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Dujovne, la foto que todavía no se sacó la gobernadora Vidal

Dujovne, la foto que todavía no se sacó la gobernadora Vidal

El matrimonio político que componen el presidente Mauricio Macri y la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, parece estar entrando a boxes. Aunque en esta "terapia de pareja" haya final anunciado: nunca habrá divorcio; las visibles tensiones entre Nación y Provincia de Buenos Aires inquietan y mucho en el sector privado.

Hay una certeza que golpea el corazón del equipo económico bonaerense: aun cuando el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne no se equivoque y la reactivación económica empiece a sentirse a fines de este año; no llegará a sentirse en el Conurbano, a lo mejor ni siquiera antes de las elecciones.

Hay datos que ponen nerviosos a los intendentes, incluso a quienes son referentes de Cambiemos, aquellos que lograron destronar en las últimas elecciones a los caciques del PJ. El entramado de pymes en los centros urbanos está con muchas dificultades para continuar manteniendo personal actual e, incluso, para seguir con sus persianas abiertas.

El consumo cayó un 9% de acuerdo con estimaciones de CAME en el último mes y se siente fuerte en los comercios del profundo territorio bonaerense. La situación no es muy distinta en las pequeñas y medianas industrias donde las altas tasas de interés las dejaron sin financiamiento ni precio entre sus proveedores. Más del 70% de las pymes denunciaron en una encuesta del Observatorio Pyme que tiene rota su cadena de pago (era del 68% antes de la corrida cambiaria) ahora se suma el dato de que en la Unión Industrial testean una pérdida del 3% en los puestos de trabajo en un solo trimestre, entre julio, agosto y septiembre.

Y la curva no parece revertir antes de fin de año. El propio presidente de la entidad, Miguel Acevedo, reconoció problemas de empleo en el sector y la mesa chica de la UIA enciende luces naranjas por el impacto que tendrá el "efecto Bolsonaro" en el Mercosur porque, con todas las dificultades bilaterales, Brasil fue y sigue siendo el principal comprador de manufacturas nacionales.

Los intendentes de Cambiemos consultados sobre esta situación admiten que el pedido de ayuda por parte de los sectores productivos va en aumento. Hay, además, un fuerte componente social que preocupa adicionalmente Una reciente encuesta de la UCA que se realizó en las villas del primer cordón, e s decir en la delicada "frontera" entre Capital Federal y el Gran Buenos Aires reveló que el 80% de los chicos no termina el colegio o, mejor dicho, no concurre al colegio. Además sólo el 14% que tiene trabajo lo posee dentro del circuito en blanco y más de la mitad de los desocupados viven cobran ayuda social.

Por eso, intendentes como el de Lanús, Néstor Grindetti, le reclaman al Gobierno nacional medidas para preservar el mercado interno, en especial de las importaciones chinas, al menos por dos años cuando la curva de recuperación sí debería derramar en este, uno de los territorios (y distritos electorales, claro) más golpeados por la pobreza, la indigencia y el desempleo.

Es un reclamo que tendría al menos hasta ahora- más recepción en la cartera de Producción que en la de Economía. También es un pedido que suma seguidores dentro de la Unión Industrial, que conduce Miguel Acevedo. Es decir,la preocupación también engloba a las grandes industrias, igualmente golpeadas por las tasas de interés. Aunque con más espaldas, insisten en que haya una baja urgente y significativa antes de fin de año y así lo plasmaron la semana pasada en un comunicado de prensa y volverían a insistir con el mismo punto hoy en otra reunión de su mesa chica.

Para un ala política de la Casa Rosada y para el equipo de Dujovne, son reclamos prebendarios de sectores que no están acostumbrados a exportar y sí a vivir de subsidios estatales. Es un diálogo de sordos que debería "arbitrar" el ministro Dante Sica, más concentrado en estos días en evitar una escalada en la tensión entre el Gobierno y la CGT.

La gobernadora no está ausente de este termómetro que le acercan los suyos en la Provincia. Su preocupación por los $ 19.000 millones que recortará el Presupuesto 2019 también apunta en esta dirección. En su entorno coinciden en que algo se rompió en el vínculo con la Casa Rosada, aunque jamás irritará al Presidente. Sólo en ese sentido se entiende que haya salido a decir que no quiere ser candidata a presidente el año próximo, aunque no se priva por estos días de sacarse fotos por doquier: Sergio Massa, Marcelo Tinelli, el mismísimo Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, unos días antes, con el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey.

En fin, son gestos de quien empieza a desmarcarse y conoce su imagen positiva en las encuestas. De todos modos, hay una foto que al menos por ahora no acaudala en su haber. Una eventual fotografía con Dujovne, el ministro de la tijera en el gasto, la pieza clave del acuerdo con el Fondo Monetario.

El vínculo de la gobernadora con el titular de Hacienda está empañado desde aquel fin de semana en que la gobernadora y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta (su padrino político en la gestión si se quiere) fueron a pedirle cambios al Presidente en la Quinta de Olivos.

En las últimas horas, trascendió que todo ya está arreglado para que una vez sancionada la Ley de Leyes, antes de la cumbre del G20 en Buenos Aires, habrá un DNU para mejorar la ecuación financiera y económica del principal distrito electoral del país. Pero, seguramente, hasta ese momento, Vidal no respirará tranquila.

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