Negociar con el Club de París, una tarea más para un equipo que ya viene exigido

Alberto puede sentirse satisfecho por los apoyos cosechados. Son avales al diálogo, no a una quita.

Si la vas a hacer, hacela bien. La frase que popularizó un banco que promocionaba sus créditos UVA (eran otros tiempos) prendió en el ministro Martín Guzmán, que tras haber recibido declaraciones más que comprensivas de todos los líderes europeos con los que se entrevistó el presidente Alberto Fernández, reveló que además de reestructurar la deuda privada y con el FMI, también buscarán un nuevo acuerdo con el Club de París.

Si bien el anuncio resultó algo inesperado, está dentro de objetivos que se fijó el Gobierno para la deuda, con lo cual era esperable que tarde o temprano sucediera. El remanente del crédito que cedió ese organismo, unos u$s 2000 millones, se está pagando a tasas cercanas a 9%, y para Guzmán este porcentaje está lejos de la cifra a la que aspira refinanciar los pasivos del Estado. Pero sumar las voluntades de los 19 países miembros de esa entidad para un nuevo pacto es una tarea que va a requerir un esfuerzo diplomático y financiero que debería estar concentrado en los focos centrales de esa pulseada, los bonistas privados y el Fondo.

En Buenos Aires no faltaron algunas lecturas intencionadas a las críticas que Guzmán hizo públicas en el seminario sobre "Nuevas formas de solidaridad" que organizó el Vaticano, porque el acuerdo que el ministro propuso rehacer fue firmado por Axel Kicillof en 2014, cuando la falta de dólares obligó al gobierno de Cristina Kirchner a ensayar salidas parciales al default. Aunque algunos vieron en estos comentarios un pase de facturas por el ruido financiero que generó la fallida oferta a los acreedores bonaerenses, en el albertismo nadie se anima por ahora a rotular la relación que tienen Guzmán y Kicillof, los economistas que influyen de manera directa en el pensamiento del primer mandatario y la vicepresidenta.

El Presidente puede sentirse satisfecho por los resultados conseguidos en su gira europea. Todos los líderes con los que se entrevistó le manifestaron su apoyo al objetivo planteado por la Argentina de tener una deuda más sostenible, respaldo que es un aval a la discusión, no a la oferta que se lanzará el mes próximo.

El cronograma diseñado por Economía hasta ahora se va cumpliendo. El Senado transformó en ley el proyecto que habilita al gobierno a reestructurar la deuda en moneda extranjera. Pero para mantener este clima de que el proceso avanza, deberá sortear la semana próxima el vencimiento del bono dual que no pudo canjear el martes. Hasta el momento, la estrategia para los pasivos en pesos pasaba por refinanciar con la entrega de un título que pateara el problema para más adelante. Economía incluyó opciones de este tipo, pero con una quita en el valor presente de los bonos que no atrajo a los inversores, que ya saben que el Gobierno no quiere el default y que para evitar que cobren todo al vencimiento, la propuesta tiene que ser un poco más dulce.

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