Curiosidades de la Argentina: un país que entró en default nueve veces en su historia, realiza una nueva restructuración de sus bonos en dólares, nunca recupera el acceso al crédito, y por si fuera poco, estuvo a punto de no pagar su deuda en pesos. Quien hiciera la operación, en teoría estaba especializado en la sustentabilidad de la deuda pero abandonó el Ministerio de Economía cuando ya casi no podía renovar vencimientos de sus bonos en pesos.

El problema es el de siempre: se le pide crédito a inversores extranjeros pero luego, al no poder el país cumplir con los pagos comprometidos, se culpa a los bancos de Wall Street. Y en el canje del 2020, Guzmán fue con la filosofía de castigar a los acreedores.

A tal punto llegaba su alergia a los bancos que en su paso por el Council of the Americas en Manhattan en enero del 2020 pidió a los organizadores no tener a su lado a ningún ejecutivo del sistema financiero. Raro. Demoró demasiado en lograr un acuerdo con bonistas. Y cuando lo logró, el diseño de los bonos ofrecidos fue anti-inversores.

Esa restructuración de la deuda además aliviaba la carga de intereses y amortizaciones de la gestión de Alberto Fernández y la incrementaba en su sucesor. Queda como anécdota, triste por cierto, la presentación del expresidente de un slide en el que mostraba como disminuían los pagos del país a bonistas, pero doblaba la hoja de ese slide impreso, ocultando la parte del gráfico en la que empezaban a aumentar en los años siguientes, del 2024 en adelante.

A los inversores hay que darles tostados de jamón y queso. Bonos normales. No hay que inventar nada raro. Guzmán “ideó” bonos con bajo pago inicial de intereses (para Alberto Fernández) pero que luego iban subiendo con el correr de los años. Conclusión: nadie quiso comprar esos bonos luego en el mercado secundario. El riesgo país nunca bajó. Al contrario. Y la Argentina nunca fue sujeto de crédito nuevamente, que es el objetivo de toda restructuración.

El equipo económico está trabajando en otra meta financiera: canjear los bonos Guzmán y emitir unos nuevos que faciliten el interés inversor en la Argentina. Además, apuntan a aliviar la carga de vencimientos de corto plazo. Fuentes del mercado financiero sostienen que las negociaciones están avanzadas y que el equipo económico se pone muy “estricto” en lo que respecta a las tasas exigidas. Estamos hablando de una operación de miles de mllones de dólares, clave para un derrumbe del riesgo país.

La Argentina tiene muchas curosidades: bajo nivel de deuda sobre PBI, superávit fiscal pero el riesgo país no quiebra aún los 500 puntos. Bienvenida la compra de dólares del BCRA. Pero el pasado nos condena. Muchos inversores que se quemaron con Argentina.