MIÉRCOLES 28/10/2020
Soledad Rodríguez Zubieta: “Me dedico a las playlists antes de Spotify”

Soledad Rodríguez Zubieta: “Me dedico a las playlists antes de Spotify”

Ni DJ ni musicalizadora: decoradora sonora. Melómana y psicóloga, crea los perfiles musicales de restaurantes, hoteles, empresas, marcas y eventos

En la línea de llegada de una carrera al pie del Aconcagua, la inauguración de una tienda de indumentaria o la cena 10 Manos que tuvo de invitado al celebrity chef italiano Massimo Bottura: no hay mega evento sin música. Eso significa un clima determinado, un mensaje, un mood, algo para contar a través de lo que suena. Con más de 15 años de trayectoria, Soledad Rodríguez Zubieta –SRZ, su marca personal en el ambiente– es una de las musicalizadoras más reconocidas del país. “Un día me di cuenta de que esto era lo que me apasionaba y decidí dedicarme a pleno”, asegura quien creó Modular, un emprendimiento desde el que impulsa su concepto de “decoración sonora”, crea perfiles para marcas y ocasiones, oficia de DJ y de consultora musical, y que también incluye una radio online gratuita.

Recuerda la primera vez que escuchó a Depeche Mode: a sus 13 años, un amigo del verano le prestó el último disco de la banda británica. Durante la secundaria, ahorró para cumplir un sueño: viajar a Londres, la ciudad que veía como meca de la música. Y lo cumplió. Dos meses después, volvió con 60 CDs en la mochila, que fue escuchando en su discman. Oyente de radio “de toda la vida”, a los 19 salió a recorrer emisoras en zona sur del Conurbano, donde vivía, en busca de un espacio para armar un programa propio al que le puso música y voz. Se graduó como psicóloga en la Universidad de Buenos Aires pero nunca ejerció. Su trabajo como empleada administrativa le permitía reservar tiempo y recursos para sus gustos: ir a shows y conseguir revistas importadas para conocer más y más sobre música, “lo que me hacía volar”, evoca.

Cuestión de timing y networking, se sumó al staff pionero de Radio Metro, donde fue musicalizadora durante 10 años –en los programas 'Brunch', 'Fresh' y 'Su atención por favor'–; también sumó horas en Rock & Pop desde el ciclo 'La hora señalada', con foco en la innovación rockera. En 2018, después de muchos años en el detrás de escena de las emisoras, decidió sentarse frente al micrófono para, además de elegir la música, también presentar los temas, como había hecho en aquel primer proyecto propio. “Decidí sumar mi voz, algo que nunca había hecho más allá de alguna columna. Era una decisión mía no salir al aire. Hoy, siento que este programa de alguna manera resume lo que hice desde que empecé. Me dedico a las playlists antes de que existiera Spotify. Pero siento que la voz da algo diferente, esa parte que tiene que ver con la compañía de la radio. Un tema aislado es una cosa, pero si tiene una anécdota, algo divertido o incluso cuento algo de mi historia con esa canción, la experiencia del oyente cambia”, cuenta sobre 'Musicology', el programa que conduce los sábados de 22 a 24 en Radio Con Vos 89.9.

¿Cómo encontrás el perfil sonoro de una marca, un evento o un personaje?

Es un trabajo que requiere, ante todo, sensibilidad, intuición y mucho background. Soy DJ, pero siento que la musicalización, que es lo que hago, es diferente. Uno puede armar una pista, pero musicalizar un encuentro de cocineros como 10 Manos es otro desafío. El perfil bajo también juega su papel: tengo que entender que voy a hacer algo muy especial pero que de ninguna manera puede interferir o perjudicar una experiencia como la de sentarte a comer un plato creado y servido por el propio Bottura. Al mismo tiempo me quiero lucir, por supuesto. Le dedico horas a la selección: soy obsesiva. Es muy importante conocer al cliente, que me cuente sus objetivos. Ahí juega la inteligencia emocional, poder entender los momentos, la marca, el evento. Hay que decodificar musicalmente una marca: un local de ropa en un shopping no es lo mismo que un restaurante, donde se evalúa la acústica según si está lleno o vacío, y también se tiene en cuenta si buscan rotación rápida o lenta. Tiene su sofisticación... Cuando armo una propuesta escribo un texto que desarrolla conceptualmente la idea y sirve de guía. Es común decir: “Para tal marca tiene que sonar rock”. No, no se trata de estilos musicales: es conceptual y es generar un clima que tenga personalidad.

¿Cómo pasaste de la psicología a ser DJ?

