El vino 'más alto del mundo' es orgánico y la bodega está en una mina en Jujuy

El vino 'más alto del mundo' es orgánico y la bodega está en una mina en Jujuy

En el corazón de la Quebrada de Humahuaca, Viñas de Uquía es un emprendimiento orgánico, que incluye hospedaje de lujo sustentable y una cava en un socavón abandonado a 4.000 metros.

En el corazón de la Quebrada de Humahuaca, a 2.824 metros sobre el nivel del mar y 115 kilómetros de distancia –por la Ruta Nacional 9– de San Salvador de Jujuy, se encuentra la localidad de Uquía.

Más allá de los cerros de colores, las vicuñas y las escasas construcciones terracota, entre las que sobresale la Iglesia San Francisco de Paula –declarada Monumento Histórico Nacional en 1941–, este pequeño poblado de poco más de 500 habitantes guarda un encanto muy particular: la bodega Viñas de Uquía. Uno de sus ejemplares, Uraqui Minero Corte A 2016, obtuvo nada menos que 96 puntos en el Reporte Argentina 2018 del prestigioso Master of Wine Tim Atkins.

 

Claudio Zucchino, al frente de la bodega Viñas de Uquía

 

Su propietario, Claudio Zucchino, tiene una visión holística de cómo producir vinos. Esa visión incluye una huerta orgánica, diseño bioclimático, trabajo cooperativo, sentido de pertenencia y un gran respeto por la tierra. Claudio es quien convierte, personalmente, lo que podría ser una tradicional visita a una bodega en una excursión en 4x4 hasta un socavón minero que reúnen de forma natural condiciones óptimas para el añejamiento de sus vinos. Allí, Zucchino convirtió una mina abandonada a casi 4.000 metros de altura en una cava con una temperatura y un nivel de humedad inmejorable para la estiba de tintos y blancos. Un auténtico tesoro para todos los amantes de las etiquetas de extrema altura.

 

 

 

 

 

La experiencia comienza en la pequeña bodega y hostería, donde no hay señal de celular pero abundan los vinos acompañados por una cocina regional que reconforta el alma de los viajeros. Desde allí, bien temprano a la mañana, parte la excursión hasta la cava: una experiencia inolvidable tanto por los colores y formas del paisaje como por la audacia del proyecto. Atravesando el viñedo de Moya, a 3.329 m.s.n.m., se logra comprender la complejidad de la vitivinicultura de extrema altura mientras se recorren las fincas y se contempla el entorno natural único en el que se enmarcan. Una vez arriba, se visita la Cava Mina Moya y se comparten quesos y vinos con vista hacia la inmensidad de la Quebrada de Humahuaca. La vista desde la altura es, lisa y llanamente, una experiencia inolvidable.

 

 

La cava de Viñas de Uquía

 

 

Uraqui Minero –en lengua aimara uraqui significa “terruño”– es el nombre del vino que elaboran en la pequeña bodega en homenaje al padre de Claudio, el minero Alfredo Remo Zucchino. La uva proviene de sus dos fincas: La Colorada, ubicada a 2.750 m.s.n.m., y Moya –donde se encuentra la Mina–, a la que Claudio describe como “el viñedo más alto del mundo por el momento”. Se trata de un corte de malbec, syrah y merlot elaborado a partir de uvas orgánicas, sin paso por madera, que es estibado en las antiguas galerías de la mina (“el vientre de la Pachamama termina la crianza de este vino”, informa su contraetiqueta). El resultado es un corte tinto que se caracteriza por su fineza, su frescura y su paleta de aromas florales, especiados y frutales. De boca fluida y compacta, equilibrado y mineral, es simplemente imperdible.

Austero, confortable y en completa armonía con el entorno natural, el alojamiento de Viñas de Uquía ofrece todas las comodidades necesarias en habitaciones con vistas al río y los coloridos cerros circundantes. Asimismo, otro de sus máximos atractivos es su propuesta gastronómica genuina y deliciosa elaborada a base de productos regionales que convierte cada cena en algo verdaderamente especial.

 

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