la contracción del salario disponible ante el aumento de los gastos fijos. Las estimaciones del Centro de Estudios del Trabajo y Desarrollo de la Universidad de San Martín indican que “el salario disponible se encuentra 15 puntos por debajo del salario total. Esto significa que, aun cuando el salario formal privado logre estabilizarse frente a la inflación general, una parte creciente del ingreso queda absorbida por gastos fijos que reducen el margen de consumo de los hogares”.
Esa estimación es con el índice de inflación vigente, que da mayor peso a los bienes por sobre los servicios, la división que más aumentó en los últimos años. De tomarse el índice de inflación actualizado que el Gobierno decidió no aplicar en enero de este año, que da mayor relevancia a los servicios, el ingreso disponible está 21 puntos por debajo de la evolución del salario.
En abril parecería haberse roto la tendencia de caídas reales de los salarios tras la primera señal de desaceleración de la inflación, que anotó un 2,6% mensual, una marcada contracción respecto del 3,4% de marzo. Previamente, los salarios sumaban siete caídas consecutivas contra la inflación.
Después de abril, estiman desde la consultora CP, la caída del salario parece haber entrado en un paréntesis. “Nuestros indicadores adelantados para abril y mayo sugieren que la situación socioeconómica habría dejado de deteriorarse: la caída del poder adquisitivo encontró una pausa, impulsada por la combinación de la desaceleración inflacionaria con ingresos indexados y una descompresión en la pauta salarial”.
Su relevamiento sobre las 21 paritarias más importantes muestra un aumento en abril de 3,4%, 0,8 puntos por encima de la inflación mensual. La tasa de inflación se sumó a la aplicación de sumas fijas abultadas por algunas paritarias, sumado a las renegociaciones trimestrales de algunos gremios.
Por lo pronto, persiste la pauta del 2%, por lo que para que se de una consolidación de la recuperación salarial la inflación debe registrar varios meses de evolución por debajo del 2%. Según el Relevamiento de Expectativas del Mercado del Banco Central, la inflación perforaría el 2% en agosto, cuando los encuestados aseguran que se ubicará en 1,8% para mantener la tendencia a la baja pero acotada, marcando en noviembre un 1,7%.
Recuperación transitoria
“La recuperación reciente de los ingresos luce esporádica y transitoria”, auguran desde CP, y suman que para que se dé una recuperación de los ingresos es necesario que la inflación continúe bajando, ya que por ahora el margen es acotado.
Si bien las sumas fijas ayudan a descomprimir la contracción de los ingresos, “no llega a ser relevante para superar la pauta de manera sistemática. Es decir, luego del efecto de la suma fija (que suele ser en el primer mes del acuerdo), la mayor parte de los convenios registran aumentos entre 1,5 y 2% mensual, lo cual pone como condición de crecimiento del poder adquisitivo una inflación por debajo de estos valores”.
La persistencia de la pauta sigue poniendo un tope a la recuperación, que necesita una desinflación más pronunciada y sostenida para que se concrete una recuperación real.