CRONISTA POR UN D A

Seis de cada diez empresas reprograman inversiones por la alta presión tributaria

El verano 2019 quedará en la historia como aquel de las vacaciones austeras. Los CEOs eligieron poca pompa en sus destinos veraniegos, incluso muchos aún no se tomaron su descanso y, en especial, los dirigentes empresariales optaron, esta vez, por el bajo perfil mediático que se contrapone con los desplegados otros años en quintas o residencias estivales, preferentemente en Punta del Este.

Razones sobran, aunque las menos importantes tienen que ver con el ajuste en los bolsillos propios. Los gestos de austeridad apuntan a la política en un año de elecciones y, de paso, al propio sector privado que a pesar de la feria judicial de enero enfrentó allanamientos claves por las investigaciones sobre supuestos pagos de coimas y ahora se esperan nuevas citaciones en Comodoro Py para importantes referentes del sector de la construcción.

Una reciente encuesta de la consultora KPMG bajo el título "Impacto impositivo, seguridad jurídica y formalidad económica en 2018" que se hizo en diciembre entre las principales compañías grandes y pymes de todo el país reveló que el 87.5% no cree que se baje la presión tributaria este flamante año y seis de cada diez compañías admitió que este marco fiscal postergó o canceló nuevas inversiones.

A propósito de eso, esta semana, el Gobierno encarará su viaja a Davos para convencer inversores y a mercados internacionales con un frente doméstico repleto de indicadores económicos que seguirán provocando caras largas. Los días que ya pasaron dejaron el sabor amargo de la inflación 2018 del 47,6% (la más alta luego de aquel 84% de 1991) y una medición mayorista que no parece dar respiro con otro record de 73,5%, el mayor registro desde 2002.

Lo que vendrá no mejor estas marcas. Hacia el fin de semana se conocerá el Estimador Mensual de la Actividad Económica, que reflejará la caída en el consumo (las bajas en supermercados y shoppings rondarán el 10%), un desplome de 13% en la industria y un derrumbe del 15% en la construcción. En materia social la mano no vendrá mejor, ya que mañana está prevista la difusión de los valores de diciembre de la Canasta Básica Alimentaria y la Total.

El Gobierno y los CEOs transitan una doble velocidad. Por un lado se van difundiendo las mediciones de una crisis fuerte que podría estar pegando la vuelta, aunque con una velocidad diferente a la esperarían los economista del presidente Mauricio Macri. Para el sector privado, aunque tibias aún, hay señales alentadoras de recuperación aunque se verán en los balances 2019 con cuentagotas. En este sentido es central lo que pasará con Brasil, principal socio comercial que los analistas esperan que este año crezca cerca de 2,5%.

Si eso ocurre será una aspiradora para las manufacturas que se fabrican de este lado de la frontera y en esa dirección acelera las negociaciones comerciales bilaterales el ministro de la Producción y Trabajo, Dante Sica. En el fondo, todo se encamina hacia un año electoral donde siempre la economía crece menos y esa es la clave en el mensaje de austeridad a la dirigencia política. Los CEOs no quieren hacer solos el ajuste y esperan que esta vez vaya en serio el recorte de gastos.

A nivel nacional en este punto parecen coincidir. Sólo basta con escucharlo al ministro de Economía, Nicolás Dujovne, tanto en privado como en público hablando de que el déficit cero va en serio este año. Y los empresarios le creen en este punto, ya que el 59% reconoce que es un objetivo importante del gobierno nacional tener un marco legal estable en materia impuestos.

Lo que más preocupa es lo de siempre: la superposición y superpoblación tributaria. En realidad, la mayor presión impositiva en relación al PBI de toda América Latina es lo que más preocupa y ahoga a todo el país, en especial en un primer cuatrimestre 2019 que estará plagado de aumentos en tarifas y transporte. Este año será una prueba de fuego pro las elecciones y la situación de los intendentes en particular, más que nada en la provincia de Buenos Aires y en distritos muy atravesados por las pujas políticas y la situación social como La Matanza, donde referentes como Miguel Saredi de Cambiemos o el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, pelean cada milímetro con el peronismo K mirando a octubre y discuten el desdoblamiento electoral.

En el conurbano profundo, se descuenta que la recuperación si llegara efectivamente este primer cuatrimestre se sentirá mucho después en las pymes y en los comercios. Justamente volviendo a la encuesta de KPMG, el 34% sostuvo que la carga impositiva provincial es la que más influye en los costos de las empresas y en el ranking de los territorios con mayor presión impositiva la Provincia de Buenos Aires se ganó la cabeza del ranking, seguida por la Ciudad de Buenos Aires, Tucumán, Córdoba y Misiones. De este relevamiento hay un dato demoledor que complica las arcas fiscales de todos y el futuro de muchos: el 87,5% enfatizó que el actual sistema tributario no ayuda a bajar la informalidad.

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