Tengo muchos años de melómana. Siempre fui una nerd de la música. Mucha investigación, ir a shows, escuchar, leer. Pero haber tenido esa formación universitaria, venir de un mundo que nada que ver, también aportó lo suyo. Todo ese background hace que hoy me sienta muy segura, por eso también me animé a tener mi programa de radio. Podés tener talento, pero además tenés que llevar tus proyectos adelante.

Hacés playlists desde antes de Spotify. ¿Impactó la llegada de esa plataforma en tu oficio?

Abrazo los cambios, me encantan, y veo cómo los puedo aprovechar en mi beneficio. Uso Spotify: no dudé en poner 'Musicology' ahí. Realmente creo que no pone en riesgo mi trabajo. Sé que tienen gente trabajando, editando, pero es algorítmico. No tiene nada que ver con lo que puedo armar yo. Lo maravilloso es que todas estas cosas hacen que la música esté más de moda que antes. Nunca se escuchó tanta música como ahora. Todo el mundo está con auriculares: eso antes no pasaba.

¿Cuándo apareció la música en tu vida?

Es una larga historia que he tratado de procesar… La fui descubriendo de a poco. Cada puerta que se me abría era de total fascinación. Cuando empezaron a llegarme discos, me hacía fan, del que fuera. Estaba en séptimo grado y un amigo del verano me pasó 'Violator', de Depeche Mode. A los 19 hice mi primer programa de radio. Viví muchas escenas. Digo que soy nerd porque ser fanática de la música en esa época requería mucho laburo. Nos prestábamos las revistas, los discos, a cualquiera que viajaba le pedía algo. Si me gustaba mucho un artista, buscaba qué otros nombraba en las entrevistas para rastrear las raíces. Hoy se escuchan tantas cosas que son versiones, sampleos de algo viejo... Haber transformado la música en un trabajo, una carrera, para mí es una felicidad. Es mi logro personal, mi orgullo. Siento que me armé una carrera. Creo que la vocación se construye, no se tiene. Hice un gran esfuerzo para estudiar una carrera que elegí porque, aunque no me interesaba ejercerla, me parecía que me iba a servir para lo que fuera a venir después. Fue acertado. Pero fue un proceso doloroso descubrir qué quería hacer, y luego armar una carrara con eso. No me interesaba ser sólo DJ porque no deseaba estar en la cabina toda la noche.

¿En qué dirección evolucionó Modular, tu emprendimiento de ‘decoración sonora’?

Ya había tenido mis trabajos amateurs en radio y otro como empleada, que me daba un sueldo. Pero cuando terminé la carrera me la jugué para dedicarme a la musicalización. Armé el concepto de decoración sonora: con una listita, eligiendo palabras, pensando un sentido. Afuera ya existía ese perfil y era algo que venía haciendo: musicalizaba largadas de carreras. Enseguida empecé a trabajar en el proyecto del restaurante Isabel, donde sigo programando todos los DJs y creando un lineamiento musical que otros puedan interpretar, cosa que también resultó novedosa. Armé desde cero el ciclo de los miércoles de Pony Line, en Four Seasons. Hace un tiempo programé el ciclo de bandas de Camping BA. Y en Accenture de-sarrollamos una plataforma de radios online como beneficio para los empleados. La idea es llevar la musicalización a distintas facetas y formatos. Hoy Modular es eso.

¿Te hace ruido algún aspecto de los nuevos hábitos de consumo de música?

El cambio en los tiempos es clave. Si quien escucha pasa tu canción antes de los 30 segundos, la mandan al bombo. En eso soy un poco más nostálgica: hay cosas que requieren paciencia. Pasa lo mismo con un libro: demanda tiempo, concentración, que te enganches, que dejes el celular. Soy un poco nostálgica del disco, que se perdió como obra porque se requieren otros formatos. Hay mucho más material pero mucho más pochoclo –contra lo que no tengo nada– y menos espacio para propuestas que requieren otros tiempos, otra escucha. Hay estilos musicales que surgen de acuerdo a la época: hay mucha más gente produciendo, todos pueden mostrar lo que hacen y eso está bueno. Por eso, la figura del curador es muy importante. ¿Cuántas veces le decís alguien: “Recomendame algo de Netflix”? En Spotify tenés millones de listas. La figura del curador te trae alivio en un mar de opciones.

Sonido de autor

En un mismo programa de Musicology -en el aire de Radio Con Vos y también disponible en Spotify–, puede sonar rock nacional, indie, electrónica, hip hop. “Una mezcla total que no es nada fácil de hacer”, define SRZ. Pero funciona muy bien. “Nunca fue demasiada rica la oferta de programas sobre música en las FM de la Argentina, menos con mirada de autor”, asegura SRZ quien menciona a Bobby Flores y Javier Zuker como pioneros

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