En una tarde lluviosa de Bangkok, el ministro de Economía, Luis Caputo, expuso ante inversores financieros en el tercer piso del Hotel Four Seasons de la ciudad. La charla fue organizada por el JP Morgan en el marco de una serie de múltiples reuniones para que los países expongan ante inversores privados.
Ante las dudas surgidas en las últimas semanas acerca del futuro del programa financiero, el mensaje de Caputo se centró en asegurar que el horizonte financiero está cubierto.
De esta manera, buscó despejar dudas sobre el origen de los recursos. El ministro aseguró que, incluso en el caso de que no consigan refinanciar el vencimiento de los u$s 5000 millones de Bonares del año próximo, el programa tendrá un excedente de u$s 2000 millones considerando todas las fuentes de financiamiento anunciadas y en negociación, las cuales aseguró que se anunciarán a su debido momento. En caso de conseguir el refinanciamiento, el excedente treparía a u$s 7000 millones.
Además, les explicó que, en caso de no conseguirse el refinanciamiento, el pago de Bonares podría cubrirse con el uso del swap con China. El mismo se mantiene activo y fue renovado recientemente por el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien acompañó a Caputo en su exposición ante inversores.
El uso del swap debe ser autorizado por el país emisor, pero la aclaración llevó calma a los inversores presentes: saben que su activación no suele demorarse en el tiempo una vez que el Banco Central ejecuta el pedido.
Por último, explicó que el rubro “otros” incluido en el programa financiero, que contempla fuentes por u$s 2000 millones, ya está cerrado y será anunciado cuando corresponda. Una de las alternativas en carpeta era el financiamiento bilateral, es decir, directamente por parte de otros países, sin incluir los swaps vigentes con China y Estados Unidos.
“Fue una excelente reunión”, dijo el ministro ante los medios presentes al salir del salón. Caputo también planteó que los inversores se fueron “muy agradecidos por la predisposición del equipo a evacuar cualquier inquietud que pudieran tener”.
La cercanía de las elecciones también estuvo entre las consultas de los empresarios presentes. El ministro explicó por qué se mantenían optimistas para el año entrante, pero reiteró que se preparaban de todas maneras “para enfrentar cualquier posible escenario adverso, ya sea por razones internas o externas”.
“Les quedó perfectamente claro que el programa financiero 2027 ya está cerrado, aun asumiendo cero refinanciamientos de capital e intereses”, concluyó el ministro a la salida del encuentro.
Los presentes aseguraron también que las nuevas emisiones de Bonares quedarían a la espera de mejores condiciones financieras. La suba de tasas de interés paralizó la emisión que se esperaba para este año.
De la misma forma, la salida a los mercados internacionales también se mantiene en stand by no solo por la suba del riesgo país que encarece esa alternativa, sino también por el contexto internacional. El propio FMI advirtió que las presiones en el mercado financiero para que los títulos de las economías centrales ofrezcan rendimientos competitivos en un mercado más demandado hacía que los títulos de emergentes pierdan atractivo.
También se habló en el encuentro, según contaron a este medio algunos asistentes, del involucramiento de la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial, enfocada en financiar al sector privado. Esta alternativa se vuelca fundamentalmente en el financiamiento de inversiones y en movilizar el capital hacia los proyectos.