Bolsonaro surfea entre marchas y contramarchas

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El domingo 26 de mayo, las principales ciudades brasileñas fueron escenario de manifestaciones en favor de Jair Bolsonaro. El clima fue de campaña electoral, con ánimos exaltados, uso de símbolos nacionales y consignas contra el Congreso Nacional y la Corte Suprema.

Con cinco meses en el gobierno, los manifestantes debieron ratificar al país que el Presidente, que en octubre pasado obtuvo casi 58 millones de votos, aún tenía respaldo de la población. Es que en las últimas dos semanas "impeachment" fue palabra corriente en la prensa y los ámbitos políticos.

Esta marcha en apoyo a Bolsonaro surgió como “respuesta a la protesta del 15 de mayo pasado contra el significativo recorte en el presupuesto educativo del gobierno. La marcha de este domingo, si bien fue importante, perdió fuertemente comparándola con la de los estudiantes.

Por un lado, hace dos semanas las movilizaciones llevaron muchísima más gente, se extendieron desde temprano a la mañana hasta la noche y tuvieron una extensión geográfica muy superior llegando prácticamente a todo el país – siendo en que cada encuentro tuvo importante concurrencia.  En cambio, el domingo las marchas importantes se concentraron en las ciudades de San Pablo y Rio de Janeiro. En el resto de Brasil hubo menos y, donde hubo marchas, fueron de bastante menor tamaño. La expectativa sobre el tamaño de la marcha en su favor en gran medida se basó en la fuerte presencia en las redes bajo sospecha de robots impulsando hashtags en favor de Bolsonaro, que llegaron al primer puesto mundialmente. La convocatoria real estuvo muy lejos de la convocatoria en redes.

Adicionalmente, mientras la marcha de los estudiantes tuvo organizadores y consignas claras – protestar contra el recorte educativo —, la del domingo fue convocada confusamente, sin saber exactamente quién, y tampoco con qué objetivo. Más aún, la marcha en favor de la educación fue haciéndose más robusta sumando nuevas consignas claras (contra la reforma previsional o el decreto liberando el uso de armas) y nuevos sectores sociales (manifestando la esencialidad de la educación para el futuro del país), mientras la marcha del domingo generó una serie de rupturas dentro de los que se consideraban parte de los vencedores de las elecciones del año pasado.

Por una parte, inicialmente Bolsonaro dio su visto bueno. Esto estuvo relacionado a su confrontación con el Congreso y la Corte que no se comportaba como deseaba el Presidente. Pero generó la percepción que Bolsonaro estaba impulsando una gran movilización para propinar un "autogolpe".

Sin embargo, la fuerte reacción negativa de distintos ámbitos, particularmente dentro de sectores empresariales y periodísticos del establishment, hizo que buscara desprenderse de la convocatoria. Incluso, procuró dialogar con la red Globo, que en febrero en una grabación difundida por un ex ministro, había afirmado que era “el enemigo , para intentar cambiar esta imagen en la sociedad. No obstante, al día siguiente, la influyente columnista del grupo periodístico Miriam Leitão afirmó: “Bolsonaro no sirve para gobernar .

Otro efecto de la percepción “antigolpe , fue que derivó en una ruptura dentro del grupo de la "nueva derecha" que estuvo detrás de la victoria electoral de Bolsonaro. Este grupo ya había tenido un primer conflicto con los militares que eran parte del gabinete, que además fueron públicamente insultados por el “gurú de Bolsonaro, el astrólogo Olavo de Carvalho con groserísimos tuits.

La reforma previsional, la liberación del uso de armas y el recorte educativo, además, no son totalmente aceptados por toda su base. Sobre la primera, algunos grupos, como policías y camioneros, de importante apoyo electoral se habían manifestado a favor, pero hoy se dicen estafados por el Presidente porque afirman que les había prometido que ellos no serían afectados, cuando ahora serían incluidos.

Adicionalmente, su “superministro de Economía, Paulo Guedes, no consigue hacer pasar la reforma previsional (la entiende sine qua non para su gestión), y amenazó con que si no es aprobada “se va a vivir a otro país . Bolsonaro le respondió que nadie era indispensable. El Movimiento Brasil Libre (MBL), que tuvo mucha actuación en gestar el movimiento antiPT, públicamente anunció su ruptura con Bolsonaro, como también algunos parlamentarios de su propio partido PSL.

Por último, las investigaciones del Ministerio Público alcanzaron a uno de los hijos de Bolsonaro, Flavio, por una red de ñoquis, lavado de dinero y asociación ilícita, abriéndose una investigación sobre cerca de cien personas, incluyendo a la esposa del presidente.

Para el núcleo ideológico de apoyo a Bolsonaro todo se trata de amenazas permanentes a su misión de refundar la Nación. Y estas no vienen, principalmente, de la izquierda, sino de la derecha. Es el caso de los militares de alto rango que ocupan puestos clave en la administración, la gran prensa, los formadores de opinión que ahora se dicen arrepentidos de haber contribuido a su elección, además de los blancos recurrentes de su furia, el vicepresidente, Mourão, de todas las instituciones del país, de los partidos políticos a las universidades – y también el Ministerio Público. A todos estos grupos se los pasó a tildar o de “traidores o de “comunistas/petistas .

Este discurso o postura funcionó para ganar las elecciones, pero no parece garantizar el avance ni siquiera de una modesta agenda legislativa. Los 57,8 millones de votos otorgados al Presidente, representaron el 55% de los votos válidos en la segunda vuelta; pero había 147 millones de electores que constaban en el padrón electoral. Los votos nulos, blancos y abstenciones alcanzaron 42,5 millones de electores, casi lo mismo que obtuvo Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores, que recibió 47 millones de votos. Esta no participación electoral no significa que no se manifiesten o no tengan peso político. Si el gobierno en enero de este año era bien visto por 40% de la población y regular por 29%, hoy 34% tiene una percepción positiva y 26% regular, una importante pérdida en poco tiempo.

Más allá de lo numérico, la cuestión es que no se entiende cómo Bolsonaro pretende resolver el impasse en que se encuentra. Las lecturas del día después de la marcha a su favor es que no fueron ni tan grandes como para darle un espaldarazo, ni tan pequeñas como para que caiga. Pero las cuestiones a resolver están todas pendientes. Y el Presidente, al día siguiente volvió a repetir la forma de actuar que llevó a esta situación, como si no supiese cómo actuar diferente, aunque quisiera. Sus adeptos sí llevaron consignas contras los otros dos Poderes, a pesar que Bolsonaro había solicitado no hacerlo. Pero tras la marcha, el Presidente las elogió y las llamó “democráticas , mientras que a los estudiantes que marcharon el 15 de mayo les dijo que no sabían nada de nada y los calificó de “imbéciles e “idiotas útiles . El día después, Bolsonaro “admitió haberse equivocado en llamarlos “idiotas útiles porque fueron “inocentes útiles .

Para el jueves 30 de mayo, los estudiantes anuncian una nueva marcha, y dicen que será mayor que la primera.

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