Quienes rodean a Javier Milei creen que la vicepresidenta Victoria Villarruel es la principal exponente del "cuánto peor, mejor". Del otro lado de la orilla, la vice agotó su paciencia y decidió salir a responder cada ataque. Por eso el primer tuit que publicó contra la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, le pareció "tibio". El mensaje original era mucho más violento. Pero desde su entorno suavizaron el texto final.
El sábado, cuando vio tantos comentarios sobre su persona, decidió agarrar el celular y responder directamente. Sin filtros. Ya lo había hecho una vez, casi un año atrás, cuando no dejaron entrar a su equipo de prensa al acto de La Rural. Esa vez, también disparó por Instagram. Pero ahora descargó una bronca de madrugada. La sangre había llegado al río.
Milei y su hermana creen que está haciendo lo imposible para desestabilizar. "Eso es una locura. Tenía un acuerdo con Javier y él incumplió. La traicionó. Y luego se dedicó a operarla y denigrarla en cuanto acto pudo. Ella no pudo creer que mandaran a Patricia (Bullrich) a acusarla de traidora. Justo ella que pasó por mil partidos políticos. Fue el colmo", sentenciaron desde el Senado. Solo 24 horas más tarde, el enviado fue Carlos Ruckauf, con vínculos aceitados con Casa Rosada. Una suerte de externo "independiente" que repite el libreto oficial.
"Negocian con nuestro cuero". La frase de un senador opositor que no tiene de jefe a un gobernador, pero sabía con lujo de detalles cómo venía la previa la sesión del jueves, graficó de la mejor manera lo que se aproxima hacia adelante. Creen que los 23 gobernadores usarán el tema previsional para cambiarlo por más aportes. Una suerte de intercambio de rehenes. Por eso el Gobierno aspira a tener diputados que sostengan el veto. Ese número, por ahora, parece difícil de alcanzar. Aunque sobrevuela una palabra clave: ausente.

"Si logramos bajas negociadas, podemos llegar a un tercio con menos acuerdos en el recinto. Sino es imposible", dijo un diputado libertario que supo tejer vínculo con "dialoguistas". Pero "El Jefe" (Karina Milei) piensa que la clave está en tener listas propias que respondan sin chistar a partir del 11 de diciembre. El problema es que ese día no habrá mayoría libertaria. Aunque el Presidente diga que sí. "Sería una mancha en dos meses, la cual el 11 de diciembre se la vamos a revertir en caso de que tuviera éxito".
El énfasis de Milei no se condice con la realidad. Aunque hiciera una elección histórica, el Gobierno tendrá un Congreso adverso. Según registró el politólogo Pablo Salinas, aliados del Gobierno como la UCR y el PRO ponen en juego 11 y 21 bancas respectivamente (79% y 55% de sus escaños), mientras el Unión por la Patria solo el 47% de su total (46 de 98). Todo eso, además, considerando que Sebastián Pareja, armador delegado por Karina en provincia de Buenos Aires, tiene que abrir el juego a distintos sectores internos y externos.
Si bien el PRO se arrodilló frente a la ola violeta, hay lugares que entregar. Amarillos que serán violetas. ¿Pero por cuánto tiempo? "Es una carnicería. Imaginate ahora con el ingreso del PRO", dijo un libertario que responde a Pareja y busca condicionar a la "Fuerza del Cielo" que tiene a Agustín Romo como principal representante en el conurbano bonaerense.
Se aproxima, bajo el paragua de los Menem, la agrupación juvenil que lleva el nombre del ex presidente. Entre sus filas está, por ejemplo, Fidel Kohan, nieto de Alberto, histórico operador del riojano. "La puja interna es muy grande porque no son tantos los lugares entrables (en la Legislatura) para la cantidad de muñecos que quieren comer".
A pesar del desgaste -que el Gobierno esperaba para mediados de agosto- el escenario peronista parece ayudarlo. Si bien en el PJ hablan de "lista conjunta" para no hablar más de "unidad" (¿dónde radica la diferencia?), la convivencia no tiene retorno.
El diputado Máximo Kirchner insiste que la decisión de Axel Kicillof de desdoblar las elecciones hizo que la Justicia adelantara su fallo contra Cristina Fernández. Por ende, para el titular de La Cámpora, el gobernador también es responsable. Y planteó en una reunión que ahora "vendrán por mí".
¿Cómo armar las listas con ese escenario? ¿De qué manera confiar que el 11 de diciembre habrá acompañamiento a las decisiones del gobernador? ¿El votante peronista bonaerense acompaña a Kicillof más allá de Cristina? Esa última pregunta se reitera en cada encuesta que mandan a medir intendentes.
Un ejemplo, la encuestadora Trends midió las gestiones de Milei y de Kicillof. Y en una de las preguntas indagó: "¿Quién representa mejor al peronismo en la provincia de Buenos Aires?". El 28% respondió "Cristina". El 18,3% mencionó "Kicillof".
Por último, en la economía, el dato de inflación del 1,6% y la acumulación del 15,1% en el primer semestre da cuenta de uno de los pilares clave que tiene el Gobierno para confiar en ganar las elecciones de Buenos Aires y a nivel nacional en octubre.
Los otros dos, en la teoría que sostiene el histórico barón del Conurbano, Joaquín De la Torre, son la imagen positiva de Milei (a pesar del desgaste de casi dos años de gestión) y el desorden opositor. Tiene lógica. ¿La mala? El dólar está cerca de tocar el techo de la banda. Eso tensa los nervios del canchero "Toto" Caputo.
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