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El Senado y el campo tienen el poder de alterar la hoja de ruta del plan Milei

Si el primer blanco al que le apuntará el Gobierno esta semana es el Senado, el segundo es al campo. Las liquidaciones de soja a fines de abril, como proporción de la cosecha estimada, estaban por debajo del mismo mes del 2023, año en el que la sequía destrozó las reservas y hundió la economía. La cifra no llegaba a 30%, cuando a esta altura del partido en un año "normal" como el 2020 la comercialización trepaba a 41%.

Hay factores climáticos y de precios de los granos y la soja, pero también hay dudas sobre el sendero que deberá recorrer el tipo de cambio. "El campo espera otra devaluación", es el mensaje subyacente.

El ministro Luis Caputo trató de ser explícito en su última exposición pública ante empresarios, cuando remarcó que la apreciación cambiaria llegó para quedarse. Algo similar hizo el presidente Javier Milei en redes sociales, antes de su viaje a EE.UU, cuando volvió a cuestionar a los que hablan de atraso cambiario. Reconoció que la Argentina es un país caro en moneda extranjera, pero por razones positivas. Por eso remarcó que hay que pensar en bajar costos a través de reformas fiscales y regulatorias, y no por la vía del dólar.

Javier Milei en Fundación Libertad

Para los analistas, la probabilidad de que la política de ajuste cambiario de 2% mensual se pueda sostener en los plazos que imaginan Milei y Caputo es escasa. Pero hay que remarcar que el Gobierno está empezando a pensar en otro escenario, donde levantar el laberinto cambiario sea una prioridad subordinada a una mejora de los indicadores de consumo y actividad económica.

La recesión y el cepo están, pero ahora aparece otra hoja de ruta. El equipo económico apuesta a una desaceleración fuerte de la inflación que le permita seguir reduciendo la tasa de política monetaria. Ese camino baja el déficit cuasifiscal (el interés que sigue pagando el BCRA a los bancos por los pases pasivos) y el costo al que se financia el Tesoro.

Sanear el patrimonio del Central es un requisito para levantar el cepo. Pero el otro es que la tasa sea positiva en términos reales (superior a la inflación), para evitar que reaparezca la demanda de dólares. Y para eso falta bastante, por lo que su fin no parece cercano. El sábado hubo un guiño al campo (al que necesitan convencer de que no devaluarán y vendan): anunciaron que reducirán aranceles para que puedan importar insumos básicos a menor precio. ¿Alcanzará para recrear el círculo virtuoso de ingreso de dólares?

Caputo cree que la menor inflación reactivará el consumo y aportará recursos. Pero para ello necesita que el Senado sancione las dos leyes que deberían darle un impulso diferente a la gestión Milei. La prometida recuperación hoy depende de partidos a los que les queda mucho tiempo por jugar.

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