El impacto del Covid-19 en la justicia en el mundo

Para la sociedad argentina la Justicia siempre fue lenta y habiendo pasado más de 135 días sin que funcione plenamente por la pandemia, difícilmente pueda variar su imagen. 

Cuando el gobierno decretó la cuarentena, la Corte Suprema estableció la feria y solamente habilitó la Justicia para cuestiones urgentes. Esta modalidad fue prorrogada hasta el 3 de agosto, entrando actualmente en la etapa en donde se tendrían que aprobar el protocolo para la realización de audiencias presenciales y ejecutar medidas de prevención. Con la implementación en etapas del teletrabajo, a la fecha se habrían presentado más de un millón de escritos digitales por abogados y los jueces habrían despachado más de setecientas mil resoluciones, todos ellos con firma electrónica e incluso en el fuero penal se están realizando declaraciones indagatorias por Zoom.

Ahora bien, analizando otros países en materia de funcionamiento de la Justicia que también sufrieron la pandemia, vemos el caso China, el epicentro de la pandemia, donde el Tribunal Supremo de Beijing viene desarrollando desde el año 2017 un programa de digitalización de la justicia que ha merecido una importante inversión económica en el que se ha podido realizar audiencias de hasta ocho personas en simultaneo. Según datos de este Tribunal, el tiempo promedio de la audiencia fue de 45 minutos y de 38 días en concluir el caso. Esto represento una reducción en el tiempo de tramitación de casos del 50 por ciento aproximadamente.

En segundo lugar, existe una gama de países como España, Suiza, Francia e Italia  que debieron cerrar o limitar el acceso y atención al público en los Tribunales, restringiendo su actividad en aquellos casos de urgencia, lo que llevo a que se empiecen hablar en dichos países de la necesidad de una reforma judicial. En el caso español en los inicios de la pandemia se redujeron 90 por ciento la actividad, lo que derivó en que se comience a experimentar gradualmente un programa de teletrabajo.

Sin embargo, esto no ha sido suficiente porque se estima que la justicia solo ha podido abordar el 20% de las cuestiones. En palabras del ministro de Justicia Juan Carlos Campo: “En la justicia, el colapso puede venir una vez que se levante el estado de alarma . Se estima que van a haber 4 millones más de casos del promedio anual y que en el 2021 las quiebras aumentarán un 681% y las cuestiones civiles un 180%.

Por su parte, en Gran Bretaña se suspendieron y postergaron los procesos no esenciales, pero se impulsó la digitalización de las audiencias habiéndose realizado 3000 entre marzo y abril por esta modalidad. El cuello de botella se produjo en los juicios por jurados que debido a la gran cantidad de gente que requieren generó que existan actualmente pendientes de resolución más de 40 mil casos.

Por último, la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, por primera vez en su historia se encuentra realizando audiencias orales en forma remota habiendo dictados por esta modalidad dos importantes fallos al respecto “Espinoza v. Montana Deparment of Revenue sobre beneficios fiscales a escuelas y “Chiafalo v Washington sobre materia electoral.

A modo de conclusión podemos observar que el impacto de esta pandemia fue tal que incluso en los países desarrollados se imposibilitó mantener el funcionamiento pleno del servicio de justicia, pese a contar con recursos muy superiores a la justicia Argentina.

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