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Los pueblitos en medio de las montañas con paisajes soñados a los que se puede emigrar sin pasaporte europeo

Conoce el destino de tus sueños en el pintoresco principado del suroeste de Europa.

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En el pintoresco principado del suroeste de Europa, se encuentran estos paradisiacos pueblos que atraen a personas de diversas nacionalidades en busca de la experiencia de habitar en un entorno tan especial.

Estos destinos apacibles, con áreas para disfrutar al aire libre y paisajes impresionantes, son la elección perfecta para aquellos que anhelan mudarse en busca de nuevas oportunidades. 

Este pequeño país, con sus encantadores pueblos de ensueño, acoge a miles de argentinos que buscan un cambio de escenario, al menos por unos meses.

El destino de ensueño

En los majestuosos Pirineos se encuentra Andorra, un diminuto principado en el suroeste de Europa, que limita con la comunidad autónoma de Cataluña en España y el departamento de l'Ariège en Francia. 

La singularidad de este lugar radica en su no pertenencia oficial a la Unión Europea, permitiendo el ingreso únicamente con pasaporte argentino y una carta de recomendación para oportunidades laborales.

Andorra ofrece no solo impresionantes paisajes montañosos, sino también oportunidades de empleo, especialmente durante la temporada de invierno europea cuando abren los centros de esquí.

Andorra, con sus pintorescos pueblos entre las montañas, se erige como el paraíso para los amantes de la naturaleza y la vida montañesa. Solo el 8% de este encantador país está urbanizado, mientras que el 92% restante es un vasto territorio forestal.

Los encantadores pueblos de Andorra:

  • Pal: 

Un rincón para perderse, esta localidad en la parroquia de la Massana presume de ser uno de los conjuntos románicos mejor conservados del país. Alberga la iglesia de Sant Climent de Pal, uno de los templos más antiguos del Principado.

  • Auvinyà: 

Un pueblo medieval que transporta a sus visitantes al pasado, con calles empedradas y construcciones medievales, incluyendo farolas hechas a mano.

  • Encamp: 

Un lugar impregnado de cultura, historia y naturaleza. Sus calles albergan construcciones medievales de los siglos XVI y XVII, y los amantes de la historia encuentran opciones en el Museo del Arte Sacro, el museo etnográfico Casa Cristo o el Museo del Automóvil, con una destacada colección de vehículos.

  • Canillo: 

Reconocido por su riqueza cultural, su casco antiguo es un laberinto de calles empedradas y se destaca el Palau de Gel, un "palacio" que no solo cuenta con una pista de patinaje de 1800 m2, sino que también ofrece diversas actividades.

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