Gary Litman, vicepresidente sénior de Iniciativas Globales de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, lanzó una advertencia específica para la Argentina durante el Foro de ABECEB, luego de la apertura a cargo de su CEO Mariana Camino.
Las declaraciones se dieron luego de la derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos que abrieron interrogantes sobre el margen de maniobra de Washington y sus efectos sobre la Argentina donde el riesgo país subió a 850 puntos.
El ejecutivo señaló que, con un Congreso dividido, “la capacidad de EE.UU. para acudir al rescate de otros países suele disminuir cuando tenemos un gobierno dividido”, afirmó.
En ese sentido, agregó: “Una preocupación que tendría es que Argentina ha confiado mucho en la capacidad de las instituciones financieras internacionales para brindar cierta asistencia a través del FMI u otros medios”.
La advertencia fue todavía más concreta al referirse al nuevo escenario político estadounidense. “Con un gobierno dividido en Estados Unidos, esa capacidad de mantener esperanzas en tiempos de crisis de liquidez u otros shocks y salir a ayudar a nuestros vecinos del sur es voluntaria”, afirmó.
Según Litman, el problema no pasa solamente por la relación política entre Trump y Javier Milei, sino por la capacidad institucional de Estados Unidos para tomar decisiones. “La toma de decisiones será más lenta”, sostuvo, en diálogo con Ricardo Martínez Rico, Presidente & CEO de Equipo Económico de ABECEB.
“En cierto modo -resumió-, aunque somos muy optimistas, la capacidad de EE.UU. para acudir al rescate de otros países suele disminuir cuando tenemos un gobierno dividido”.
El impacto financiero ya se sintió
Tras el resultado electoral en Estados Unidos, las principales acciones argentinas vinculadas al sector energético sufrieron fuertes bajas en Wall Street: Vista cayó 8,4%, YPF 7,4% y Pampa Energía 5,3%. En la plaza local, YPF perdió 6,7% y Pampa 5,1%, mientras el Merval retrocedió 2,6% en dólares.
El movimiento también estuvo condicionado por la baja del petróleo y otros factores internacionales, pero la reacción mostró la sensibilidad de los activos argentinos al cambio en el escenario global y al comportamiento del riesgo.
El punto es relevante porque la Argentina no depende de Washington solamente por el respaldo político o por la asistencia de organismos internacionales. También está expuesta a las condiciones globales de liquidez, al costo del financiamiento y al apetito de los inversores por los mercados emergentes.
Sin embargo, en el mismo foro en el en el Faena Art Center, Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central, sostuvo que el crecimiento de las exportaciones puede ayudar a la Argentina a dejar atrás su histórica inestabilidad externa.
El funcionario aseguró se enfocó en el flujo de divisas que aportan agro, energía, minería, tecnología e industria, mientras el Banco Central reconstruye sus reservas y reduce sus pasivos monetarios. “Por primera vez tenemos un ciclo donde hacia adelante podemos ver crecimiento estructural, productividad, acompañado de un camino despejado de crisis cambiarias”, afirmó.
Durante un panel sobre “Capital, deuda y poder”, que moderó Anna Cohen, presidente & CEO de Grupo Cohen, el funcionario también defendió el efecto derrame de los sectores exportadores al señalar que “los commodities necesitan logística, servicios, tecnología, infraestructura”. Y resumió su expectativa sobre el nuevo escenario: “Sin desequilibrios macro, el tipo de cambio no es una variable de ajuste recurrente cada dos años”.
Aranceles: una fuente de incertidumbre
Por otra parte, Litman también se refirió al otro gran eje de la política económica de Trump: los aranceles y las restricciones comerciales.
“La Cámara de EE.UU. se ha opuesto firmemente a la introducción de tantos aranceles y otras restricciones comerciales, sin una justificación estratégica realmente seria”, señaló.
El problema, según el representante empresario, no se limita al costo directo de los aranceles sino a la incertidumbre sobre las reglas del comercio internacional que obliga a las compañías a modificar sus decisiones de inversión.
“Tenemos que estructurar nuestro negocio y nuestras inversiones teniendo en cuenta los aranceles y la imprevisibilidad de las relaciones comerciales”, se quejó.
Esa situación, agregó, “encarece hacer negocios” y lleva a las empresas a invertir en redundancias y, en algunos casos, a frenar sus planes de expansión hasta conocer cómo se reestructurarán los mercados.
La otra advertencia para la Argentina
El representante de la Cámara de Comercio estadounidense sumó otro elemento que puede impactar sobre las economías emergentes: la propia fortaleza de Estados Unidos puede convertirse en un competidor por los fondos.
Litman sostuvo que las empresas estadounidenses tienen un acceso al capital mucho mayor que el de sus socios internacionales y que las condiciones internas del país se volvieron especialmente atractivas.
“Las empresas y los inversores estadounidenses podrían retirarse de algunos mercados porque las oportunidades y los retornos de la inversión en Estados Unidos son muy altos”, advirtió.
Según explicó, Estados Unidos cuenta con mercados de capital profundos, acceso al financiamiento y una oferta doméstica amplia de energía y otros insumos. Por eso, el desafío para otros países no será solamente atraer nuevas inversiones estadounidenses, sino evitar que capitales que ya estaban destinados al exterior vuelvan hacia el mercado estadounidense.
Litman, sin embargo, remarcó que muchas compañías estadounidenses siguen dependiendo de sus inversiones internacionales y del acceso a mercados externos. Por eso, expresó su expectativa de que las tensiones comerciales disminuyan y que el capital, los productos y los servicios estadounidenses sigan siendo bienvenidos en otros países.
Interés en América del Sur
Pese a reconocer las tensiones y desafíos que abre el nuevo escenario político en EE:UU., en su análisis sobre la nueva etapa política estadounidense, Litman dejó una señal positiva para la región. “El enfoque de la política estadounidense en América del Sur creo que llegó para quedarse”, afirmó.
Según explicó, Estados Unidos estuvo durante los últimos años mucho más concentrado en América del Sur y anticipó que habrá “mucho más interés —empresarial, personal y político— en las latitudes de América del Sur”.