MIÉRCOLES 19/12/2018
Subastan el primer libro sobre una bolsa de valores: alcanzaría u$s 300 mil

Subastan el primer libro sobre una bolsa de valores: alcanzaría u$s 300 mil

Es de 1688. Quedarían sólo 10 copias en el mundo. Se centra en la Bolsa de Ámsterdam. Incluye consejos de inversión todavía vigentes.

Para Sotheby's ya empezó la cuenta regresiva: la casa puso a la venta -junto a otros 200 libros que componen la subasta de Libros Raros y Manuscritos- 'Confusión de confusiones', el primer libro que se haya escrito sobre una bolsa de valores. Se trata de una copia perteneciente a la primera edición, de la que se cree sobrevivieron menos de 10 libros. Aunque la subasta (que es exclusivamente online) abre con un precio inicial de u$s 190.000, la casa estima que la publicación podría alcanzar un valor de entre u$s 200.000 y u$s 300.000 en los 12 días que restan para cerrar la puja.

Como antecedente, la última edición de 'Confusión de confusiones' -escrito desde el interior de la bolsa, ya que De la Vega participó de varias operaciones en las que se estima perdió su fortuna y la recuperó en al menos 5 ocasiones- también fue subastada  por la sede londinense de Sotheby’s y se vendió por unos u$s 29.000 hace 30 años.

Crédito: Sotheby's.

Escrito por el español Joseph Penso de la Vega en el año 1688, 'Confusión de confusiones: diálogos curiosos entre un filósofo agudo, un mercader discreto y un accionista erudito describiendo el negocio de las acciones, su etimología, su realidad, su juego y su enredo' se centra en la Bolsa de Ámsterdam, establecida por la compañía Dutch East. El libro pasó casi inadvertido hasta que, a fines del siglo XIX, una serie de economistas (primero alemanes, como Richard Ehrenberg, y más tarde los propios holandeses) lo redescubrieron. En 1959 se tradujo por primera vez al inglés.

En ese texto -que se cree tenía un destino más popular que académico-, De la Vega describe cómo era el funcionamiento del mercado de acciones, las operaciones más usuales e incluso ofrece consejos financieros. Por su parte, en el prefacio explica que el objetivo, más allá de su propio entretenimiento, era disipar la "confusión" sobre el mercado de valores, al tiempo que buscaba advertir sobre algunas prácticas poco honestas.

Aunque De la Vega no era un trader, realizó algunas operaciones y pasaba tiempo en el mercado", le explicó Selby Kiffer, encargado de la subasta y especialista en libros raros, a la agencia Bloomberg. Y agregó: “Lo que resulta interesante es que es una descripción desde adentro. La intención era levantar el velo sobre el mercado de valores”.

Crédito: Sotheby's.

 

330 años después: las 4 reglas de De la Vega que todavía funcionan

En la primera parte de 'Confusión de confusiones', De la Vega propone una descripción sobre la forma en que se manejaba la Bolsa holandesa desde la perspectiva de tres personajes: un filósofo, un mercader y un accionista. Mientras que en la segunda parte ofrece una serie de consejos para evitar que ciertas personas se aprovechen de ellos. Así llega a establecer sus “cuatro reglas para especuladores” que, más allá de su antigüedad, todavía pueden ser útiles para un amateur de la bolsa en pleno siglo XXI:

 

  • “Primer principio: Nunca aconseje a nadie sobre comprar o vender sus acciones porque donde la perspicacia es débil, el consejo más benevolente puede tener malos resultados”.

 

  • “Segundo principio: Tome cada ganancia sin demostrar remordimiento por las pérdidas (…). Es sabio disfrutar de aquello que es posible, sin esperar la continuidad de circunstancias favorables y la persistencia de la buena suerte”.

 

  • “Tercer principio: Las  ganancias son el tesoro de los duendes. En un momento pueden ser gemas, después carbón, luego diamantes, piedras, rocío y, finalmente, lágrimas”.  

 

  • “Cuarto principio: Cualquiera que quiera ganar en este juego tiene que tener paciencia y dinero, ya que los valores no son constantes y los rumores están poco basados en la realidad. Aquel que sepa cómo soportar los golpes sin sentirse aterrorizado por la desgracia, se parece al león que responde al trueno con un rugido (…). Es seguro que aquel que no pierda la esperanza va a ganar y va a asegurar el dinero suficiente para las operaciones que  previó al principio. Debido a las vicisitudes, muchas personas hacen el ridículo porque algunos especuladores son guiados por sus sueños, otros por profecías, otros por ilusiones, otros por ánimos... Y muchos, por quimeras”.