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Las temperaturas en el fondo del Océano Pacífico están subiendo a una velocidad inusual y esa señal es la que pone en alerta de peligro a gran parte del país.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) estima una probabilidad del 61% de que El Niño se active entre la primavera y el verano, con un 25% de chances de alcanzar categoría “muy fuerte” antes de fin de año.
Si ese escenario se confirma, sería la primera tormenta del siglo en esa escala desde el invierno de 2015-2016 y sus efectos podrían llegar tan temprano como junio, meses antes de lo habitual.
Lo que distingue a este ciclo es la velocidad con que se está gestando. Masas de agua cálida que se desplazan desde la zona cercana a Hawái hasta Baja California alimentan un sistema que, según los pronósticos, redistribuirá las lluvias, las sequías y las tormentas extremas en zonas que históricamente no se ven afectadas al mismo tiempo.
¿Qué zonas están en alerta de peligro y qué daños puede causar esta tormenta del siglo?
El Midwest y el Valle del Mississippi recibirán más precipitaciones en verano, lo que reduce el riesgo de sequía agrícola pero puede saturar suelos y complicar la cosecha.
En el extremo opuesto, la franja del Golfo hasta la Costa Este alternará sequías prolongadas con lluvias intensas y concentradas, una combinación que eleva el riesgo de inundaciones repentinas en áreas urbanas.
California tendrá tormentas eléctricas aisladas que preocupan por una razón concreta: el rayo en zonas de vegetación seca es una de las principales causas de incendios forestales. Además, la niebla matutina característica del sur del estado en junio será menos frecuente, lo que se traduce en mañanas más cálidas y mayor humedad ambiental.
Impacto por región
Midwest / Valle del Mississippi — lluvias por encima del promedio, menor riesgo de sequía, posible anegamiento en zonas bajas.
Costa Oeste / California — tormentas eléctricas con riesgo de incendio, posibles lluvias de ciclones del Pacífico Este, reducción del ciclo de niebla costera.
Franja sur y Costa Este — alternancia de sequía e inundaciones localizadas, humedad fuera de lo habitual, riesgo de daños en infraestructura.
¿Qué puede pasar en invierno y por qué los daños podrían durar más allá de esta tormenta del siglo?
En invierno, El Niño activa una trayectoria de tormentas más al sur, cargada de humedad del Golfo y el Atlántico. Eso implica lluvias superiores al promedio desde California hasta el corredor atlántico y tormentas de alto impacto en la Costa Este.
Para el oeste, donde una escasez de nieve ya genera restricciones hídricas, las precipitaciones de invierno podrían aliviar reservorios en déficit.
El efecto de largo plazo también preocupa: los científicos señalan que el pico de calor global asociado a este ciclo no llegará en 2026, sino en 2027, debido al desfase típico entre el desarrollo del fenómeno y su huella más intensa en las temperaturas del planeta.
Las consecuencias de lo que ocurre hoy en el Pacífico seguirán sintiéndose mucho después de que el ciclo haya pasado su punto máximo.