

El episodio de calor extremo que atraviesa España no llegará solo. Tras las jornadas de temperaturas elevadas, el escenario meteorológico incorporará un segundo factor de riesgo: la aparición de tormentas localmente intensas, acompañadas de granizo y rachas fuertes de viento.
La Agencia Estatal de Meteorología advierte que, aunque las precipitaciones serán en general escasas, el desarrollo de nubes de evolución a partir del mediodía favorecerá la formación de chubascos dispersos. Estos fenómenos se concentrarán especialmente en zonas montañosas y en la mitad norte peninsular.
El contraste entre el aire cálido acumulado durante el día y el enfriamiento en capas altas de la atmósfera generará condiciones propicias para tormentas de rápida formación, con capacidad de intensificarse en poco tiempo y afectar áreas muy concretas.
¿Dónde y cuándo se esperan las tormentas más intensas?
Las previsiones apuntan a que el fin de semana concentrará los primeros episodios de inestabilidad. Durante el sábado, el crecimiento de nubosidad en el interior peninsular podría derivar en tormentas en regiones del centro, este y norte, con mayor incidencia en entornos de montaña.
El domingo mantendrá una dinámica similar. Aunque la mañana transcurrirá con estabilidad, por la tarde se repetirán los chubascos tormentosos, algunos de ellos con granizo y rachas intensas de viento. La meseta norte y áreas del sistema Ibérico figuran entre los puntos con mayor probabilidad de registrar estos fenómenos.
De cara a la próxima semana, la tendencia se mantendrá. A partir del lunes y martes, la mitad norte continuará bajo riesgo de tormentas, mientras el sur seguirá dominado por el calor. Esta combinación refuerza la variabilidad atmosférica típica de la primavera, aunque en un contexto térmico excepcional.
¿Qué riesgos implican estas tormentas en un contexto de calor extremo?
La presencia de tormentas en medio de un episodio cálido incrementa la inestabilidad y puede generar fenómenos adversos de impacto local. El granizo, aunque puntual, puede provocar daños en cultivos, vehículos e infraestructuras en cuestión de minutos.
Asimismo, las rachas de viento asociadas a las tormentas pueden alcanzar intensidad considerable, con riesgo de caída de ramas o afectación en zonas urbanas. A esto se suma la posibilidad de chubascos intensos que, pese a su corta duración, pueden generar acumulaciones rápidas de agua.
Desde la Aemet, el portavoz Rubén del Campo subraya que este tipo de situaciones exige atención a la evolución diaria de los pronósticos. La naturaleza irregular de las tormentas primaverales hace que su impacto resulte difícil de anticipar con precisión, lo que obliga a un seguimiento constante en los próximos días.









