

Construida en 1926, la casa que abrigaba la antigua Embajada de Polonia, en Rio de Janeiro, tiene actualmente 45 camas, 70% de ellos ocupadas por turistas brasileños y extranjeros que llegaron a pasar la fiesta de fin de año en Rio de Janeiro.
Está ubicado en la calle Saint Romain, vía de acceso a las favelas de Pavao/Pavaozinho y Cantagalo, entre los barrios de Copacabana e Ipanema, ocupadas por la policía en diciembre de 2009.
La casa es uno de los inmuebles ubicados en favelas cariocas que fueron transformados recientemente en albergues y hasta en hoteles, acompañando el proceso de pacificación de las comunidades. Con precios entre R$ 100 y R$ 950, de Leme a Leblon esos establecimientos se están afirmando como una opción más de estadía en la orla de Rio.
La antigua embajada es hoy el albergue Pura Vida. Inaugurado en febrero de 2011, pertenece a tres cariocas que apostaron a la pacificación del Cantagalo para abrir el negocio. o invertiría si no estuvieran las UPP (Unidad de Policía Pacificadora), dijo Dalton Ottati, uno de los socios.
Ottati, que no informa lo invertido en el emprendimiento, afirmó que 70% de los turistas que eligen el albergue son brasileños. Con los precios de Rio subiendo, los albergues son una buena opción para los que vienen de otros estados (provincias), a pesar de que todavía no hay muchos por aquí, señaló. Reconoció que no todos los huéspedes se sienten tranquilos en una favela.
Poco a poco se van sorprendiendo con la receptividad. Cuento con los dedos de las manos, los casos en que no se hospedaron. El negocio funciona tan bien que los socios invertirán R$ 500.000 para aumentar la capacidad a 75 camas.
Con siete cuartos entre colectivos y dobles, Pura Vida ofrece hospedaje con costos de entre R$ 30 y R$ 150 por día. Enfocado en el público joven, dieron una fiesta la noche del 31 de diciembre. Se vendieron 250 ingresos, a R$ 200 para mujeres y a R$ 250 para hombres.
También en la calle Saint Romain, cerca de la favela, está la Casa Mosquito, del francés Benjamin Calo. Un cuarto doble cuesta R$ 550 en baja temporada. Para las fiestas de fin de año sube a R$ 950. En Rio hace un año y medio, Calo compró el inmueble de cerca de 100 metros cuadrados en mayo de 2010. Con una inversión total de R$ 2 millones entre la compra y las obras que se extendieron por 13 meses, la Casa Mosquito se inauguró en noviembre de este año y mantuvo la tasa de ocupación de 95%. Para la fiesta de fin de año y el Carnaval, está llena.
Con apenas tres habitaciones, la Casa Mosquito ofrece una experiencia personalizada de atención, según Cano, que planea invertir más de R$ 2 millones para reformar una construcción anexa cuyos pilares existían cuando compró el lugar. La Casa Mosquito tendrá otros siete cuartos.
En el morro de Vidigal, en la Avenida Niemeyer, una de los lugares con la vista más bonitas de Rio, el peruano Jorge Melendez armó con socios el albergue Casa Alto Vidigal.
Melendez dijo que la pacificación atrae turistas a las favelas. A pesar de que funciona desde hace dos años, señaló que el número de visitantes aumentó desde la ocupación del Vidigal, en noviembre. Todos los días vienen turistas que quieren conocer la casa. Para las fiestas de fin de año hay paquetes por entre R$ 100 y R$ 300 por día.










