

Ya está. La Corte rechazó tomar el caso argentino. En teoría, queda firme el fallo del juez Griessa que obliga a la Argentina a pagar u$s 1.300 millones. Pero hay más. Si la Argentina acata el fallo, también deberá compensar al resto de los bonistas. Imposible.
Una de las alternativas será entrar en negociación con los holdouts. Dentro del rosario de decisiones poco esperables para el kirchnerismo hasta hace unos meses que se vienen tomando (CIADI, Club de Paris, pago a Repsol, nuevo IPC) la Argentina podría sentarse en una mesa de negociación con los fondos buitre.
Son los propios fondos los que han dado señales en este sentido e incluso los más ‘dialoguistas’ habrían señalado oportunamente estar dispuestos a aceptar parte del pago en bonos. En esto es importante el caso Repsol, ya que el mercado “aceptó” las grandes cantidades de papeles argentinos.
La otra alternativa es “no hacer caso a la sentencia” y pagar en Argentina cambiando un bono idéntico aunque de ley local. Para hacerlo, el país debe alcanzar el 85% del universo emitido. Claro que, en este escenario, se entraría en default técnico y se tendría nuevas demandas de “nuevos” holdouts.












