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Guardar los huevos dentro o fuera de la heladera es una duda habitual, especialmente porque en muchos comercios pueden encontrarse a temperatura ambiente. Sin embargo, la forma de conservarlos una vez comprados es clave para evitar cambios que puedan afectar su seguridad.

Uno de los aspectos más importantes es mantener una temperatura estable. Si los huevos fueron refrigerados, lo recomendable es conservarlos en frío y evitar sacarlos y volverlos a guardar repetidamente.

Los cambios bruscos de temperatura pueden provocar condensación sobre la cáscara, generando humedad en su superficie. Por este motivo, mantener condiciones constantes durante su almacenamiento resulta fundamental.

¿Es mejor guardar los huevos dentro o fuera de la heladera?

La recomendación depende de cómo fueron tratados y comercializados. Cuando se adquieren refrigerados, deben mantenerse dentro de la heladera para conservar la cadena de frío.

Una vez allí, también importa dónde se colocan. Aunque muchas heladeras incorporan un espacio para huevos en la puerta, los estantes interiores mantienen una temperatura más estable, ya que están menos expuestos a los cambios producidos cada vez que se abre el electrodoméstico.

Lo ideal es conservarlos en su envase original, que además los protege de golpes y del contacto con otros alimentos.

Guardar los huevos dentro o fuera de la heladera: cuál es la forma correcta y por qué recomiendan hacerlo solo de una manera
Guardar los huevos dentro o fuera de la heladera: cuál es la forma correcta y por qué recomiendan hacerlo solo de una maneraShutterstock

Los errores que hay que evitar al guardar los huevos

Además de los cambios constantes de temperatura, otro hábito que conviene evitar es lavar los huevos antes de almacenarlos, ya que una limpieza inadecuada puede alterar la protección natural de la cáscara.

También deben descartarse aquellos que presenten grietas o daños importantes, porque estas aberturas pueden facilitar el ingreso de microorganismos.

Por lo tanto, cuando los huevos ya fueron refrigerados, la clave es mantenerlos dentro de la heladera, preferentemente en un estante interior y sin interrumpir innecesariamente la cadena de frío.